Una mirada atrás para dar un paso al frente

La plantilla y el cuerpo técnico, durante el entrenamiento de ayer de cara al partido del próximo domingo. :: /JOSÉ VICENTE ARNELAS
La plantilla y el cuerpo técnico, durante el entrenamiento de ayer de cara al partido del próximo domingo. :: / JOSÉ VICENTE ARNELAS

Hace cinco años, un inexperto Santa Teresa marcaba el camino que ahora deberá seguir su versión más madura para volver a la élite

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

En el mes de mayo de 2014 el Santa Teresa se presentaba al examen más importante de su historia, el que podía darle acceso a la élite. Juan Carlos Antúnez era el profesor de autoescuela de un equipo que jugaba el playoff con la 'L' de novato. Alumno inexperto pero aplicado, terminó viendo a sus rivales de la temporada regular por el retrovisor. Cosechó los mejores números de los siete grupos sumando 71 puntos de 78 posibles, con solo una derrota y dos empates, 88 goles a favor y 18 en contra. El Santa dio el estirón e infundía temor pese a su corta edad. «El sorteo no gustó a La Solana (primer escollo). Nadie nos quería como oponentes». Antúnez reconocía a sus pupilas una vitola de favoritas que ahora desecha. «Zaragoza y Deportivo están un pasito por encima», afirma sobre los cruces de este curso.

Tres años de prácticas en la categoría de plata era todo el bagaje antes de coger el desvío a la autopista del ascenso. Tras una conducción prudente pero firme, el Santa aparcó su vehículo de kilómetro cero en la plaza reservada para las autoridades VIP del fútbol femenino. Cinco años después, las pacenses buscan renovar su carné de equipo de Primera y cuentan con unos apuntes privilegiados que fueron recopilando de su puño y letra.

El primer aprendizaje que deben refrescar es que no será un camino de rosas, tal y como comprobaron en su único precedente. «Estas chicas habrán pisado el césped natural tres veces desde que están conmigo». El primer partido de postemporada se celebraba en el estadio de La Moheda de Ciudad Real, en un tipo de superficie inédita para ellas, hasta el punto de que carecían del calzado necesario para adaptarse a sus condiciones. «Ninguna sabe lo que es jugar con botas de aluminio», relataba entonces el técnico pacense. Acostumbradas a la hierba artificial, durante los días previos se mudaron a las instalaciones del José Pache para combatir ese hándicap. Y funcionó. Les costó aclimatarse a un campo pesado y seco, pero las extremeñas se sacudieron el dominio inicial y terminaron logrando la victoria en la ida (1-2) con tantos de Vania y Alicia, que haría, además, un doblete en la vuelta para despejar el camino a la final. En el choque que abría la serie no estuvo Martita. La razón, un compromiso ineludible como ciudadana. La convocatoria para jugar se solapó con su citación para ocupar una de las plazas de la mesa electoral de su barrio para las elecciones europeas.

Alicante era la última parada. Allí esperaba el Plaza de Argel. El terreno de juego era sintético y con unas dimensiones similares a las de El Vivero. Hasta ahí todo eran ventajas. Pero, en esa ocasión, el calor se presentaba como el enemigo a batir. Antúnez programó varios entrenamientos a la hora en la que estaba previsto el encuentro para que las futbolistas se habituaran a las altas temperaturas.

La última eliminatoria fue mucho más igualada y competida. No obstante, las pacenses empataron ambos partidos y se impusieron por el valor doble de los goles en campo contrario. Lección aprendida. Con los playoffs empieza una competición nueva distinta a la liga, con duelos de 180 minutos y donde un gol puede ser definitivo. «Hay que saber jugar con ciertos resultados», resalta el entrenador aludiendo a aquella efeméride. El Santa Teresa debe mirarse en el espejo de 2014 para reflectar su versión más práctica y eficaz. Por aquel entonces, rentabilizó al máximo el tanto de Chica a los cinco minutos del primer choque, que finalizó con 1-1. En la cita definitiva el marcador no se movió, un guarismo que solo habían cosechado en dos ocasiones en 78 encuentros en categoría nacional.

El dedo roto de Estefa

La resiliencia fue su mejor arma. Una cualidad que sublimó la sempiterna capitana. Estefa, que ya ejercía de líder, se echó el equipo a la espalda. Dirigió, dio pausa, asistió y permaneció en el verde pese a sufrir una fractura en el dedo gordo de su pie de golpeo. Un sacrificio heroico, porque formó con Vania una sociedad perfecta por la que transcurrió todo el peligro de las pacenses.

Un gol anulado injustamente, dos balones que se estrellaron en los postes... pero ya nada podía frenar a las extremeñas. La fuente de la plaza de la Constitución esperaba ansiosa para albergar el primer chapuzón en honor al fútbol femenino, que convertía a Badajoz en una ciudad de Primera. Cogía el testigo del Puebla, primer precedente extremeño en 1998, y que continuó el Olivenza en 2011. En el conjunto poblanchino despuntaba una tal Carmen Menayo que ya contaba en su palmarés con un subcampeonato del mundo sub-17. La actual jugadora del Atlético de Madrid se convertía en el primer fichaje de cara a la élite.

Aquella era la guinda de un proyecto humilde pero ambicioso, dos conceptos que, en el Santa Teresa, lejos de ser antónimos, funcionan como genes dominantes de su ADN. A partir de ahí, un sueño que duró cuatro años y que se han ganado el derecho de rememorar tras una campaña casi perfecta.

Precio de las entradas

Osasuna será el primer rival para la reconquista de la plaza en la Liga Iberdrola. El Vivero abre fuego el domingo a las 13.00 horas. Las entradas tendrán un precio de cinco euros en taquilla y tres euros en venta anticipada para los abonados. Estas últimas se podrán adquirir enseñando el carné desde el miércoles al viernes, de 10.30 a 13.00 y de 17.00 a 20.00 horas, en la sede del club.

Más