Declarado el estado de felicidad

Bumbea observa el alboroto de la grada por el gol./
Bumbea observa el alboroto de la grada por el gol.

Toda Mérida se felicita del ambiente que se gestó el domingo en el Romano, que registró otro récord de asistencia

FERNANDO GALLEGOMERIDA

El éxito no son los casi 10.000 espectadores del domingo. El éxito es que una entrada así en el Romano ya no es noticia, aunque suponga un nuevo récord de asistencia en nuestra Tercera. «Esta gente ha aceptado el papel de protagonista y están llevando al equipo en volandas. Son de otra categoría», articula el presidente, Daniel Martín. Primero logró llegar en septiembre a los 3.500 espectadores, luego consiguió congregar ante el líder Villanovense casi 7.000, desplazó a Don Benito a unos 600 aficionados y el pasado domingo estuvo a punto de llegar a esos 10.000 que tanto buscaba. Podemos adelantar ya que se propondrá en playoff llegar a los 12.000 y lo conseguirá igualmente. «No sé cómo explicar lo que sentí cuando vi a tanta gente feliz, al final del partido», repiensa Bernardo Plaza. Queda declarado, por tanto, el estado de felicidad e ilusión por el Mérida.

«¡Qué feliz soy!», le soltó a la cara el presidente al entrenador un segundo después del final del encuentro, al lado de los banquillos, en el mismo césped. «Y luego también levanté a Jonhy. Ha estado en las malas y es un tío excepcional. Tiene todo mi cariño. Es para levantarlo, para invitarle a cenar y lo que él pida», apunta Daniel Martín. «Allí nos abrazamos todos, buscando el cariño de aquellos con los que estás todos los días», reconoce el capitán Jonhy, responsable del éxtasis de 10.000 personas. «No había vivido nunca un gol así», reconoce. «Es que pocos de los que estábamos el domingo allí hemos vivido un partido con un ambiente tan espectacular», admite el técnico.

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A lo largo de la noche del domingo y durante todo el día de ayer, la cuenta oficial del club recibió centenares de mensajes felicitándole por el éxito: clubes amigos de la región, clubes del resto de España, aficionados rivales, jugadores cercanos, los propios futbolistas de Plaza. «Por lo de ayer es por lo que me decidí a jugar en el Mérida. Esto es muy grande», escribe Toni. «Sólo se puede decir una cosa: gracias aficion, gracias Mérida por hacernos sentir esto», firma Santi Amaro. «Qué grande este equipo, qué grande esta ciudad... pero sobre todo, qué grande esta afición. Todo esto es de vosotros», firma Troiteiro. «Nunca antes lo había vivido, solamente en Argentina en Primera y Segunda», recuerda Nico Chiettino. «Sois impresionantes», suelta Boro. «Amor por unos colores, por un equipo y por una ciudad. Gracias», recita Cristo.

«Los jugadores se sintieron futbolistas de Primera. Y la afición y la ciudad también. Lo del domingo es un espectáculo digno de elogio y los calificativos se quedan cortos», no se cansa de repetir el presidente. Una jornada más, el Romano registró la mejor entrada de Tercera, Segunda B y Segunda A (sólo por detrás de Riazor y Mendizorroza). E igualó el número de espectadores que presenciaron el Getafe-Granada de Primera. «El Romano se va a poner así hasta el final de temporada. Éste es nuestro año. Hemos puesto todas nuestras ilusiones en este equipo y ahora no nos vamos a echar atrás», coinciden en la junta directiva.

El exjugador Manolo Momparlet, que recibió antes del partido un conmovedor homenaje, apenas notó la diferencia respecto a su época. Y eso que él perteneció a la era dorada del Mérida. Pero las colas y el bullicio antes de los partidos, las fotos de los jugadores con los chavales al final, la gente esperando tras el partido en la puerta central de tribuna... La ciudad ha rescatado el ambiente de su época más insigne, y de ahí que su afición esté desatada: los más viejos del lugar rejuvenecen con sus recuerdos y los más jóvenes empiezan a vivir lo que un día les contaron sus padres. El elixir de la juventud, lo llaman.