Gol de oro en Torrelavega

Espectacular remate de un jugador de la Gimnástica en el encuentro ante el Villanovense. :: opta/
Espectacular remate de un jugador de la Gimnástica en el encuentro ante el Villanovense. :: opta

La Gimnástica empata en los minutos finales, pero el gol de Anxo pone de cara la eliminatoria para el Villanovense

RODRIGO MORÁN TORRELAVEGA.

Se escapó vivo. Era el sentir de la expedición del Villanovense que viajaba hasta Torrelavega después de ver como la Gimnástica igualaba en los instantes finales el gol de Anxo que encarrilaba la eliminatoria por el ascenso para el Villanovense. Un cúmulo de despropósitos en el despeje de una falta de Yayo dejó franco en la frontal el balón que Zalo reventaba a la red de Fuentes. Hasta ese momento, minuto 86, el Villanovense controló el partido casi de principio a fin. Hizo un partido serio, sin alardes, comprometido con la causa, pero quizá le faltó ese punto de brillantez de otras ocasiones para rematar la faena con la victoria. No obstante, el gol de Anxo alumbra el optimismo de un equipo que gozará de un marcador favorable y una olla a presión, la del Romero Cuerda, para buscar el retorno a Segunda B.

Gimnástica y Villanovense dejaron muy claro que será una eliminatoria dura y más igualada de lo esperado. Ambos manejan a la perfección la estrategia, cuentan con esquemas similares y son dos campeones tremendamente competitivos. El cuadro cántabro asustó de inicio desde el saque de esquina. Lipe, un lanzador contrastado, puso el cuero en la cabeza de Jorge Gómez y obligó a Cubi a despejar bajo palos. La respuesta en forma de boxeo la dio el Villanovense con una triple ocasión. Primero Anxo no superó a Iván Cabrero de vaselina. Y, acto seguido, Cubi y Moraga no atinaron con la portería tras las dudas del meta local. Habían avisado ambos. Y los dos se asustaron tanto que el partido pasó desapercibido sin oportunidades hasta la recta final.

Anxo encuentra premio

Apretó el Villanovense en el tramo final del primer acto y encontró el tesoro. Se pidió penalti a Moraga tras derribo claro de José Luis. Y luego llegó el gol. Saque larguísimo de Trinidad desde el lateral derecho, indecisión en la zaga local para el despeje y Anxo, el más listo de la clase, gana la posición en área pequeña para batir el arco rival con un toque de mucha calidad. Gol de crack.

El tanto, de factura psicológica, le permitió al Villanovense gozar de mas control de partido en el arranque de la segunda parte. El propio Anxo dispuso de un chut lejano que pasó más que cerca del poste izquierdo de Ivan. Y, poco después, cambio de planes en el Villanovense. Lesión de Tapia que obliga a Cobos a reestructurar la defensa. El lateral izquierdo del Villanovense sufre una lesión en la rodilla y está pendiente de pruebas para dictaminar el alcance exacto de la lesión.

Con uno menos

El fútbol no tiene lógica y parecía ponerse cuesta abajo el choque para los extremeños cuando Anxo bailó en las narices de José Luis, lo envalentonó y le sacó la segunda amarilla tras una entrada desproporcionada. Se frotó las manos el Villanovense. Uno más y veinte minutos por delante. La situación ideal. Quita no le fue positivo. Bajó el ritmo, trató de mantener la posesión y casi se olvida de la portería rival. Dio vida a la Gimnástica.

Se dio cuenta el conjunto de Torrelavega que el Villanovense el daba una oportunidad y los cántabros lo aprovecharon. Casi sin hacer nada empató el partido. Zalo se sacó un trallazo en la frontal después de que la zaga sernos no supiera despejar un centro envenenando desde la lateral izquierda. Fuentes no pudo hacer nada. A cuatro para el final, la Gimnástica retomó el pulso y el Villanovense recobró la conciencia de tener que atacar con decisión para llevarse esta eliminatoria.

Y así acabó el partido. Con esa sensación agridulce de que pudo ser mejor, pero también con la percepción positiva de que el gol de Anxo ofrece muchas opciones de ascenso para la vuelta. El Villanovense demostró en Torrelavega que sí le plantea un partido aguerrido, de sufrimiento y de campeón a la Gimnástica en la vuelta, el ascenso está obligado a llegar. Desde ya, Villanueva debe volcarse con su equipo. Ayer, en Torrelavega, arropó de verde la ilusión de un equipo convencido de lograr su objetivo.

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