Segunda B

Nadie quiere que sea la última vez

Los capitanes, Pajuelo y Gonzalo, se saludan antes del inicio del partido en la primera vuelta/E. Domeque
Los capitanes, Pajuelo y Gonzalo, se saludan antes del inicio del partido en la primera vuelta / E. Domeque

Villanovense y Don Benito libran hoy un duelo de necesidad con el objetivo de la salvación como telón de fondo y una fiesta entre aficiones

ESTRELLA DOMEQUEVillanueva de la Serena

No pueden ganar los dos, pero es lo que le gustaría a más de uno. Enemigos íntimos entre ellos, pero aliados por el fútbol extremeño, Villanovense y Don Benito escriben hoy un nuevo capítulo de esa rivalidad. Un partido de corazón, pero en el que hay que dejar a un lado los sentimientos hacia el vecino.

Ni contigo ni sin ti. Los dos equipos han pasado muchos años separados, son rivales, pero ahora que han vuelto a encontrarse, no quieren que éste sea su último duelo en Segunda B. «Como extremeño me gustaría que hubiese al menos un equipo en Primera División, más clubes en Segunda y que el año que viene, en lugar de tres equipos, pudiésemos estar siete en Segunda B», dice Julio Cobos en la previa del derbi.

A seis kilómetros de distancia, Juan García coincide en que quiere que ambos equipos logren la permanencia: «Esperamos que sea una rivalidad sana y ser un ejemplo para los niños que nos ven. Ojalá que esa rivalidad deportiva siga durante mucho tiempo. El Villanovense, con la plantilla, el gran entrenador que tienen y su gran afición, no va a tener problema para conseguir su objetivo».

Pero ya se sabe que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Los números están ahí y ambos entrenadores señalan la necesidad de ganar este partido. «Me hubiese gustado que el encuentro se diera en otras circunstancias, pero son las que son y es de extrema necesidad para ambos equipos por la clasificación. Nos jugamos algo más que tres puntos, porque es nuestro eterno rival, es un derbi y, sobre todo, la necesidad de sumar de tres en tres», afirma el técnico serón.

Una idea sobre la que se reafirma el entrenador rojiblanco. «Ojalá que los dos llegáramos a este partido con 52-53 puntos y hubiésemos disfrutado más en el campo. Será un día de fiesta, pero cuando empiece el partido cada uno va a intentar que los tres puntos se vengan a cada casa», señala un Juan García optimista: «los dos estamos muy necesitados de puntos, pero después de esto quedarían 27 puntos en juego, que es un mundo, y pueden pasar muchas cosas».

En cuanto a los piropos, también recorren la avenida Vegas Altas en las dos direcciones. Juan García valora el potencial como bloque y el buen trabajo defensivo que Julio Cobos ha inculcado al Villanovense, aunque asegura que lo que más teme es la necesidad de puntuar que tiene el vecino. Por su parte, Cobos hace hincapié en la intensidad rojiblanca y en la mezcla de jugadores con experiencia en la categoría como David Agudo y el buen hacer de otros como Abraham Pozo en su primer año en Segunda B.

Con todo esto, ¿hay un favorito? «El Villanovense es el experto en la categoría», responde García dejando así a los locales ese cartel de favorito, al tiempo que señala que no darían por malo el empate. Por su parte, Julio Cobos ve máxima igualdad, «porque en los derbis da igual la clasificación, las posibles distancias que pudiese haber se igualan. Hay algo más en juego, también el amor propio».

La gran ausencia del partido será la de José María Tapia, pues el lateral zurdo aún se recupera de la importante lesión sufrida y no podrá disfrutar del derbi en el campo. Por lo demás, tanto Julio Cobos como Juan García cuentan con todos sus efectivos. En el caso del Don Benito la duda más evidente es si debutará Néstor Díaz bajo palos o seguirán apostando por el joven meta portugués Léo Santos, «vamos a mirar por lo que creemos que es mejor, apartando los sentimentalismos. No lo tenemos decidido todavía».

Los que no se perderán el partido son los miles de aficionados que se esperan en el municipal villanovense que quiere convertirse en el escenario de una gran fiesta del fútbol, teñido sobre todo de verde, pero también con muchas pinceladas rojiblancas en la grada. Las entradas están agotadas y los corazones divididos, pero preparados para disfrutar del partido.