Así en Segunda B como en Tercera División

Cristo recibe una tarjeta amarilla en el encuentro ante el Don Benito en el Romano. :: brígido/
Cristo recibe una tarjeta amarilla en el encuentro ante el Don Benito en el Romano. :: brígido

Más de nueve años después, Cristo volvió a marcar y a jugar un partido completo en la categoría de bronce

M. G.MÉRIDA.

Son tantos ascensos casi seguidos, tantos partidos liderados en Tercera, goles como para perderlos en un Excel, tantas ansias por catar emociones nuevas que al final parecía que lo del pasado domingo era todo por primera vez. Y no. No lo era. Cristofer Medina ya celebró un gol en Segunda B el 14 de febrero de 2010 en Leganés con el Cerro de Reyes y un hat-trick en Copa del Rey en Tenisca en octubre de 2009. Cristofer Medina ya jugó antes seis partidos como titular en aquella temporada 2009-10. Cristofer Medina ya completó antes del domingo un partido completo en esta categoría. Cristofer Medina ya acumulaba 809 minutos de bronce antes de medirse al Don Benito. Pero en su cabeza y en la de todos parecía un estreno sin precedentes.

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«Es que hacía ya tanto tiempo. ¡Nueve años!». La selección aún no había ganado un Mundial, Cristiano Ronaldo se estrenaba con el Real Madrid y todavía existía el Mérida UD. «Las sensaciones fueron contradictorias. Por un lado me lo tomé como un partido especial, porque era como una prueba de fuego para mí, una espinita que tenía ahí clavada. Pero por otro lado lo encaré como si fuese un partido más de Tercera División. un partido de la exigencia de un playoff, pero de Tercera División». Y a lo mejor, tal vez por eso, volvió a jugar titular, volvió a jugar el partido completo y volvió a mojar.

«Si hubiera jugado por la izquierda, a ese balón que me viene le hubiera pegado de primera. Pero como jugué por la derecha, tengo que controlar y perfilarme. Y tal vez por eso no se esperaba nadie el golpeo seco que me sale y que acaba en el gol del empate», explica Cristo. Porque el extremo de Pueblonuevo arrancó el partido desde la derecha. «Fue una tarde especial porque jugaba un partido en Segunda B con el equipo con el que quería jugar en Segunda B. y también porque lo hice fuera de mi posición natural». Se lesionó Gaspar en pretemporada y el técnico emeritense empezó a probarlo en esa banda en un par de amistosos. «Y creo que me gané la titularidad. Yo estoy más cómodo en la izquierda. Por la derecha es más difícil por la falta de costumbre, pero no estoy para elegir. Yo quiero jugar. No sé qué hará Santi (Amaro) en los próximos partidos, pero yo lo que quiero es que siga confiando en mí y seguir jugando».

«Nos costó entrar en el partido, pero en la segunda parte ya se vio al Mérida que todos queremos»

Derbi entretenido

De entrada, Cristo fue protagonista, efemérides aparte, porque formó parte de uno de los partidos más entretenidos que se han visto últimamente por el Romano en Segunda B. «Nos costó entrar en el partido, por el nerviosismo, por ser una categoría nueva, por lo que sea. pero en la segunda parte ya se vio al Mérida que todos queremos. Así es como tenemos que jugar toda la temporada. Creo que por ocasiones merecimos ganar».

Y de salida, el goleador del Mérida opinó del césped del Romano, porque probablemente el domingo en Sanlúcar de Barrameda se encuentre un terreno de juego muy parecido. «De todos los días en los que hemos trabajado sobre él, el domingo fue el peor de todos. Ojalá lo solucionen porque nos viene mal y, encima, puede provocar lesiones. Hay mucha grama, está seco en algunas zonas y luego muy húmedo en otras, en las que te hundes. Y luego, como es grama, a la hora de cortarlo no se queda uniforme y está algo irregular». Aun así, Cristo es gol. En terrenos buenos o regulares. Con el Cerro o con el Mérida. En Segunda B como en Tercera.