El Santa Teresa saca lustre a su título por excelencia, la afición

Autobús de los aficionados que viajaron el pasado domingo a Madrid. :: j. v. arnelas/
Autobús de los aficionados que viajaron el pasado domingo a Madrid. :: j. v. arnelas

Más de 200 personas arroparon al conjunto pacense y fueron el único consuelo de un equipo desolado tras la derrota

M. Gª GARRIDO BADAJOZ.

Calle Antonio Martínez Virel, sede del Santa Teresa, nueve de la noche aproximadamente. Después de una avería, un viaje interminable, un partido presenciado a medias y una derrota ante el Tacón que arranca de las manos un ascenso que parecía rojiblanco, allí estaban. Incombustibles, fieles y sin un ápice de tristeza en sus rostros. Henchida de orgullo y desbordante de pasión, la afición esbozó su mejor sonrisa y animó como si fuese en ese momento cuando se disputaba el encuentro más duro de toda la temporada. Y así era. Tocaba asumir el golpe y restablecerse.

Brotaban lágrimas reincidentes de emoción en algunos rostros, pero el trago más amargo ya había pasado. Un pequeño exhibía con ilusión la camiseta de entrenamiento que le habían regalado desde el club por su cumpleaños. «Él no quería otra cosa, solo pidió ir a ver el partido a Madrid. Y quién le dice que no», relataba su padre. Es una de las historias urdidas con un mismo patrón y bordadas con sumo esmero. El Santa lució el título más valioso, ese que ni un bache de siete minutos infaustos ni un desencuentro con la suerte puede arrebatarle: «Simplemente gracias. Por acompañarnos en el día de hoy y haber empujado con más de 200 almas en Madrid. Por haber podido compartir esta gran temporada. Por lo que vendrá», se podía leer en el perfil de sus redes sociales.

La capitana también rendía pleitesía a los suyos. «Gracias, gracias y gracias... No hay palabras para lo que hemos vivido hoy. Afición de 10, habéis estado en las buenas y en las no tan buenas, vosotros sois de Primera. ¡Esto es una familia! Increíbles. En el fútbol se gana y se aprende, nunca se pierde. Volveremos». Eran las palabras de Estefa en su cuenta de Twitter, entregada a la hinchada, que dio una lección de deportividad y de pureza. Todo ello después de más de 15 horas de aventura, donde ni siquiera el cansancio pudo desmontar de su caballo al guerrero más pertinaz y diestro del Santa. Megáfono en mano, los cánticos fueron incesantes, las voces resistieron hasta el último suspiro de un día que no es el colofón de una historia, sino la continuación de un proyecto.

¿Y ahora qué? Confeccionar el equipo tras el ascenso porque, sí, hace unos meses el conjunto pacense logró subir de categoría. Concretamente a la Primera B. Dos grupos de 16 con los cuatro mejores equipos de cada grupo y los cuatro mejores quintos. La categoría de plata aumenta su potencial y competitividad y llegar a la Liga Iberdrola será un proceso duro. Ascenderán el primero del grupo norte y el del sur, mientras que los segundos y terceros se enfrentarán en dos semifinales. El ganador de esa serie se medirá al antepenúltimo de Primera para determinar la plaza restante.

Y las primeras incógnitas. ¿Seguirá Juan Carlos Antúnez en el banquillo? El técnico del Santa sorprendió anunciando que si el equipo ascendía anunciaba que se marchaba, pero «después de esto soy el primero que levanta la mano y si el club quiere me quedaré». Otra de las dudas es si Estefa volverá a abanderar el proyecto para tratar de retornar a la élite.