Salvación no exenta de autocrítica en Arroyo

Ávila, esta temporada. :: J. REY/
Ávila, esta temporada. :: J. REY

El míster blanquiazul, Miguel Ángel Ávila, reconoce que su equipo ha sufrido más de lo deseado «por deméritos propios»

J. CEPEDA CÁCERES.

En Arroyo de la Luz no se han celebrado pompas por la salvación, sino que tan solo existe una sensación alivio generalizado. Después de que el conjunto blanquiazul consiguiese esta pasada jornada su permanencia matemática en Tercera a falta de jugar el último partido ante el Moralo este próximo domingo, en el seno del equipo hay más hueco para la autocrítica que para las celebraciones. Así al menos lo entiende el entrenador, un Miguel Ángel Ávila que se ha ganado la renovación automática, siempre y cuando haya acuerdo entre las partes para activar la cláusula contractual que garantiza su continuidad en caso de salvación: «Ahora hay que escuchar al presidente y a la directiva porque se tienen que cambiar muchas cosas, no solo futbolísticas, sino también extradeportivas», destaca.

A juicio del míster del Arroyo, «ha sido un año muy duro. Empezamos la pretemporada con mucha ilusión, con incorporaciones que nos hicieron pensar que íbamos a hacer una buena campaña. Al principio sufrimos mucho porque el calendario fue duro y no estábamos preparados como equipo. Hasta la jornada 8 no conseguimos ganar el primer partido. A partir de ahí, mejoramos y empezamos a escalar posiciones para acabar la primera vuelta en un puesto cómodo y con esperanzas de avanzar. La segunda vuelta estuvimos bien en los primeros partidos, pero marzo fue muy duro porque no ganamos contra rivales teóricamente asequibles y es lo que hizo que no pudiéramos salvarnos hasta la pasada jornada y al final hayamos acabado sufriendo más de lo deseado y esperado».

¿Dónde se ha fallado? El técnico del conjunto arroyano hace referencia a dos claves que han marcado el sino de su grupo: «No ha sido una sola cosa. Hemos tenido un problema bastante grave con la falta de gol. Exceptuando los tres últimos partidos, durante la temporada hemos sufrido muchísimo. Además, el equipo ha tenido una cara fuera de casa y otra en nuestro campo. En la segunda vuelta solo hemos perdido fuera con el Aceuchal y en casa, sin embargo, ha sido donde nos ha lastrado. Nunca hemos sido fiables en casa y hemos sufrido bastante para sacar los partidos», analiza con tono de lamentación.

Sobre el comportamiento de la afición, especialmente crítica en varios tramos de la temporada, Ávila dice entender hasta cierto punto la disconformidad: «Si le damos poco a los aficionados, tampoco podemos exigir. Nos hubiese gustado que en pleno partido hubiese habido menos críticas, pero entiendo perfectamente que el abonado del Arroyo tenga todo el derecho a criticar lo que no le gusta. Es algo que hay que aceptar».

Respecto al último partido de la temporada este domingo a las 18.00 horas en el Municipal de Navalmoral de la Mata ante el Moralo, Miguel Ángel Ávila sostiene que no habrá lugar para relajaciones, máxime siendo tanto el Arroyo como el Diocesano, que se enfrentará al Cacereño, jueces involuntarios en la lucha por la segunda plaza: «Sacaré el mejor equipo que tenga y los jugadores saldrán a dar la cara y a competir. Eso que no lo dude nadie», sentencia.