Otro reto sin respiro de Nafti

Nafti celebra la clasificación para la fase de ascenso. :: J. V. ARNELAS/
Nafti celebra la clasificación para la fase de ascenso. :: J. V. ARNELAS

«Queremos subir, ese el mensaje», sostiene el técnico del Badajoz fiel a una idea que le ha llevado a marcarse objetivos que pasaron de salir del peligro a la Copa del Rey y culminar con el playoff

J. P. BADAJOZ.

«Queremos subir, ese es el mensaje». No es euforia ni un canto al aire. Es el convencimiento de Mehdi Nafti en el trabajo y la confianza que tiene en su plantilla. El abrazo a una idea que ha ido sosteniendo en el tiempo a medida que se cumplían objetivos y que ha sabido transmitir a un vestuario al que le cambió la mentalidad por completo. Le dio confianza y barra libre para soñar. El técnico blanquinegro mantiene el discurso del 'partido a partido' que le ha llevado del infierno a acariciar la gloria. Nafti se crece ante los desafíos. Desde su llegada al Badajoz ha ido de reto en reto en seis meses frenéticos y ahora tiene por delante otro más que pulir para no dar pausa a ese ritmo sin fin. El mayor de todos.

Nada más aterrizar en el banquillo del Badajoz tenía la misión de sacar al equipo del agujero. Lo recogió sin alma y le devolvió el corazón. Lo consiguió con ciertos altibajos. Volvieron las dudas con la derrota en Sevilla, pero el parón navideño sirvió para resetearse y ordenar ideas. Aquello supuso un punto de inflexión para recargar pilas y que le ha permitido llegar al tramo decisivo con las baterías a tope. Lanzados. Después se puso la Copa del Rey a tiro y ajustó su mirilla hasta visualizar su presa. El pinchazo ante el Talavera, el único empate de Nafti en el Nuevo Vivero, frenó su incesante escalada. Caía en un cepo del que parecía quedar atrapado en medio de la espesura del bosque. De nuevo se descolgaba de cualquier aliciente para el final de temporada. Pero el preparador franco-tunecino no es de los que tiran la toalla. Coraje y fe. En ese tremendo tirón por alcanzar la sexta plaza se plantó en playoff y asestó un golpe certero. La pieza al zurrón. «Nunca puedes imaginarte un final tan feliz, sobre todo de donde viene el equipo pero yo ya dije que aquí había materia prima y talento. Lo hemos conseguido, si encima tengo un grupo con una predisposición al trabajo y a creer en lo que están haciendo es para darles las gracias. Se lo merecen», señalaba Nafti.

A sus jugadores les transmitió confianza y dio argumentos para que se atrevieran a dar ese salto al vacío de convertir el sueño en realidad. El 26 de mayo comienza su gran desafío, el cuarto en un trepidante recorrido en el banquillo pacense cargado de emociones. «La presión ahora mismo nos la vamos a meter nosotros».

Para el playoff avisa. «Los resultados contra los grandes nos han demostrado que podemos competir». Melilla, UCAM y Cartagena pueden dar muestra de ello. Tres líderes destronados en el Nuevo Vivero. «¿Por qué no podemos ganar a los primeros de los otros grupos?», se preguntaba el técnico del Badajoz. El camino lo marcó el Extremadura el curso pasado. Una solvencia que puede tener su reflejo en el playoff. Y es que Nafti también ha convertido el coliseo pacense en un fortín inexpugnable. Solo el Talavera ha puntuado con el preparador en el banquillo en un empate sin goles. Y en casa ha blindado la portería blanquinegra para mantenerla imbatida en una racha que se prolonga ya en 744 minutos consecutivos. Todo un récord histórico que tiene a Kike Royo como protagonista. Además, ha despertado el sentimiento en la ciudad y alrededor del Badajoz se ha generado un ambiente espectacular en las gradas con varios partidos rozando los 10.000 espectadores. Algo inaudito en competición regular.

Su discurso no se desvía ni se deja deslumbrar por los focos. Su filosofía es inalterable. Insistente. Estrujar sin descanso. «Nos queda un partido, iremos a Sanlúcar a competir. Nos hemos ganado el derecho de llegar al último partido de liga pensando en preparar el playoff». Un respiro que puede servir de ensayo para todo lo que puede llegar.