Ruano marca la búsqueda de la identidad perdida del Badajoz

El Badajoz vuelve al Nuevo Vivero un mes después de su último partido. :: PAKOPÍ/
El Badajoz vuelve al Nuevo Vivero un mes después de su último partido. :: PAKOPÍ

Mañana de reencuentros en una prueba de altura en la vuelta al Nuevo Vivero y en la que será la despedida del año en casa del equipo de Nafti

J. P. BADAJOZ.

Mañana de reencuentros en el Nuevo Vivero. El Badajoz vuelve a su estadio un mes después de su último partido, precisamente desde que venció al entonces líder UCAM Murcia cuatro jornadas atrás y no ha vuelto a ganar. Ahora visita otro líder, el Melilla de Ruano con la misma consigna de lograr tres puntos que después de los tropiezos ante los dos últimos clasificados ya se antojan vitales. «Si fuimos capaces de hacerlo contra el Cartagena a pesar de la derrota o contra el UCAM, significa que podemos hacerlo cada domingo. Dar la talla es lo mínimo», exponía Mehdi Nafti el viernes. Reencuentros y despedida en un mismo domingo en el que será la última cita del año en casa hasta el día de Reyes.

El Badajoz trata de encontrar su identidad en un test de máxima exigencia y en el que tiene una referencia clara de lo que busca en el rival de enfrente. Nafti insiste en su discurso de que a su equipo le falta picardía, carácter y esa pizca de maldad para saber manejar los partidos. Ruano reunía ese picante que tanto gusta al Nuevo Vivero para dar sabor al juego. Es el espejo donde buscar ese reflejo de la identidad perdida. Nafti no quiso pronunciarse sobre el mercado de invierno, pero sí dejó un mensaje muy claro sobre lo que le va a pedir a los Reyes Magos. «El equipo necesita maldad». La afición echa de menos ese tipo de jugadores que como Ruano o Álex Herrera sienten el peso del escudo y se dejaban el alma en cada encuentro y que el técnico franco-tunecino intenta moldear en una plantilla donde su mayor calidad no termina de dar ese plus en forma de victorias. El último ídolo blanquinegro llega como amenaza para hacer tambalear a un Badajoz en el alambre. En cambio, el equipo pacense pierde para esta cita a uno de esos futbolistas llamados a tomar el relevo en los corazones del Nuevo Vivero. César Morgado es la única baja pacense por acumulación de amarillas. En el Melilla no viajan Richi y el montijano Paco Aguza, aún con molestias musculares en la fase final de su recuperación.

A Nafti le gusta el reto que se le presenta al Badajoz con la visita del Melilla. «Quiero medirme a lo mejorcito de la categoría para saber si podemos aspirar a más o no». Una gran prueba de fuego para un conjunto pacense con ciertas urgencias tras no pasar del empate frente a Almería B y Atlético Malagueño. «Ansiedad no podemos tener. Es un reto bonito y una motivación extra». En ese sentido, descarta que sus jugadores sientan presión. «Si los jugadores se ponen nerviosos que se dediquen a otra cosa. Los únicos que tienen derecho a eso son los aficionados porque lo sienten». El preparador blanquinegro destaca la gran temporada del equipo de Luis Miguel Carrión. «El Melilla es un ejemplo a seguir. Calladitos, modestos. quintos, sextos y este año parece que han dado un salto. No es casualidad que vayan primeros». Un modelo hecho a semejanza de la horma de su zapato. «Han encajado muy pocos goles, son muy completos, agresivos y un equipo de los que me gustan para enfrentarme».

El vestuario pacense está deseoso de pisar el Nuevo Vivero. «Es nuestro estadio y ya tenemos ganas. La última vez que jugamos aquí ganamos al UCAM», apuntaba Kamal.

 

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