El Coria sigue soñando con la fase de ascenso

Cumplió la papeleta el Coria en su persecución del cuarto lugar y se llevó el gato al agua en un duelo anárquico con más lucha que fútbol

ALEJANDRO VILLALOBOS ALMENDRALEJO.

Cumplió la papeleta el Coria en su persecución del cuarto lugar y se llevó el gato al agua en un duelo anárquico con más lucha que fútbol ante un Atlético San José con pocos argumentos ofensivos.

Desde el silbido inicial, la bola tuvo una hoja de ruta adecuada. Iba y venía según el ritmo conveniente, en vertical u horizontal, porque el Atlético no tiene por qué desdeñar su explosivo contragolpe, que está en su naturaleza. El primer mensaje -cándido la verdad- llegó a los tres minutos en un disparo de Antonio a los guantes de Mena. Idéntica suerte corrió un centro de Mendo que no hallaba destinatario (9). Sin noticias del cuadro añil, que seguía con la mente nublada, a verlas venir.

El partido seguía siendo serio, sí, pero por lo triste. Más lucha que fútbol y en el césped parecía más importante anular al rival que crear algo digno de reseña. El Coria buscaba fortuna en una falta lejana botada por Juanqui que blocaba sin pestañear Sebas y un tiro cruzado de Pichi en el 28 sin fruto. ¿Y el Atlético ? Seguía dormido, huérfano de ideas y sacudiéndose el cuero como si le quemase en las botas. Nada de nada. Seguía más desorganizado en sus líneas que una avenida cuando diluvia y con ese oscuro horizonte y un remate fallido de Mahíllo sobre la campana concluía el primer tiempo.

Malas noticias en el despertar del segundo acto. Al lateral Dieguito le temblaba el alma en la cobertura y astuto le robaba la cartera Pino para clavar el 0-1 a la postre definitivo. El San José seguía perdido y con intentos laxos de saludar al portal rival ante el ímpetu del bloque añil. Juanqui ponía a prueba a Gil en el área chica, pero Gil metía hábil la pierna y Pino en el minuto 69 soltaba un latigazo tremendo que rozaba la cruceta de Gil. Los 20 minutos finales sobraron. Mucho ruido en la medular, balas de fogueo en ataque y los tres puntos volaban con justicia a la isla de Coria.