El Romano explota en el descuento

El Mérida intentó conseguir los tres puntos los 90 minutos del partido/J.M.ROMERO
El Mérida intentó conseguir los tres puntos los 90 minutos del partido / J.M.ROMERO

Un dignísimo Jerez aguantó hasta el minuto noventa a un Mérida que nunca cesó de intentarlo

JAVI LAIRADO

Como en el Romano hacía tanto calor como se esperaba durante los días precedentes, Mérida y Jerez salieron al césped con la intención de adelantarse pronto en el marcador, y ambos tuvieron su oportunidad para hacerlo. Cada uno con sus armas, claro. El Mérida, siempre con Cristo revoloteando entre ambos centrales rivales, dispuso de un remate franco de cabeza que se fue alto, y de un centro de Chavalés al que no llegó por muy poco tras escupirlo Álex. El Jérez, con una contra por la banda izquierda que concluyó con una internada de Chema que Mario Ramón despejó a córner. Respondieron los romanos con un disparo desde la frontal que Álex despejó con dificultades y con una nueva llegada de Flores en la que Cristo y Álex terminaron chocando en el área pequeña. En esas, vino la más clara del Jerez. Chema recibió en el punto de penalti, jugó con los centrales y acabó finalizando con un disparo cercano al poste al que Javi Sánchez llegó por muy poco.

3 Mérida

Javi Sánchez; Chavalés (Montesinos, 55´), Héctor, Mario Ramón, Jiménez; Javi Chino (Curro, 66´), Heo, Muneta (Paco Tomás, 55´); Flores, Villa, Cristo.

1 Jerez

Álex; Pedro Oliva, Carlos Arias, Barrero, Ferreirinha; Zambrano (Rodri, 78´), Dylan; Miguel Perez, Jony (Ramiro, 28´), De la Cruz (Joaquín, 41´); Chema.

Goles:
1-0 Paco Tomás (Min. 63), 1-1 Mario Ramón pp (Min. 70), 2-1 Santi Villa p. (Min.90), 3-1 Cristo (Min. 91)
Árbitro:
Pavón Guillén. Mostró tarjetas amarillas a Javi Chino por parte del Mérida y a Carlos Arias, Miguel Pérez, Joaquín y Ramiro por el Jerez.
Estadio Romano:
1900 espectadores, según datos del club.

Tras la pausa para hidratación, el Mérida salió dispuesto a decantar el choque. Una incursión de Héctor hasta la línea de fondo supuso la enésima ocasión para Cristo y para el lucimiento de Álex. Tras el consiguiente córner, Chavalés se encontró el rechace en la frontal y su disparo se pasó de cruzado. El Jerez se vio mermado por las lesiones, lo que le obligó a un juego aún más directo hacia Ramiro. Las lesiones y cambios durmieron este tramo final del primer tiempo. Chema, siempre el más activo y peligroso de los visitantes, lanzó un gran centro al que Ramiro estuvo cerca de llegar, y una falta en la que el disparo de Cristo salió muy centrado.

La segunda mitad difícilmente podría traer cambios en el guión. El Jerez cedía metros y el Mérida trataba de activar cuantos más futbolistas mejor en la circulación para poder encontrar el pase ganador. Pero se encontraba con el cuento de la manta de los pies y la cabeza. Tener a tanta gente en la media punta le daba el control pero le impedía encontrar el remate cerca del área. A balón parado los romanos crearon peligro muy pronto. Dos faltas bien puestas por Santi Villa. En la primera, no llegó Chavales, siempre peligroso en estas jugadas. En la siguiente, el remate de Álex Jiménez se marchó alto.

Cambió Amaro la disposición de su equipo con los cambios, jugando con un nueve referencia con Paco Tomás. La dinámica del choque siguió invariable, empujando más y más el equipo local, con los verdinegros tratando de salir poco pero bien. Cierto que el cansancio y los nervios redujeron la precisión local en los pases interiores, lo que multiplicó los errores. Justo cuando empezaba a cundir el runrún en la grada, de nuevo una falta de Santi Villa la remató en el segundo palo Paco Tomás, logrando batir a Álex. Pero duró tan poco que nadie pudo ver hacia donde dirigiría el gol logrado el partido. Apenas cinco minutos después, otra falta lateral, esta vez a favor del Jerez, derivó en un mal despeje de Mario Ramón hacia su portería y concluyó con el tanto del empate.

La igualada supuso un mazazo para los locales, que física y anímicamente se vinieron abajo. Siguió intentándolo, pero desprovisto de fe, a coletazos, descompuesto de cuerpo y alma. Incluso el Jerez rondó el segundo gol en varios centros pasados. Cuando el estadio, asado por el calor y helado por su equipo, bajaba los brazos, fueron otros brazos, los de un defensa templario, los que provocaron un penalti que sirvieron a Santi Villa para lograr el gol que desnivelaba la balanza, algo que definitivamente se cumplió en la siguiente jugada con el Jerez volcado, contra perfecta del Romano y Cristo empuja a la red el pase de Flores.