Álvaro se pone en marcha hacia Río

Álvaro Martín se mostraba muy feliz tras conquistar el título nacional absoluto de marcha en Cáceres. EFE/
Álvaro Martín se mostraba muy feliz tras conquistar el título nacional absoluto de marcha en Cáceres. EFE

«No podemos hablar de tener el billete fijo para los Juegos, pero prácticamente tengo pie y medio», apunta el marchador de Llerena

J. P. BADAJOZ.

Después de dos subcampeonatos absolutos consecutivos ya le tocaba. Y más si el título de los 20 km marcha se ponía en juego sobre asfalto extremeño. Álvaro Martín Uriol estaba predestinado a brillar en oro en Cáceres. Y no defraudó. Nunca lo hace. A pesar de la lluvia todo salió perfecto.

El marchador llerenense corría en casa, lucía el dorsal número '1' y había colaborado en el diseño del circuito. El Campeonato de España de 20 km marcha dependía de sus piernas y le guiaron hasta cortar la cinta en la Avenida de Alemania. Unos pasos que le llevarán a esa otra meta de Río. Ya tenía la mínima olímpica. La consiguió hace justo un año en Rentería (1h20:19) al revalidar por segunda vez la plata absoluta y su corona promesa, pero que reafirmó este domingo ante familiares, amigos, vecinos y paisanos. «Salió todo superbien, lo único que faltó fue la climatología porque por desgracia nos cayó un buen chaparrón. Pero estaba con mi gente, mi familia, mis paisanos y acabé muy contento por poder ofrecerles el oro», señala el atleta del Playas de Castellón.

Álvaro Martín paró el crono en 1h21:23. De nuevo por debajo del criterio de la Federación Española para los Juegos fijado en 1h24:00, aunque el joven campeón de España tendrá que esperar a la decisión federativa. «No podemos hablar de conseguir el billete fijo para Río, pero prácticamente tengo pie y medio en los Juegos. Espero refrendarlo en mayo en Roma», apunta. Su triunfo y su registro por debajo de la mínima exigida le aseguran la plaza para el Campeonato del Mundo de Marcha por Selecciones en la ciudad eterna.

En Cáceres, Álvaro Martín se le agolparon las sensaciones y emociones. «Para mí es un orgullo competir en un Campeonato de España en Extremadura. Tenía la presión de defender el título promesa y ser favorito para el absoluto. Todo fue redondo y se vivió una gran fiesta. La marcha extremeña está despuntando y somos la envidia por sacar tantos marchadores y tan buenos».

La meta se dividía entre dos escenarios, la de la arteria que da la bienvenida a Cáceres y otra cruzando el Atlántico, en Río de Janeiro. El marchador llerenense la cruzó y apunta a sus segundos Juegos. «Depende de que no la fastidie en lo que queda de temporada, seguir haciéndolo bien como hasta ahora y confirmar el estado de forma. Esperemos que Cáceres pese mucho para conseguir un puesto en los Juegos», sostiene Martín Uriol. España reparte tres plazas en los 20 km marcha y Miguel Ángel López ya tiene asignada una como campeón del Mundo de 2015. «Las otras dos serán para los mejores españoles hasta mayo. Con el calor que debe hacer en Roma en esas fechas no se espera que se hagan buenos tiempos. Pero por si acaso no hay que descuidarse», comenta Álvaro Martín.

Con 21 años y estudiante de Ciencias Políticas en la Complutense madrileña, el llerenense ya puede ir renovando su pasaporte para participar en sus segundos Juegos Olímpicos. «Si tengo la suerte de ir a Río no voy a ir sólo a participar, sino a hacer un buen puesto». Y es que Álvaro Martín avisa que ya pagó la novatada en los Juegos de 2012. «No soy ese joven que se estrelló en Londres por la inexperiencia. Si voy a Río, iré a competir con los mejores». Por eso antes de la cita mundialista de selecciones en Roma se probará el 9 de abril en la localidad portuguesa de Rio Maior. «Participaré en una competición internacional al lado de Lisboa para medirme con rivales extranjeros y comprobar su nivel porque si voy a Río no sólo iré a participar, sino a hacer un buen puesto».

Antes de encarar el tramo decisivo de la temporada, Álvaro Martín descansa estas vacaciones de Semana Santa en su Llerena natal. «Ahora tengo el cuerpo machacado por la paliza del domingo, pero estos cuatro días en el pueblo con la familia y los amigos son para recuperarse antes de volver a Madrid. Necesitaba esta desconexión», expone.