El Cacereño, un brindis al sol de 365 días

Luis Puebla (izquierda), Martínez Doblas y José Luis Tamargo, hace hoy un año /A. MÉNDEZ
Luis Puebla (izquierda), Martínez Doblas y José Luis Tamargo, hace hoy un año / A. MÉNDEZ

Transcurrido hoy un año de la escenificación de la venta del Cacereño, la versión oficializada no concuerda con la realidad de los registros públicos

REDACCIÓN CÁCERES.

Acción realizada para fingir o aparentar. Así recoge la Real Academia Española en su segunda acepción el significado de la palabra 'farsa'. Esto es precisamente, y a tenor de la sentencia del tiempo como juez único, lo que tuvo lugar en la sala de prensa del Príncipe Felipe hace hoy justo un año, cuando Antonio Martínez Doblas y emisarios de la mercantil IQ Finanzas escenificaron una supuesta compraventa del Cacereño que realmente no ha sido tal.

Un año después de aquel 12 de septiembre de 2017, todo lo explicado no solo aquel día, sino también durante jornadas posteriores, no pasa por el momento la prueba del algodón, que no es otra que la de los registros públicos. Al contrario de lo que se dijo entonces, el 98 por ciento del accionariado del decano del fútbol extremeño continúa en manos de Antonio Martínez Doblas mediante la firma Nuevos Desarrollo Financiero 2005, tal y como ha cotejado este diario con la Administración pública competente. Tampoco ha habido cambio alguno en el consejo de administración de la sociedad anónima deportiva, al menos en lo que a nuevos nombramientos se refiere. En estos últimos doce meses tan solo se ha contemplado el cese de Darío Martínez Doblas, hermano del máximo accionista, como consejero, tal y como se recoge en el registro mercantil.

Entre medias, tanto el máximo accionista como el supuesto aspirante a mandatario, el emprendedor chileno Álvaro López, han ejercido para los aficionados verdiblancos como verdaderos ilusionistas al dar por finiquitada una operación tan opaca como no satisfecha a efectos legales.

En contra de la realidad, y sin ni siquiera haber solicitado por aquel entonces al Consejo Superior de Deportes la autorización previa necesaria para la compra de las acciones, Álvaro López se erigió como máximo accionista legal del club el pasado 12 de febrero. Dos fotos del chileno con Martínez Doblas publicadas en los perfiles sociales del club y en las que se escenificaba una firma bastaron para que el interesado bulo se expandiese como certeza entre aficionados e incluso medios de comunicación. Fue ya el 16 de febrero cuando IQ Finanzas Europa solicitó al Consejo Superior de Deportes la autorización previa para la compra del 98 por ciento de las acciones. El organismo estatal dio luz verde el 7 de marzo y recibió el acuse de recibo el 14 del mismo mes, pero ni la mercantil ideada por Álvaro López ni el Cacereño perfeccionaron en el plazo legal de tres meses la operación de notificar al CSD el cambio de titularidad en el libro de registro de acciones nominativas. Es por ello por lo que tal autorización carece en la actualidad de toda vigencia. Antes, el pasado 11 de junio, IQ Finanzas Europa ya había sido catalogada como «chiringuito financiero» por la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Se da la circunstancia de que ni siquiera la puesta en escena a la que se recurrió aquel 12 de septiembre fue real. Por aquel entonces, José Luis Tamargo, que llegaba al Cacereño como director deportivo, fue presentado como representante de IQ Finanzas. Algo que el mismo Tamargo, meses después, desmintió de forma rotunda tras ser cesado de su cargo. El directivo asturiano, quien ha asegurado no tener relación legal con IQ Finanzas, ha iniciado los trámites judiciales para exigir al Cacereño los 150.000 euros que, según dice, venían contemplados en una de las cláusulas contractuales en caso de despido improcedente. Todo ello en medio de un embargo financiero a través del cual varios proveedores que han judicializado y ganado sus causas esperan percibir las cantidades que se les adeudan desde el club.

En lo que a infraestructuras se refiere, el vetusto Príncipe Felipe continúa sobreviviendo a duras penas con su maltrecho césped y aún sin conexión a la red eléctrica general. Tampoco existe luz artificial para jugar, ni siquiera un marcador digital que informe a los aficionados presentes en el campo del minuto y resultado de cada contienda.

Mejoras

Pese a todo, de la mano del gerente Luis Puebla, el Cacereño sí ha conseguido dar un giro de 180 grados en materia de imagen institucional y corporativa. La instauración de unas céntricas oficinas, el desarrollo profesional de sus vías de comunicación, así como la amplia gama de productos de 'merchandising' ofertados en la temporada del centenario son puntos a favor de la actual gestión, así como la confección de una plantilla que tiene visos de luchar por altas cotas esta temporada. Avances ensombrecidos en parte por la celosía institucional.

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