Jolgorio en el Romano

La plantilla del Mérida celebra el triunfo con su afición en el Romano/J.M. ROMERO
La plantilla del Mérida celebra el triunfo con su afición en el Romano / J.M. ROMERO

El Mérida vislumbra el campeonato tras vencer en el duelo directo a un Cacereño que llegó sin fuerzas al tramo final

JAVI LAIRADO

Era la tarde marcada en rojo en el calendario. Mérida y Cacereño se han cruzado en la clasificación durante las últimas semanas, pero el choque no había perdido ni un ápice de su interés. Cualquiera de los tres resultados dejaba al Mérida líder, pero las sensaciones finales serían muy distintas de cara al tramo final de competición.

Multimedia

Así, ¿le valía realmente el empate a alguien? De entrada parecía que no, porque ambos salieron fuertes. Dani Muñoz tardó menos de un minuto en mostrar sus credenciales. Lo hizo en un regate explosivo al que Chino se repuso para enviar a córner. Los locales trataron de hacerse fuertes en la zona ancha, que Espinar y Villa participaran mucho. Dos parones consecutivos, para atender a Montes y Espinar, frenaron el ritmo de juego, que había arrancado trepidante. Ambos presionaban de inicio la salida de balón rival. Nadie quería asumir riesgos en esa salida. Así, no ocurrían muchas cosas en los últimos tercios de campo. Fue el Cacereño el primero que buscó lanzamiento. Un cambio de orientación sobre Andújar finalizó en los pies de Dani Muñoz, que intentó el disparo a la media vuelta, pero se le fue desviado. Montes respondió en una jugada similar con idéntico resultado. Tenía que aparecer el pichichi. Y Cristo lo hizo al cumplirse el primer cuarto de partido. Recibió en la frontal del área en jugada larga, elevó la pelota ante su par y definió con tranquilidad ante Bernabé.

2 Mérida

Javi Sánchez; Montesinos, Héctor, Jiménez, Chino; Curro (Puyi, m. 46), Espinar (Muneta, m. 79), Villa; Flores, Cristo, Montes (Kevin, m. 47).

1 Cacereño

Bernabé; Chechu, Keko, Carlos (Gabri, m. 56), Alberto Delgado; Rodri, Gustavo Berraco; Andújar, Marcos Torres (Eloy, m. 22), Collantes (Neto, m. 39); Dani Muñoz.

Goles:
1-0: Cristo, min. 21. 2-0: Héctor, min. 30. 2-1: Chechu, min. 35.
Árbitro:
Asensio Pérez. Mostró cartulinas amarillas a Santi Villa y Javi Chino por el Mérida y Dani Muñoz, Collantes, Rodri y Neto por parte del Cacereño. Expulsó a Adolfo Muñoz, entrenador visitante.
Incidencias:
Estadio Romano, 5.700 espectadores, según datos del club.

El gol dejó tocado al Cacereño, que perdió además a Marcos Torres por lesión. Quiso aprovechar el Mérida esos minutos y estuvo cerca de lograrlo en un córner directo de Cristo y en la segunda jugada, con Villa rematando fuera el centro de Curro. Disfrutaba el Cacereño de un lanzamiento de esquina, una de sus principales armas, y la jugada acabó con el Mérida doblando su ventaja. El córner acabó en la frontal, con robo de los locales y un ejército saliendo a la carrera hacia campo rival. Cristo, Héctor, Cristo de nuevo, y Héctor rematando a placer una pelota que entró llorando. El Cacereño se encontraba en jaque. Y respondió casi al instante, aprovechando otro lanzamiento desde la esquina. Balón prolongado al segundo palo para que Chechu aparezca y meta a su equipo en el partido. La tuvo el Mérida justo antes del descanso. La tuvo Cristo para volver a matar el partido. Un error de Carlos cediendo atrás dejó al de Pueblonuevo delante de Bernabé con tiempo para decidir qué quería hacer. Era tan clara que parecía irreal. En esta ocasión el duelo se lo llevó el portero, que adivinó las intenciones del punta y despejó la pelota.

El Cacereño, a por todas

Sabía el Cacereño que debía jugarse el todo por el todo tras el descanso, y se notó ese paso hacia delante. Aun así, la primera de la segunda volvió a ser para Cristo, que giró hacia dentro y soltó un latigazo que se marchó al lateral de la red. La ocasión templó a un Cacereño que había salido mejor. Con un tercio de partido por delante, el choque no terminaba de definirse, ninguno de los equipos estaba para grandes y largos esfuerzos. Parecían esperar alguna jugada a balón parado para imponerse. Así, Chechu no llegó por nada a una falta lanzada por Rodri, y Villa rozó el gol en un remate de cabeza y Bernabé volvió a aparecer a los pies de Kevin tras un rechace.

La entrada de Gabri Ortega redobló la apuesta del Cacereño y partió el duelo en mil pedazos. Muñoz tenía por fin socio con el que combinar, pero, a cambio, Héctor y Cristo encontraban metros para correr cuando robaban. Lo que no cambiaba es la sensación de que los dos equipos tenían dificultades para defender. Alberto Delgado lo intentó desde lejos, pero respondió Javi Sánchez abajo con seguridad. Un rifirrafe entre banquillos proporcionó fantásticos segundos de oxígeno al equipo local, que oteaba la victoria y el campeonato virtual. Esos últimos minutos los gestionó bien el Mérida, manteniendo al Cacereño lejos de su área, y amenazando incluso a Bernabé, pero no se movió ya el marcador. La liga parece definida.