Salvación histórica del Extremadura

J.M. ROMERO- VÍDEO: LALIGA123

El equipo de Manuel consigue ante el Lugo un empate que vale una permanencia en Segunda División

RAÚL PEÑA

El Extremadura será otra temporada más de Segunda División. Nunca una frase tan simple fue tan sufrida, tan difícil, tan bonita. La temporada del Extremadura ha sido una montaña rusa, una locura, pero la llegada de Manuel trajo la positividad, la energía, la fe y la ilusión para conseguir una salvación en Segunda División que hace unos meses era una auténtica utopía. Si en febrero a la afición azulgrana alguien le hubiese dicho que se iba a salvar con dos jornadas de sobra, los seguidores del conjunto de Almendralejo le habrían tomado por loco, pero no, es real, el Extremadura es de Segunda División.

Nada más pitar el final del partido, que terminó con un empate de oro para el Extremadura, el Francisco de la Hera se vino abajo. Ni ante el Conquense en el ascenso a Segunda B, ni ante el Cartagena en la ida del ascenso a Segunda División se vivió algo parecido. Ni un alma se movió de las gradas mientras los jugadores celebraban en el centro del campo un hecho histórico para el fútbol almendralejense y también para el balompié regional. Extremadura volverá a tener un representante en el fútbol profesional la temporada que viene.

0 EXTREMADURA

Casto; Ale Díez, Pardo, Borja Granero, Bastos; Fausto Tienza, Lolo González; Olabe, Perea (Nando, min. 65) (Pomares, min. 75), Kike Márquez y Ortuño (Willy, min. 90).

0 LUGO

Juan Carlos; Campabadal, Vieira, Carlos Pita, Luis Ruiz; Seoane, Aburjania (Tete Morente, min. 83), Sergio Gil; Iriome (Lazo, min. 72), Herrera y Escriche (Martínez, min. 67).

ÁRBITRO
Ocón Arráiz. Amonestó con amarilla a los visitantes Sergio Gil (min. 54), Luis Ruiz (min. 70) y Carlos Pita (min. 73).
incidencias
Partido correspondiente a la jornada 40 de Segunda División disputado en el Estadio Francisco de la Hera de Almendralejo ante unos 11.580 espectadores. Lleno absoluto en el estadio almendralejense.

Para llegar a donde llegó ayer, el Extremadura ha tenido que pasar por mucho, y no todo ha sido bueno. El comienzo de campaña no fue nada bueno, y es que el equipo no conseguía ganar ningún partido. Después, a lomos de Enric Gallego supo ganar, sumar puntos y engancharse a la lucha por la salvación, pero el 'Gigante' era insuficiente. El ariete se marchó al Huesca, y en el Extremadura se abría un horizonte complicado, donde perdía a su jugador franquicia y en el cual no se atisbaba una opción de sumar puntos clara.

La última parte de la etapa de Rodri no fue fructífera, y entonces llegó el salvador del Extremadura: Manuel Mosquera. Esta salvación no se entiende sin la llegada del técnico gallego, que impregnó el vestuario de optimismo y de positividad. Sin Enric Gallego, pero con un grupo de jugadores que han ido a muerte con el entrenador, el Extremadura ha conseguido un hito histórico.

Con todo lo que se vivió en el banquillo del Extremadura y en la grada del Francisco de la Hera, lo que ocurrió en el terreno de juego pasó a un segundo plano. Pero pasaron cosas, como que el Extremadura supo amarrar el resultado y que Juan Carlos, el portero visitante, frenó al conjunto azulgrana con dos paradas de mérito en la segunda mitad.

El choque comenzó de una manera magnífica para el Extremadura, pero la ocasión azulgrana no cristalizó en gol. Perea controló dentro del área, hizo un regate hacia el interior y disparó con potencia al palo corto de la meta de Juan Carlos, pero el cuero se estrelló en el palo. No habían pasado ni dos minutos de juego y el Extremadura ya avisaba.

El Lugo no se arrugó ante la buena ocasión de los locales. El conjunto lucense demostró que tiene personalidad y ni la buena presión del Extremadura ni las dudas en defensa en alguna salida de balón alejaron a los de Eloy Jiménez de su premisa de sacar el balón jugado. El Extremadura presionaba y el Lugo combinaba, pero ninguno de los portero tenía que aparecer, hasta que Casto demostró una vez más que es uno de los jugadores más determinantes del Extremadura.

Escriche se internó en el área y remató cruzado para batir al portero de Pueblonuevo del Guadiana, pero Casto sacó una manopla tremenda, a la altura de pocos porteros en la categoría, para dejar el marcador en empate. El propio Escriche se llevó las manos a la cabeza en un gesto de incredulidad y de frustración.

Entonces el partido decayó en intensidad. Al Extremadura le interesaba que pasasen las menos cosas posibles en el choque, y ahí, en controlar los partidos, el equipo de Manuel Mosquera ha crecido una barbaridad en las últimas semanas.

El Extremadura jugó a que no pasase mucho en la segunda mitad, y lo único que sucedió fue una doble ocasión clarísima para los locales. Primero Kike Márquez, desde dentro del área, intentó batir a Juan Carlos, pero el portero del Lugo paró el chut con el pecho. El rechace le cayó a Fausto Tienza, que se encontró totalmente solo ante el meta, pero su disparo lo sacó abajo el gaurdameta lucense.

Faltaba media hora para el final del partido, pero la salvación ya estaba amarrada. El Extremadura ha hecho historia dos jornadas antes del final. El Extremadura es de Segunda División. Almendralejo está de fiesta.

Manuel: «La satisfacción que tengo no me la quita nadie»

Manuel Mosquera, entrenador del Extremadura, se erigió como uno de los protagonistas tras el pitido final del partido, pero en la sala de prensa del Francisco de la Hera sólo tuvo palabras de agradecimiento para todos los que conforman el club. Eso sí, Manuel admitió estar en un momento increíble en su carrera deportiva. «La satisfacción que tengo no me la quita nadie», explicó Manuel.

Además, el entrenador le dio una cuota importante de protagonismo a la afición. Ayer volvió a poblar las gradas del Francisco de la Hera y ayudaron al equipo a llegar con el empate al final del choque. «Gracias a la gente, a la 'Mano Gigante'. Es una barbaridad lo que han hecho», agradeció Manuel tras el partido.

Por último, el entrenador también admitió que la alegría es compartida, y eso es una situación que le hace más feliz aún, ya que el ver las sonrisas en los aficionados fue un plus de emotividad para Manuel Mosquera: «A mí lo que me importa es hacer sentir bien a la gente».