Ávila promulga la vertiente más camaleónica para su Badajoz
El técnico blanquinegro tratará de aportar variantes a un equipo plano y previsible para mejorar su carácter competitivo
M. Gª Garrido
Badajoz
Viernes, 21 de noviembre 2025, 21:32
En sus primeras comparecencias como entrenador del Badajoz, Miguel Ángel Ávila ha dejado pocos titulares. Era lo previsible. No es un hombre grandilocuente, de palabras ... gruesas ni de retórica espesa. Sosegado, prudente y cercano, esquiva con elegancia los charcos y eleva cortafuegos para prevenir posibles incendios, manteniéndose en un perfil bajo.
Porque es consciente de que uno de los puntos de interés más candentes de la actualidad blanquinegra pasa por la ventana del mercado invernal, especialmente después de que Luis Oliver Sierra agitara el árbol y pusiera en el candelero el capítulo de altas y bajas que, a priori, se avecina con muchos movimientos. «Públicamente no voy a entrar a valorar las necesidades o no que pueda tener la plantilla. No me tengo que centrar en eso», salió al paso por segunda vez, después de que se le interpelara por ese tema en los prolegómenos de su primera sesión de entrenamiento en el Nuevo Vivero. «No me compete a mí y no es lo que toca ahora mismo», zanjó con rotundidad.
Sus argumentos se nutren del trabajo abnegado y minucioso, ajeno a los focos, sin estridencias ni grandes vaivenes. No ha puesto sobre el tapete muchas pistas sobre el dibujo que quiere implantar, porque su patrón táctico se basará sobre todo en la flexibilidad, salpicado por factores dependientes de los escenarios y las variables que cada ecuación presente: «el contexto de la categoría es que juegas en campos totalmente distintos, campos de césped artificial en malas condiciones, campos de césped natural en malas condiciones, en buenas condiciones, como afortunadamente tenemos nosotros, y el equipo se tiene que adaptar».
Atención a los detalles
Lo que sí expresó de manera tajante es que bajo su tutela quedarán pocas cosas sujetas a la improvisación y al libre albedrío, más allá de las veleidades propias del fútbol. «Quien me haya conocido, quien haya trabajado conmigo, sabe que soy un entrenador muy estudioso, muy trabajador, muy detallista en esas pequeñas cosas que deciden los partidos». Fue, quizás, la parte de su alegato en la que permitió observar una radiografía más precisa sobre su manual de estilo y sus principales argumentos. Dejó un mensaje subyacente sobre la importancia de apartados como la estrategia y el balón parado, fundamentales para dominar los encuentros.
Más allá de esas someras pinceladas, insistió en que todos los esfuerzos deben dirigirse a competir, como eje vertebrador que sostenga las opciones de éxito. Parece un tópico, pero con la imagen exhibida por el Badajoz en un alto porcentaje de sus compromisos, en ese apartado el preparador cacereño tendrá bastante que implementar.
Este domingo (12.00 horas) contra el Villanovense, tendrá la primera oportunidad de sentar las bases de su propuesta ante una afición blanquinegra cuya ilusión permanece en una tediosa e interminable cuarentena que le protege del contagio de una virulenta decepción que se ha convertido en un recurrente acompañante en las últimas fechas. Para ese encuentro, Ávila tendrá a su disposición a toda la plantilla, ya que más allá de algunas molestias y golpes no hay ningún jugador descartado.
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