La 'Generación Griezmann' da un paso más

Los jugadores de la selección francesa celebran uno de los tantos ante Argentina./Agencias
Los jugadores de la selección francesa celebran uno de los tantos ante Argentina. / Agencias

Tras las decepciones en sus últimos torneos internacionales, Francia presenta su candidatura para reeditar el título de 1998

Víctor M. Robledo
VÍCTOR M. ROBLEDO

Tras el tercer partido de Francia en el Mundial'98, Antoine Griezmann acudió a la concentración de la selección para pedir autógrafos. Jugadores como Henry, Barthez, Lizarazu o Karembeu, entre otros, estamparon su firma en la pequeña libreta del actual delantero del Atlético de Madrid, de apenas siete años y ataviado con una camiseta azul con el número '7' a la espalda. «Es el futuro», bromeó Thierry Henry ante las cámaras del canal W9 mientras saludaba a su joven admirador. Aquella profecía de uno de las leyendas del fútbol francés se ha hecho realidad veinte años después, aunque a Griezmann y a sus compañeros de generación aún les quedan páginas por escribir alcanzar el estatus de la de 1998. La victoria ante Argentina, eso sí, puede ser la primera de una historia nueva.

Pocos de los 23 futbolistas elegidos por Deschamps para el Mundial de Rusia recordarán las hazañas de su seleccionador, capitán de Francia en el mayor éxito de su historia. Mbappé, sin ir más lejos, ni siquiera había nacido entonces. La hornada actual ha ido cociendo a fuego lento en los últimos años con el peso añadido de la comparación permanente con su predecesora. A Griezmann, que llega en su plenitud como futbolista, se suma la inyección de talento nuevo con nombres como Lemar, Dembelé, Varane o Mbappé. La mezcla generacional ha dado un salto de nivel a un equipo que afronta la cita rusa con el reto de borrar el regusto amargo de sus últimos torneos internacionales.

En el Mundial de Brasil de 2014, la primera competición en la que Griezmann participó con la selección absoluta, Francia cayó eliminada en cuartos de final ante Alemania tras un partido que quedó decidido con un gol de Hummels en una jugada a balón parado. Dos años después, en la Eurocopa en la que ejercían como anfitriones, la decepción fue aún mayor: el equipo francés perdió en la prórroga de la final frente a Portugal después de que Gignac estrellara un balón en el poste en el minuto 92. De aquellos varapalos han aprendido los de Deschamps, más moderados en su discurso, aunque con la ambición intacta.

La profecía se va cumpliendo

En todo caso, el foco conviene no ponerlo solo en Griezmann. La propia FIFA promocionó el duelo entre Francia y Argentina como un cara a cara entre él y Leo Messi sin contar con quien terminó siendo su verdadero protagonista: Kylian Mbappé. El futbolista del PSG ofreció la que tal vez sea la mejor actuación individual en lo que va de Mundial, con dos grandes goles y un puñado de acciones más que resultaron tan vistosas como decisivas. Con una pareja como la que forman Griezmann y Mbappé, cualquier objetivo parece más sencillo.

Ante Argentina, Francia presentó su candidatura para, al menos, seguir soñando. El equipo de Deschamps exhibió el músculo de Pogba, la velocidad de Mbappé, el talento de Griezmann y el fútbol de un equipo que llega en el punto ideal al momento clave. Si Argentina ha venido dando durante todo el torneo cierta sensación de ciclo agotado, todo lo contrario sucede con Francia. A un futuro así se refería Henry en su ya lejana profecía.