El 4x400 español se complica estar en los Juegos

Óscar Husillos, antes de empezar la carrera/REUTERS
Óscar Husillos, antes de empezar la carrera / REUTERS

El cuarteto liderado por Husillos, con numerosas bajas, termina penúltimo su serie en 3:04.27, lejos de acceder a la final que da billete a Tokio.

MIGUEL OLMEDA

En Londres 2017 el relevo 4x400 fue la sensación de España en el Mundial. Los 'Spanish Beatles', como fueron bautizados entonces, se clasificaron para la final y allí acabaron quintos con récord nacional (3:00.65) y a punto de bajar de la histórica barrera de tres minutos. Dos años después, en Doha, el cuarteto apenas es una sombra de aquel equipo emocionante. Se quedó fuera de la final tras acabar penúltimo su serie en 3:04.27, que aun así es la mejor marca española de 2019.

Más allá de empeorar el papel del anterior Mundial, el problema del relevo largo es que sin final en Catar se le complica estar presente en los próximos Juegos Olímpicos: los ocho equipos que pelearán este domingo por las medallas logran automáticamente el billete a Tokio 2020 y las ocho plazas restantes se decidirán según el ranking mundial (con la media de las dos mejores marcas de cada país) a fecha de 29 de junio de 2020.

La clasificación ya se intuía complicada con las bajas del plusmarquista nacional Bruno Hortelano, con muchos problemas en el tendón de Aquiles durante todo el verano; Lucas Búa, lesionado toda la temporada; y Bernat Erta, que finalizó el curso en agosto y a sus 18 años fue subcampeón de Europa sub20 y plata absoluta en el relevo. Con todo, Óscar Husillos, Samuel García, Julio Arenas y Darwin Echeverry estaban confiados en hacer un buen papel, pero nada más lejos de la realidad.

«Es complicado correr cuando te llevan unos metros por delante. Ha sido un duro golpe porque teníamos muchas ambiciones aquí», SAMUEL GARCÍA

Husillos ha vivido su peor verano en los últimos años. Le costó hasta septiembre bajar de 46 segundos y acabó tocado en Andújar, unos problemas que había arrastrado hasta Doha. Corrió la primera posta muy lejos de su nivel y pasó el testigo en última posición, a una distancia casi insalvable. «No me he encontrado bien en carrera, no he entregado en las primeras plazas y eso ha mermado el resultado», admitió.

García tampoco ha tenido la temporada deseada, y fuera de forma no pudo recuperar la distancia con los rivales de su serie. «Es complicado correr cuando te llevan unos metros por delante. Ha sido un duro golpe porque teníamos muchas ambiciones aquí», lamentó el canario, que le entregó el testigo a Julio Arenas, cuyo objetivo era «coger al que tenía delante o al menos recortarle lo máximo posible». Y lo terminó logrando, aprovechando un choque en el cambio entre el italiano y el autraliano que noqueó al 'aussie'.

Darwin Echeverry, con gesto serio tras la carrera
Darwin Echeverry, con gesto serio tras la carrera / REUTERS

Echeverry, que cerraba la carrera, no pudo avanzar más allá de esa séptima posición. «Hay que ser positivos y ambiciosos, yo los veía lejos pero con opciones de remontar; imaginé que podía coger al italiano», aseguró, confiado en que España sí que estará en los Juegos de Tokio el año que viene: «El objetivo sigue estando ahí y es posible, creo en mis compañeros y también en los que están en España».

Peleteiro, sexta y lejos de las medallas

Por otra parte, se acaba un verano atlético inusualmente largo y Ana Peleteiro sigue sin encontrar el salto perfecto. El que siente en las piernas. El que le permitiría pelear por las medallas en un Mundial. Todavía no lo tiene y por eso en Doha fue sexta, una posición mejor que en Londres 2017, pero saltando 24 centímetros más, hasta 14.47. Aunque le faltaron 30 para poder subirse al podio que encumbró a Yulimar Rojas, su compañera de entrenamientos en Guadalajara, a su cuarto título mundial, el segundo al aire libre. En lo que trata de alcanzar los nueve de Iván Pedroso descubre nuevos límites para el triple salto.

Peleteiro llegaba a Doha tras alternar tardes grises con otras esperanzadoras, como cuando en París saltó 14.59, su marca personal al aire libre (tiene 14.73 de invierno en pista cubierta). En el Mundial se quedó a medias tintas, sin lograr enlazar dos buenos intentos ni calentarse conforme avanzaba el concurso. Sus 14.47 metros del primer brinco le bastaron para entrar en la mejora, aunque tuvo que presenciar cómo otras atletas le bajaban de la cuarta plaza con la que había empezado. Hasta la sexta cayó.

Con ese puesto de Peleteiro, el mejor de las mujeres españolas en Doha, la selección nacional logró su octava posición de finalista en el Mundial. Es el doble que los cuatro conseguidos en Londres 2017, donde también lo logró la saltadora gallega. Entonces España no ganó ninguna medalla, mientras que ahora cuenta con el bronce de Orlando Ortega.