90 minutos para gritar 'somos de Primera'

Las jugadoras del Santa Teresa celebran el tanto logrado por Belén en el partido de ida disputado en El Vivero. :: j. v. arnelas/
Las jugadoras del Santa Teresa celebran el tanto logrado por Belén en el partido de ida disputado en El Vivero. :: j. v. arnelas

El Santa Teresa busca hoy en Madrid ante el Tacón el hito de volver a la élite un año después de su descenso

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

Noventa minutos dirimen una temporada entera: 30 partidos, ocho meses y un anhelo compartido con un desenlace a cara o cruz. Así de cruel y mágico es el purgatorio previo al edén del fútbol femenino. La Liga Iberdrola cerró las puertas de sus dominios al Santa Teresa el pasado curso y menos de un año después las extremeñas vuelven para reclamar el asiento que le corresponde en la cámara alta del balompié nacional.

El conjunto pacense ha sido capaz de convertir la caída a los infiernos en un acicate para trazar la senda de una transición sin urgencias para retornar con vigor a Primera. Apenas se atisban cenizas de las que ha brotado un ave fénix poderoso y de altos vuelos. Una resurrección en tiempo récord que denota una capacidad de regeneración de un club con un sistema inmunitario envidiable.

«Venir del descenso y subir de nuevo es algo que no recuerdo en esta categoría en los 15 años que llevo entrenando, sería un hito histórico». Cierto es que la reestructuración no ha sido ni mucho menos agresiva ni traumática, ya que el núcleo duro del vestuario renovó el pasado verano, pero apenas se han realizado fichajes, cubriéndose las carencias con canteranas, que son parte activa y de pleno derecho de este éxito.

En el García de la Mata espera enrabietado el CD Tacón. Tras dos tentativas fallidas de alcanzar la gloria, en El Vivero gozaron de varias oportunidades claras que Yolanda Aguirre se encargó de neutralizar. «Traguen veneno», les espetaba el entrenador David Aznar a sus pupilas al término del encuentro en Badajoz, apropiándose de una frase acuñada por Marcelo Bielsa. Saldrán a morder y el Santa Teresa deberá estar preparado para repeler el ataque cuya toxicidad se volverá más mortífera con el paso de los minutos. El antídoto, un gol. Ya lo diagnosticaba durante la semana María Neira, uno de los pilares del equipo y estudiante de Medicina: mejor un tratamiento preventivo que verse obligadas a recurrir a los cuidados paliativos. «Lo importante es marcar. Ellas tienen potencial para hacernos un gol en cualquier momento, pero si nos ponemos 0-1 las obligamos a meter tres».

La lateral izquierdo salmantina parece que podrá ser de la partida finalmente pese a las molestias que lleva arrastrando toda la semana por una sobrecarga muscular. Tuvo que abandonar el campo en la ida tras sufrir un agravamiento de los problemas que ya había padecido en entrenamientos previos. Su presencia evita un quebradero de cabeza a Antúnez, que carece de un recambio natural para esa posición.

Sonia Bravo también estará disponible después de recuperarse de varias contusiones. Aunque, previsiblemente, será suplente, ya que Ariadna Rovirola podría volver al eje de la zaga. La presencia de la defensora catalana permitirá ganar centímetros en las jugadas a balón parado, que será una de las armas de las extremeñas. Raquel Ayuso, que jugó de central en la ida, pasaría al flanco derecho. No se esperan más novedades en el once. Andrea, que fue titular en el encuentro de vuelta ante Osasuna, podrá entrar en la lista al cumplir un partido de sanción tras su expulsión en El Sadar. En el conjunto madrileño se pierde el partido Marina, que vio la roja por doble amarilla el pasado domingo.

Antúnez es optimista

Confianza. Es la palabra más repetida por el preparador pacense en la rueda de prensa previa. «No pensamos en otra cosa que no sea ganar. Las veo mentalizadas, el esfuerzo va a ser grande y vamos a sufrir, pero va a tener recompensa». Antúnez es optimista. Si no hay un giro copernicano de los acontecimientos, el Santa logrará el objetivo. «En condiciones normales, en los resultados cortos estamos dentro. No debemos tener nervios ni ansiedad ni precipitaciones y hacer las cosas como las hemos estado haciendo».

Las pacenses no podrán permitirse despistes en la puesta en escena, como ocurriera en el primer tiempo ante el Tacón, con Yoli sacando un mano a mano, o tras la reanudación, momento en el que cedieron mucho terreno al rival, que se estiró y puso cerco a la portería local. «Entrar en los partidos es algo que nos cuesta y que nos ha dado ya problemas durante la temporada», relataba estos días la guardameta manchega.

Un dato estadístico a favor: El Santa Teresa ha marcado al menos un tanto en todos sus desplazamientos de la fase regular y del playoff. El precedente más cercano es la diana de Mireya en tierras navarras para certificar el pase a la final. La contrapartida, que el Tacón solo ha recibido dos goles en su feudo en el grupo V de Segunda y uno en las eliminatorias de ascenso, el encajado ante el Zaragoza (1-1). Duelo de titanes. Será un choque muy intenso, con el físico como factor dominante. Ya quedó demostrado hace siete días, con un derroche y un desgaste superlativo. El calor, al menos, no será tan apremiante en esta ocasión y dará una tregua.

En las gradas habrá un ambientazo, una auténtica fiesta del fútbol femenino. Se espera una nutrida presencia de aficionados pacenses, que viajaban a Madrid en la madrugada del domingo, así como un grupo importante de extremeños residentes en la capital de España. Por otra parte, las características del terreno de juego no difieren mucho de las de El Vivero, por lo que no influirá en el apartado táctico. «Es muy similar, el césped es diferente en cuanto al tipo del bote, pero las dimensiones son parecidas», explica Antúnez.

Cuenta atrás para que Badajoz vuelva a ser de Primera y, de nuevo, el Santa Teresa puede ser quien encumbre al fútbol extremeño.