SEGUNDA EXTREMEÑA

«Estando ya en el suelo, me pegó otra patada en la cara»

Abraham Garrido, ayer con el collarín en Cáceres. :: l. cordero/
Abraham Garrido, ayer con el collarín en Cáceres. :: l. cordero

El árbitro Abraham Garrido fue agredido el domingo al término del encuentro entre el Almoharín y el Valdefuentes

J. CEPEDA CÁCERES.

La lacra de la violencia vuelve a salpicar al fútbol más modesto en tierras extremeñas. El último episodio tuvo lugar el pasado domingo en la localidad cacereña del Almoharín, donde el joven árbitro Abraham Garrido (Cáceres, 17 de octubre de 1990) fue agredido por un aficionado del equipo local cuando, tras el pitido final, intentó mediar entre un jugador del Club Deportivo Almoharín y otro de la Agrupación Deportiva Valdefuentes en un partido de la Segunda División Extremeña. El resultado, un esguince cervical y varias contusiones tanto en la espalda como en la cadera, así como una herida en su oído izquierdo, al caer al suelo en primera instancia por el lado donde tenía colocado el pinganillo.

El irracional acto se desencadenó justo después de un partido en el que los visitantes lograron empatar el encuentro a un gol en el minuto 93, cuando previamente se habían concedido cinco de propina. Garrido, al intentar poner paz en una discusión verbal entre dos jugadores rivales, fue agredido por la espalda por un aficionado local perteneciente a la peña de animación 'Almoharín Hoolingans'. «Una vez estando ya en el suelo, me pegó otra patada en la cara», rememora aún temeroso el joven árbitro, quien llegó incluso a presentar síntomas de mareo tras el altercado. Garrido recuerda que el envite se había desarrollado con toda normalidad, sin que las acciones entre los futbolistas hubiesen estado subidas de todo.

Afortunadamente, y a pesar de que el agresor, según testigos presenciales, iba encapuchado, desde la propia junta directiva del Club Deportivo Almoharín no tardaron en identificar al supuesto autor de los hechos. Todo con el objeto de que Abraham Garrido pudiese interponer su preceptiva denuncia ante la Guardia Civil. «Al final del partido hubo un pique entre dos jugadores y tuvieron unas palabras. El árbitro intentó separar y de repente salió uno de los 'Almoharín Hooligans'. Desde que se creó el equipo el año pasado es la primera vez que pasa algo así. Yo misma vi la agresión desde la grada y se le identificó rápidamente», dice Ana Belén Pablo, presidenta del conjunto botonero.

Tras más de doce años arbitrando encuentros de toda índole en las categorías más modestas del fútbol regional, Abraham Garrido confiesa que es la primera vez que se ve envuelto en una situación de estas características. «Nunca había sufrido algo similar, ni parecido. Y llevo pitando desde los 15 años. Lo único que pude ver es que iba encapuchado. El club lo identificó y llamamos al 112 y a la Guardia Civil», aseveraba ayer Abraham Garrido, todavía con signos evidentes de la agresión sufrida.

El árbitro muestra su agradecimiento al Club Deportivo Almoharín por la premura en la identificación del malhechor.