BIBISARA, OTRA NIÑA PRODIGIO DEL MAGIC

Bibisara Assobauyeva. :: MAGIC/
Bibisara Assobauyeva. :: MAGIC

JOSÉ ANTONIO MONTEROPRESIDENTE DEL MAGIC EXTREMADURA

Una de las grandes revelaciones del Campeonato de España por Equipos en la División de Honor ha sido la joven de catorce años Bibisara Assaubayeva, fichada por el Club Magic Extremadura-Mérida Patrimonio de la Humanidad para esta edición, uno de los más fuertes del mundo por equipos.

En este torneo juegan muchos ajedrecistas extranjeros de altísimo nivel, casi todos del top cien mundial. Y también muchos de los mejores ajedrecistas españoles, lo que significa batirse con jugadores expertos y de mucha calidad, algo que suele impresionar mucho, sobre todo a los más jóvenes. Pero no impresionó demasiado a Assobauyeva, nacida en Kazajistán y que compite por Rusia.

Recomendada para el Magic Extremadura por el entorno de los otros dos jugadores rusos del equipo, Oparin y Antipov, que también se estrenaron muy jóvenes con el Magic en 2013 cuando tenían 17 años, la joven rusa ha resultado ser una de las grandes revelaciones del torneo. A la pequeña Bibisara la enseñó a jugar su abuelo cuando tenía cuatro años. Ganó su primer torneo a los seis, y su precocidad se traslada también al dominio del inglés y a sus estudios, porque va con un año de adelanto a su ritmo escolar normal. Fue campeona mundial femenina sub-8 y sub-9, y finalizó subcampeona sub-10 en Durban (Sudáfrica) en 2014. En 2017, y ya con trece años y compitiendo con Grandes Maestros adultos, consiguió el título de Maestra de la Federación Internacional de Ajedrez.

Trayectoria espectacular, pero que no parece a priori suficiente para competir (aunque sea en el tablero 6, a priori el menos exigente) en la categoría reina del ajedrez español por equipos, la División de Honor, donde compiten ocho equipos de seis jugadores, sin incluir los jugadores suplentes. Solamente ella y un español del equipo Jaime Casas de Monzón tenían catorce años; después ya se pasaba al siguiente más joven que tenía diecinueve.

Y se da la circunstancia además que este jugador aragonés de su misma edad tenía prácticamente la misma fuerza ajedrecista, la puntuación internacional que en ajedrez se conoce como ELO: el español tenía 2336, y Assaubayeva, 2346: prácticamente igual. Pero la jugadora del Magic ha conseguido nada menos que 5,5 puntos sobre 7, una puntuación altísima, y nuestro compatriota no obtuvo ni un solo punto, se quedó en cero tras las siete partidas.

Y es que Bibisara, con un aplomo tremendo, siempre erguida jugando (es también una gimnasta artística consumada, lo que se nota en su porte y en su movimiento), mirando a sus rivales a la cara sin pestañear al comienzo de cada partida, ha jugado con una confianza tremenda, sin inmutarse ante ningún adversario, por mucha categoría que éste tuviese. Ha sido capaz de ganar a la cinco veces campeona de España y actual poseedora del título, Sabrina Vega, y también a la campeona de 2016, Ana Matnadze, con suma autoridad en ambos casos. También hizo tablas con la undécima del mundo, Elizabeth Paehtz, y solo perdió ante el más veterano de la competición, Elizbar Ubilava, de 68 años, que empeñó todo su saber para ganar a la joven prodigio. Dicho esto, traer a una chica de catorce años, por mucho talento que tenga y por mucho que pueda prometer, es arriesgarse bastante. Pero en mi equipo, el Magic Extremadura, tomar estas decisiones no suponen un gran problema, porque estamos ya muy acostumbrados: en el año 2003, fichamos para ser nuestro número uno también para el Campeonato de España de aquel año, al que es ahora el campeón mundial, Magnus Carlsen, solo que entonces tenía trece años y se situaba más o menos en el puesto cuatrocientos del mundo. o Sergei Karjakin, actual subcampeón mundial, que estuvo con quince años en nuestro club en 2005, los mismos que tenía el próximo retador de Carlsen en el mes de noviembre en Londres, Fabiano Caruana, allá por el año 2009.

Tuve la suerte de estar varios días con el joven Carlsen en Mérida y en Galicia en 2003. Aparte de su enorme talento, en el noruego asombraba su autoconfianza, su falta de miedo ante ningún rival, el creerse capaz de ganar a cualquiera y el querer hacerlo a toda costa.

Viendo a Assaubayeva, impertérrita jugando, rebosando disciplina y autodominio, consumiendo siempre menos tiempo que sus rivales y tomándose el vencer como si eso fuera simplemente su obligación, uno piensa que está ante una joven que por supuesto, muy bien pudiera llegar a ser una de las mejores del ajedrez mundial en el futuro.

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