La estrategia, factor decisivo ante muros como el iraní

Jugadores de Irán celebrando su victoria ante Marruecos/EFE
Jugadores de Irán celebrando su victoria ante Marruecos / EFE

Hierro avisa del peligro del rival a balón parado, faceta que está resultando decisiva en este Mundial: 18 goles en la primera jornada

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Kazán

 España está avisada. El cuerpo técnico de Julen Lopetegui lo tenía controlado y ahora lo sabe Fernando Hierro. «Irán es una selección compleja, que en los 19 últimos partidos oficiales ha encajado sólo cinco goles y ha metido 37. De ellos, 17 fueron a balón parado, casi un 40% a balón parado. Tiene los conceptos bien trabajados. Ya hemos visionado todo lo que teníamos que ver de ellos», detalló Hierro en Kazán sobre un equipo que fue el primero en clasificarse para el Mundial 2018 después de la anfitriona Rusia. «En este Mundial muchos de los goles llegan así. Esos pequeños detalles son importantes, porque aquí nadie te regala nada. Hay muchísima igualdad, los mejores países y maravillosos seleccionadores. Cada partido se pelea como una última final. Ya sabemos , tenemos que aprender», avisa el malagueño, que en la charla previa a la sesión sobre el césped del partido ante Irán pidió cabeza y concentración para superar a un muro que centra todas sus esperanzas en el balón parado.

En la primera jornada de este Mundial, casi la mitad de los goles -18 sobre 37- llegaron a balón parado, cuatro de ellos de tiro libre directo (Golovin, Cristiano Ronaldo, Kolarov y Quintero), con lo que ya superan los aciertos del Mundial de Brasil: seis de un libre indirecto o córner y otros siete de penalti. Y eso que Leo Messi falló una pena máxima ante Islandia. Es verdad que sólo ha sido una jornada, pero la estrategia en Rusia, quizá por la presencia del VAR -influyente en tres penaltis señalados-, arroja un porcentaje superior a la Bundesliga (35%) o la liga francesa (23%) durante la última temporada. Menos el de Colombia, ya que Japón terminó ganando el encuentro, los magníficos tiros libres directos han proporcionado éxito en tierra rusa.

Queiroz sabe que los suyos no tienen la calidad técnica y el sentido colectivo de España y por eso dice con cierto orgullo que «a veces tenemos que defender 90 minutos cuando jugamos contra selecciones muy fuertes». «No hay problema», aseguró Queiroz antes su debut en este Mundial, contra Marruecos. Irán, que ganó sin disparar a puerta gracias a un autogol, no tiene dudas de repetir un sistema ultradefensivo para atascar a España. «La belleza del fútbol es que siempre nos ofrece lo inesperado. Muchas veces en el fútbol, el baloncesto, ves salir campeones a equipos con menos talento individual y más sincronización y poder de síntesis, de sinergias para la victoria. Para ser campeón no basta tener un equipo con grandes jugadores. Hay que ser funcional», recuerda Queiroz.

'Laboratorio' trabajado con Lopetegui

Hierro al menos está tranquilo por ese aspecto, tan decisivo en esta Copa del Mundo, ya que considera está bien estudiado desde la etapa de Lopetegui. «Se ha quedado mucha gente del staff, por lo que hemos seguido su forma de actuar. Si cambiamos la estructura defensiva y ofensiva seríamos unos locos. Ochotorena, Antolín y Celades son los que en definitiva llevan esa parte de estrategia que está en un perfecto conocimiento. Desde esa naturalidad hay cosas que no se pueden tocar», aclaró sobre el gol de falta ante Portugal. «La ensayamos el día anterior», dijo bromeando. «No hombre, es el trabajo de año y medio y tenemos que ser inteligentes. De los goles uno fue a balón parado. El laboratorio ha funcionado... porque el laboratorio estaba ya».

En el mismo tiene mucha importancia David Silva, uno de los supervivientes del ciclo triunfador iniciado en la Eurocopa 2008 junto a Sergio Ramos, Andrés Iniesta y Pepe Reina. El canario, cuarto máximo goleador de la historia de la selección, es el designado para ejecutar los penaltis, los córners y los golpes francos, directos o indirectos, como el que terminó con el 2-2 ante Portugal. En ese encuentro se anotaron seis goles... y la mitad de ellos fueron a balón parado: un libre directo, otro indirecto y un penalti. Uruguay ganó en su debut gracias a un cabezazo de José María Giménez en la prolongación, a Egipto, que como el resto de los africanos (Marruecos, Nigeria, Túnez y Senegal) encajó a balón parado.

 

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