Alberto sí ha roto un plato

Alberto Fernández se somete a la prueba de rapidez visual en el Clínica Sánchez Trancón. :: j. v. arnelas/
Alberto Fernández se somete a la prueba de rapidez visual en el Clínica Sánchez Trancón. :: j. v. arnelas

Alberto Fernández hizo su primer disparo a los nueve años con su padre y desde entonces no cesó hasta pertenecer al equipo nacional en los Juegos Olímpicos

MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

Con 32 años, su condición de rockero le cataloga como un joven y pese a ello se puede decir que ya ha roto un plato. Uno no, cientos de miles. De hecho, pasa horas destrozándolos. Unas cuatro al día. Alberto Fernández disparó su primer proyectil cuando apenas era un niño y desde entonces no ha parado hasta convertirse en dos veces campeón del mundo de tiro, con presencia en los Juegos de Pekín y Londres. En los primeros pagó el pato de su inexperiencia y en los segundos rondó la final conformándose con el diploma. Ahora se prepara para obtener el pasaporte a Río 2016 para viajar junto al combinado nacional y sacarse la espina que la ciudad del Támesis le clavó. De momento, tuvo buenos resultados en Acapulco, Dubai y Chipre, así que lo ve factible. «La idea es que a la tercera vaya la vencida», comenta ilusionado.

EXTENSO CURRÍCULUM

uNombre. Alberto Fernández Muñoz (16-6-1983, Madrid).

uTítulos. Tiene dos Campeonatos del Mundo y dos Copas del Mundo, un Europeo y títulos nacionales además de su presencia en los Juegos de Pekín y Londres.

uLo más reciente. En 2015 ha participado en los campeonatos internaciones de Acapulco, Dubai y Chipre. Su intención es estar en Río de Janeiro con el combinado nacional.

uRécord nacional. Acaba de batir en la Copa de España de Valladolid su propio record nacional al acertar en 199 platos de 200 lanzados. El segundo se quedó en 196.

uSu gran hobby. Hace años montó con varios amigos una banda de pop-rock llamada Geiperman.

Alberto visitó ayer Badajoz para participar en una actividad del proyecto 'Patrocina un Deportista', promovido por el empresario Julián Casas, quien hizo de presentador. Tuvo lugar en la Clínica Vista Sánchez Trancón, una de las firmas colaboradoras en esta atractiva iniciativa. Antes de la conferencia, el tirador se sometió a un test visual, una prueba para comprobar su agudeza y rapidez con la vista que los especialistas suelen practicar al público en general y que él conoce repetidas veces. Sobre una pantalla led tuvo que marcar con uno de sus dedos un símbolo que iba cambiando de posición. Ni que decir tiene que el madrileño la pasó con nota.

«Estoy muy orgulloso de poder dar esta conferencia en Badajoz para dar a conocer este deporte, para que todo el que esté interesado vea cómo afrontamos una competición y cómo trabajamos», afirmaba instantes antes de su intervención. «Este deporte es todo cabeza. El 99% concentración. Es un deporte psicológico. No hace falta físico para lograr grandes puntuaciones porque se necesita más la atención para ver salir el plato, que lo ves como si fuera una aspirina y sale casi a 100 kilómetros por hora», se mete un poco en materia.

Su padre era muy aficionado al tiro al plato y siempre le insistía en que quería probar. Le gustó tanto que no ha cesado desde entonces hasta llegar a lo más alto. «Siempre le decía '¡déjame tirar, déjame tirar!', hasta que un día no me frenó. La escopeta pesaba mucho pero me gustó y empecé a competir con la edad legal de 14 y ya tengo casi 20 años de experiencia. No tengo hijos pero espero y no me importaría meterles en el cuerpo esta afición. Además, mi chica también es tiradora profesional y le encanta», continúa.

Sería difícil calcular cuántos platos ha roto en estos años. «Algunos millones», dice. Entrena unas cuatro horas diarias. Algo de físico, bastante la mente y sobre todo técnico en el campo de tiro. «A veces voy y el entrenador me dice que tire cien platos, pero otras veces me dice que son 1.000, depende de lo que quiera hacer. Hay días que son muchos». En cuanto al físico, hace bastante cardio para contar con algo de fondo sobre todo cuando se desplaza a otras zonas geográficas y conviene estar preparado. La parte técnica, según argumenta, siempre prevalece.

'Geiperman'

Siempre se le cuestiona sobre si se trata de una especialidad de 'alto standing'. Basta señalar que su arma cuesta 9.000 euros, inalcanzable respecto a una pelota y algo de ropa para simular una portería, pero Fernández le quita hierro al asunto. «No son escopetas para disparar en la feria, es verdad, pero son muy buenas y te pueden durar 40 años. Son para toda tu vida». Además, defiende el tiro al plato como una modalidad muy extendida dada su procedencia desde el mundo de la caza, aunque incide en que son dos historias muy diferentes. «España a nivel internacional es un ejemplo. Nos vienen a copiar, a que les entrenemos, etc. Ha crecido mucho en los últimos diez años y tenemos el privilegio de estar entre los cinco mejores países del mundo. Hay posibilidades de medalla en Río, tanto en plato como en precisión o en carabina. Y más en unos Juegos que en un Campeonato del Mundo, que van unos 600 tiradores y no 40».

La otra gran pasión de Alberto es 'Geiperman', que no es un muñeco armado hasta los dientes sino su banda de música. La montó hace cinco años con unos amigos y, como razona, la usa para «evadirme del tiro, para cuando esté en mis ratos libres tener la cabeza distante, olvidarme de la competición y disfrutar de la música, que es la afición que más me gusta. Ensayamos, damos conciertos y lo pasamos bien». Cuestionado por un posible disco contesta rápido: «Eso cuando hagan un 'Patrocina un músico'».