TERCERA

El Cacereño se debate entre el exilio y el mono de trabajo

Aspecto del graderío en el Cacereño-Formentera. :: a. méndez/
Aspecto del graderío en el Cacereño-Formentera. :: a. méndez

Las deficiencias del estadio Príncipe Felipe impiden que el recinto propiedad del club pueda albergar en diciembre la primera ronda copera

J. CEPEDA

cáceres. Motivo de orgullo en la década de los 70 y de sonrojo 40 años después. El estadio Príncipe Felipe, propiedad del Cacereño, ha envejecido del mismo modo en que lo hace un vino picado. Las ya conocidas deficiencias que presenta el coliseo verde suponen esta temporada toda una encrucijada para el decano del fútbol extremeño, que tendrá que elegir entre el exilio voluntario o la adecuación de sus instalaciones antes de que el 18 de diciembre se dispute la primera ronda de la Copa del Rey, en la que el club ejercerá de anfitrión previsiblemente ante un equipo de Primera o de Segunda División, siempre y cuando así lo determine el sorteo.

La reforma de los baños para los aficionados, la adecuación de los vestuarios para los equipos y la puesta en funcionamiento de la iluminación artificial son asuntos capitales a resolver antes de la fecha límite. De lo contrario, el Cacereño tendría que buscar acomodo en otro estadio para jugar esta primera eliminatoria copera, tal y como se reconoce desde las instancias directivas de la entidad.

Ni el presidente oficioso del consejo de administración, Carlos Ordóñez, ni el director general, Luis Puebla, pudieron asegurar el pasado jueves durante la presentación de Julio Cobos que esta problemática vaya a estar resuelta en los próximos meses. Ambos hicieron un llamamiento no solo a los propios aficionados, sino también a las empresas y de forma especial a la Administración pública, teniendo en cuenta que Cáceres es la única ciudad relevante de la región que no cuenta con un estadio municipal.

Sin descartar ninguna de las dos opciones, tanto la del exilio como la de la reforma del recinto, los mandatarios del club verde ya saben al menos a quién deben dirigirse desde este pasado sábado, cuando el socialista Luis Salaya tomó posesión como alcalde. La intención del Cacereño es solicitar una reunión con el primer edil para plantearle las necesidades. «Llevamos mucho tiempo trabajando en ese tema y sabemos que es algo prioritario. Solicitaremos una reunión para proponer que sea un campo municipal, que es lo que tiene que tener una ciudad como Cáceres, al igual que la mayoría de las capitales españolas», explicó Ordóñez sin saber por entonces cuál de los candidatos en liza se alzaría con el bastón de mando.

Sin embargo, la opción de que el Príncipe Felipe pueda pasar a manos municipales o a una figura de gestión compartida ya fue rechazada durante la pasada legislatura por el anterior equipo de Gobierno local debido a los condicionantes jurídicos existentes, al ser el Cacereño una sociedad anónima deportiva.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Cáceres tiene entre manos una inversión que, a la práctica, borra toda posibilidad de construcción de un estadio municipal. El Consistorio ya ha adjudicado por 2,4 millones de euros un proyecto para la ampliación de los campos federativos de Pinilla, donde se construirán dos terrenos de juego más. Entre medias habrá una plataforma con un graderío de 700 espectadores en cada orientación. Unas instalaciones enfocadas al fútbol de formación, pero incompatibles con el profesional. Los trabajos, con un plazo de ejecución de seis meses, deberían iniciarse este próximo mes de julio.