Las dos salidas de tono del director de orquesta

Damián Petcoff en un partido en el Nuevo Vivero. :: pakopí/
Damián Petcoff en un partido en el Nuevo Vivero. :: pakopí

Petcoff no jugará mañana ante el Jumilla tras su segunda expulsión, dos borrones evitables que han dejado mermada la medular del Badajoz

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

«Es de lo mejor que hay en toda la categoría. Si no está jugando en Segunda es solo culpa suya». En las catacumbas de aquel enigmático mensaje se atisbaba un elogio con dardo envenenado. En una de sus primeras comparecencias, cuando salía a la palestra el nombre de Damián Petcoff, Mehdi Nafti erguía los hombros y arqueaba la ceja, se concedía unos instantes y respondía con contundencia. La licencia para tal sentencia se la proporciona su experiencia previa en el Marbella, donde el bonaerense fue su pupilo.

El centrocampista blanquinegro está cuajando un primer tramo de temporada excelso, siendo uno de los líderes en el césped y ataviándose con el frac de director de orquesta tomando la batuta en la medular. Pero su corto historial en el Badajoz registra dos borrones de esos que desquician a los entrenadores. Petcoff acumula dos expulsiones en los doce partidos que ha disputado. No sería una tesitura descabellada ni reprochable atendiendo a su posición como bisagra del centro del campo. Sin embargo, sí es imputable cierta temeridad e ingenuidad que ambas rojas vengan precedidas de sus protestas al árbitro. No en vano, ante el Talavera tuvo que abandonar el campo tras ver dos amarillas, la primera de ellas, según recogía el acta, por realizar observaciones al colegiado sobre una de sus decisiones en señal de disconformidad. Apenas 20 minutos después cometía una falta y enfilaba el túnel de vestuarios.

Aún más grave y absurda fue su expulsión el pasado domingo ante el UCAM. El trencilla, severo y riguroso, castigó sin miramientos cualquier conato de exhortación de los jugadores. Petcoff estaba avisado de ello. En el minuto 27 era amonestado por ese motivo y, poco después, el visitante Collantes recibía dos amarillas por quejarse al colegiado. Ya en la segunda mitad, el futbolista argentino del Badajoz se dirigía a Raúl Chavet García diciéndole: «'¡qué malo, qué malo!', al mismo tiempo que se reía». Imperdonable, especialmente tras los precedentes de un árbitro con fama de sargento. Merced a ese lance, no estará mañana ante el Jumilla (La Hoya, 12.00 horas).

Sin él, el conjunto pacense pierde a su brújula, la rosa de los vientos que marca los puntos cardinales del juego cuando el desconcierto extravía el control del esférico. De las cinco derrotas que el Badajoz acumula en su casillero, en cuatro Petcoff no participó en el choque completo. Ante el Recreativo y el San Fernando (única vez que ha sido sustituido) solo disputó 45 minutos, contra el Talavera fue expulsado en el minuto 80 y ante el Linense cumplía sanción.

Petcoff fue uno de los últimos fichajes en rubricarse, pese a que el interés en incorporarlo se remontaba a los albores del verano. Su cartel, las múltiples novias del mercado y unas negociaciones largas y laboriosas no permitieron certificar su pase al Badajoz hasta finales del mes de agosto. Patxi Salinas fue rotundo al respecto afirmando que era una prioridad para él firmarlo. La figura de Petcoff es uno de los escasos puntos de convergencia entre el técnico vasco y Nafti, que reconocía ayer en la previa que «es una baja muy importante».

Ha tenido múltiples parejas de baile y es el tango el ritmo que se ha impuesto con todos ellos. La intermitencia de José Ángel, la baja forma de Julio Cidoncha y Kamal (ambos padecieron lesiones en los primeros compases del curso) y la inconsistencia de Javier Alonso le han obligado a erigirse en maestro de ceremonias. Ninguno de los mediocentros ha conseguido la titularidad indiscutible a su lado, ni con doble pivote ni con tres hombres en la medular, en un casting concurrido pero infructuoso. Aunque Kamal parece haberse ganado la confianza del entrenador franco-tunecino, especialmente tras su gran encuentro ante el UCAM.

Especialmente en las segundas partes Petcoff encarna el movimiento de traslación y rotación del fútbol blanquinegro en torno a su eje, que determina los momentos de luz y penumbra del Badajoz en el verde. La influencia del campo gravitacional que ejerce es vital para dar pausa, habilitar espacios, asistir entre líneas y también cortar las acometidas rivales. Porque Petcoff reconoció en su presentación sentirse más cómodo con el esférico que en la contención, pero prometía trabajo y kilómetros si el guion lo exigía, algo que cumple con creces.

Su ausencia abre un horizonte nuevo de posibilidades tácticas, entre ellas, Nafti no descartó la posibilidad de recuperar el esquema que probó ante el Cartagena. «Me gustó mucho ese sistema y tengo intención de usarlo mucho, no sé si este domingo u otra jornada».

Mejoras en el césped

Respecto a las labores de resiembra del césped, que ya están en marcha, Nafti fue cauto y no quiso pronunciarse explícitamente. «Ya opinaré cuando esté bien. Agradezco el esfuerzo». Por su parte, Éder Díez fue más tajante y se mostró satisfecho por las mejoras. «Es una decisión acertada, el campo no estaba en condiciones de practicar fútbol. A nosotros nos perjudica porque intentamos jugar el balón. En el calentamiento ya se nota que te hundes hasta el tobillo. Te cansas el doble y no puedes dar dos pases seguidos».