TERCERA

Paciencia, humildad y confianza para que el Arroyo salga a flote

Miguel Ángel Ávila conversando con uno de sus jugadores del Arroyo. :: JORGE REY/
Miguel Ángel Ávila conversando con uno de sus jugadores del Arroyo. :: JORGE REY

Ávila, técnico blanquiazul, reflexiona sobre el transcurso de la temporada y explica que solo con trabajo no es suficiente

MARÍA CORRAL CÁCERES.

Paciencia, confianza y humildad. Da igual en qué orden, pero esas son las claves que, según Miguel Ángel Ávila, necesita el Arroyo para salir a flote esta temporada. Un campeonato liguero que no ha empezado de la manera que él deseaba y que le está generando una preocupación que, ya en frío, sigue reflejada en sus gestos y sus palabras: «Evidentemente no era el inicio esperado. Sabía que iba a ser muy complicado».

La dificultad de la que habla la achaca a la complejidad del calendario, la prolongación del periodo de adaptación entre jugadores y cuerpo técnico, el estado del terreno de juego y la cortedad de la plantilla. Sin embargo, ninguno de estos factores los expone como excusa. Sí los errores tácticos tanto en defensa como en ataque que sus pupilos tuvieron contra el Cacereño.

Fallos a balón parado

Unos fallos especialmente en las jugadas a balón parado que, al igual que en las tres jornadas anteriores, ha condenado al equipo a sumar solo un punto de doce posibles y que, en palabras de Ávila, se podrían haber evitado: «Habíamos hablado que en los primeros minutos no diésemos facilidades y mantuviésemos la portería a cero para que el partido fuese largo, pero el primer gol nos trastocó por cómo fue y por el minuto que fue. Cualquier detalle te hace ganar o perder y los dos tantos fueron dos acciones aisladas que, de haberse corregido, hubieran cambiado el encuentro».

No obstante, tampoco le quita mérito al rival. Un Cacereño al que ha tenido la oportunidad de ver en un par de partidos y que no deja de sorprenderlo por el «potencial del equipo y la fortaleza que demuestra a estas alturas de temporada».

Ahora toca pasar página y no echar la vista atrás: «El fútbol es lo más inmediato y nos tenemos que centrar en Montijo. Necesitamos una victoria, contra quien sea, para ganar tranquilidad y ver las cosas de otra manera». Para ello, Ávila tiene claro que hay aspectos aún por modificar y que lo que han hecho hasta ahora no ha sido suficiente: «Los jugadores tienen que dar más de sí y mentalizarse de que hay que seguir trabajando más duro y a mayor velocidad».

Aunque el trabajo no será la única pieza que redirija el rumbo del barco del Arroyo, también lo serán la paciencia, la confianza y la humildad. Unos elementos que el técnico blanquiazul intentará inculcar a sus futbolistas: «Mi labor ahora es tratar de no atormentarlos y que consigan equilibrarse mentalmente. Hacerles ver el vaso medio lleno y medio vacío y que no todo es negro ahora que las cosas van mal ni será todo blanco cuando ganemos uno o dos partidos». Una doctrina que le funcionó la campaña anterior con el Diocesano y que espera que le dé esta vez los mismos resultados.

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