TERCERA

David vence a Goliat

El Racing Valverdeño celebra el tanto de Balsera que abría el marcador ante el Cacereño. :: FNS/
El Racing Valverdeño celebra el tanto de Balsera que abría el marcador ante el Cacereño. :: FNS

El Cacereño confirma su irregularidad y vuelve a sufrir una derrota inesperada ante el Racing Valverdeño

FERNANDO NEGRETE

valverde de leganés. Tal y como venció David a Goliat lo hizo ayer el Racing Valverdeño ante el Cacereño, el débil contra el poderoso. Los de Cidoncha dieron uso de sus armas más peligrosas y venció en uno de esos encuentros que marcarán el recuerdo en el Municipal de San Roque. Además, doble celebración, ya que además de ganar a uno de los mejores equipos de Extremadura, logra mantenerse fuera de los puestos de descenso en un paso de gigante en busca de la permanencia. Por su parte, los de Adolfo Muñoz ven como poco a poco se le están escapando las opciones de conseguir el campeonato y, además, el Moralo, se les acerca por abajo peligrosamente.

2 RACING

1 CACEREÑO

Racing Valverdeño
Alonso, Samu (Manu, min. 64), Aitor, Roberto, Alejandro Bravo, Loiro, Borja Bravo, Balsera, Jona (Ismael Borrego, min 74), Mancha y Uva (Botello, min 88).
Cacereño
Bernabé, Neto, Keko, Elías (Dani, min. 57), Alberto, Carlos, Gustavo (Alex, min. 73), Gambi, Checho, Eloy y Andújar (Luismi, min. 46).
Goles
1 -0, m. 42: Balsera. 1-1: Gustavo, m. 63. 2-1: Uva, m. 69.
Árbitro
Bote González. Amonestó a los locales Borja Bravo, Ismael Borrego, Roberto, Loiro y Aitor; y a los visitantes Adolfo Muñoz, Dani, Alberto y Carlos.
Incidencias
Municipal de San Roque, unos 450 espectadores.

Los locales, con las necesidades, prometían hacer un gran encuentro para evitar la derrota. Enfrente, un Cacereño que, aunque no llegaba en su mejor momento, siempre es más que peligroso. Además, el decano del fútbol extremeño cumple este jueves su centenario y lo quería celebrar por todo lo alto. Y como testigo, unas 450 personas que vistieron al Municipal de San Roque de gala para la ocasión.

Comentó Muñoz en la previa que «tenemos que poner sobre el césped todo lo que tengamos para sacar el partido adelante», pero bien poco se vio en los primeros 45 minutos. El Racing salió a hacer su partido, a defender su portería con cinco hombres en la zaga e intentar salir con alguna contra peligrosa con Uva en ataque, donde se echó mucho de menos al lesionado Álex Romero. Por parte cacereña, balones largos diagonales una y otra vez en busca de los extremos, en especial de Neto, en la derecha, y de Gambi. No lograron combinar y se pudieron contabilizar hasta quince balones largos que fueron bien controlados por la defensa local.

No encontraron su sitio los de Adolfo Muñoz y se olvidaron de la medular, donde Carlos y Gustavo pasaron más que desapercibidos. En el bando local, Balsera era el único que buscaba algo, pero la soledad de Uva arriba condicionaba mucho el juego. Así fueron pasando los minutos mientras que los porteros eran meros espectadores; no tuvieron apenas trabajo en toda la primera mitad. La sorpresa y el golazo del día llegaron quedando tres minutos para el descanso. Falta de Andújar, que pudo ser sancionada con amarilla, en la frontal del área. El valverdeño Balsera, el más destacado y con más confianza del equipo, se adueñó de la pelota y con un tiro magistral la coló por la escuadra sin que Bernabé pudiera hacer nada a pesar de su estirada. Antes había avisado el valverdeño con otro lanzamiento similar, pero el que sí pudo despejar Bernabé.

La segunda parte cambió y como el juego directo del Cacereño no funcionó, bajaron la pelota al terreno de juego y comenzaron a moverla de un lado a otro en busca de la jugada del empate. Avisó Carlos intentando imitar a Balsera con otro golpe franco, pero en esta ocasión el larguero evitó el gol, que entraría en el rechace, pero la jugada fue anulada por fuera de juego.

El Cacereño se estira

Los visitantes seguían intentándolo con balones colgados al corazón del área valverdeña, pero una y otra vez los remates salían desviados o los balones eran despejados. En el 63' la tuvieron para empatar. Gran jugada individual de Chechu que se perfila para la zurda y lanza una rosca a la escuadra larga donde apareció Alonso para salvar a los suyos con una mano prodigiosa.

En la salida del mismo córner, los visitantes, sin marca, rematan a bocajarro dentro del área pequeña a lo que Alonso responde con otro paradón, pero nada pudo hacer al rechace que fue aprovechado por Gustavo para poner la igualada en el marcador. La parroquia local comenzó a temerse lo peor, como ocurrió contra el Plasencia, contra quien realizaron un gran partido pero la victoria se escapó por dos jugadas aisladas. Además, poco peligro mostraban arriba y todos los balones largos eran cazados por la defensa visitante. Por ello, Cidoncha dio aire a su equipo con la entrada del juvenil Manu para que luchara todos los balones en punta. Y así vino el definitivo 2-1. Apenas seis minutos después del empate, balón largo a banda derecha done el valverdeño lucha con su defensor ganándole la partida, con los dos jugadores en el suelo, aparece Loiro, que lanza un gran centro al segundo palo donde Uva no perdona dentro del área haciendo estallar al Municipal de San Roque de alegría.

Una vez más lograban lo más difícil y ahora tocaba defenderlo con uñas y dientes, y así fue. Los cacereños lo intentaron de todas las formas posibles, pero en esta ocasión, la humildad se impuso a la calidad y todos los balones fueron despejados una y otra vez hasta que el colegiado indicó el pitido final certificando la victoria local.

Lo celebraron por todo lo alto, no solo por la hazaña de vencer al Cacereño, sino también por la importancia de los tres puntos. Los racinguistas se colocan en decimoquinta posición, con tres puntos de ventaja sobre el Montijo, equipo que marca los puestos de descenso y que precisamente es el próximo rival que visitan este jueves a las 12.00 horas. Por su parte, el Cacereño se queda a ocho puntos del Mérida, que ha empatado esta jornada contra el Coria en el Romano (1-1). Los de Adolfo Muñoz jugarán este jueves contra el Pueblonuevo en el Príncipe Felipe.