Ortega, la saga que no se apaga

Moisés Ortega padre (izquierda) e hijo ayer en una de las porterías del Nuevo Vivero. :: casimiro moreno/
Moisés Ortega padre (izquierda) e hijo ayer en una de las porterías del Nuevo Vivero. :: casimiro moreno

Moisés, juvenil del CD Badajoz, entra en su primera convocatoria de uno de los equipos en los que militó su padre, también guardameta

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

¿Qué hacen tres históricos del fútbol regional como los hermanos Ortega en el partido del exilio del Badajoz ante el Almería B en el Francisco de la Hera? Muy sencillo. Comprobar in situ que la saga tiene continuidad. Moisés Ortega, considerado uno de los mejores arqueros de nuestro fútbol en aquellos tiempos en que cambiábamos de milenio, disfrutaba del encuentro desde los asientos del coliseo almendralejense flanqueado por Paco y Rai, los tíos de su hijo Moisés, también guardameta, con la esperanza de que cualquier accidente permitiera al chaval salir desde el banquillo. «Hombre, lo importante siempre es el partido, pero pensé que alguna expulsión o alguna cosilla podría pasar para que él tuviera minutos si ya estuviera encarrilado», confiesa el progenitor. Su hijo, portero del juvenil del Badajoz -líderes en su liga nacional-, había estrenado convocatoria con el primer equipo tras las sanciones de Kike Royo y de su homólogo en el filial Cristopher Sánchez.

Moisés Ortega Moirón (Badajoz, 17 años) no sintió un exceso de presión hace dos semanas por el hecho de ser testigo directísimo del partido del 20 aniversario del Nuevo Vivero celebrado en un emplazamiento hermano como el feudo del Extremadura. Hizo la pretemporada con los Zabaleta, Morgado, Ferrón y compañía, con los que entrena dos veces por semana, luego no afrontaba un habitat novedoso. «La verdad es que estaba muy tranquilo porque suelo trabajar con el técnico y la plantilla. Pero muy alegre y agradecido al mister. Nunca había estado en un partido como ese con 5.000 espectadores. Las sensaciones fueron muy buenas, con la salida al campo o la cercanía de la grada al césped y las dos aficiones. Fue una experiencia muy bonita y me siento muy satisfecho porque significa que el trabajo da sus frutos», valora el canterano «Yo también estaba tranquilo, porque no es algo espontáneo que te genere la duda de si estará preparado o no, sino un proceso largo y muy trabajado desde el verano cuando ya entrenaba con los mayores, paso a paso hacia la madurez, aunque un paso importante. Lo disfruté mucho y encima con mis hermanos. Estuvimos recordando los viejos tiempos, ascensos, etc.», rememora el padre.

El 'gato', como le llama el técnico Nafti, estudia segundo de Bachillerato en los Maristas y el fútbol le corre por las venas. Le viene de casta. Los seis ojos que contemplaban aquella cita acumulan un extenso currículo en clubes punteros extremeños. Incluso los tres coincidieron en el Jerez y el Don Benito, facilitando así los desplazamientos de la familia, en especial de su madre, como afirma Moisés Ortega padre. Badajoz, Jerez, Don Benito, Cerro, Díter, Mérida, otra vez Díter y Extremadura aplaudieron las paradas del arquero pacense, que muestra humildad al atisbar que su sucesor está en disposición de superarle, al menos a priori.

«Se ha evolucionado mucho y será más portero que yo. Ya me supera en muchos aspectos» Moisés Ortega padre Exguardameta del Badajoz

«Me dicen si voy a superarle y contesto que estoy en camino, pero es díficil porque él tiene un gran recorrido» Moisés Ortega hijo Portero del Badajoz Juvenil

Sus primeros pasos los dio en el Guadalupe como jugador de campo, mediocentro, y en el Flecha Negra mutó a portero. Destaca en su evolución un mundialito con la escuela de D'Amico donde todos se fijaron en sus condiciones innatas bajo palos, por ejemplo Óscar de Paula. Luego alcanzaría la selección regional juvenil. «Lo que quería era que disfrutase. Daba igual la posición. Está claro que como portero le puedo ayudar porque yo soy formador de porteros y tengo la titulación. Desde que era pequeño me decía '¡papá, tírame!' y aprovechaba para enseñarle aspectos técnicos», añade Ortega senior.

De actor de 'El país del miedo' o 'El mundo entero' a la meta blanquinegra

Moisés Ortega 'junior', pese a su corta edad, ya ha probado facetas tan diferentes de la vida como el mundo del fútbol y el del cine. Se presentó a un casting medio de broma pensando que tenía madera de actor y resulta que le seleccionaron, y de ahí a su aparición en películas tan interesantes como 'El país del miedo' (2015), con Francisco Espada como guionista, productor y director e interpretando a Pablo, un chaval que sufre la extorsión de una chica que posteriormente apunta su ira hacia el padre. Y no es la única cinta donde integra los títulos de crédito formando parte también del reparto de la pacense 'El mundo entero', de su paisano Julián Quintanilla y rodado en el barrio de San Roque. A Moisés le atrajo en su día el séptimo arte pero ahora el balompié está reemplazando esa curiosidad. «Yo prefiero el fútbol. Estoy centrado en mi carrera como futbolista y portero y pienso menos en lo otro, aunque lo primero son los estudios», comenta el arquero juvenil blanquinegro.

La familia es futbolera pero no hay excesivos piques sobre quién es el mejor. «No hay comparaciones pero es verdad que en conversaciones todos me dicen: 'bueno qué, ¿vas a superar a tu padre? Y yo contesto que estoy en el camino, pero es difícil, él ha tenido un buen recorrido», señala el chico que años atrás salía al campo de la mano del progenitor. «Como no se acuerda mucho de aquello yo le digo que era mejor que él y tiene que creerme porque apenas me ha visto. Aunque se ha evolucionado mucho y sé que él será mucho más portero que yo. Ya me supera en muchos aspectos y los dos destacamos en el juego con los pies y el aéreo», apostilla el padre, que asegura sentirse muy orgulloso del joven. «Claro que es un orgullo verle con el primer equipo, pero por encima me siento orgulloso de los valores que tiene asumidos como persona, porque eso es lo que le hace crecer. Ese asentamiento me hace pensar que ahora lo puedo soltar».

Un caso poco habitual, el que padre e hijo hayan estado en un mismo club además siendo porteros. Hay grandes dinastías de futbolistas de campo, como los Maldini o Cruyff, también guardametas como Peter y Kasper Schmeichel, que ni siquiera compartieron club. En el Badajoz, @CDBadajozStats apunta que Miguel Ángel Jareño, ya fallecido, jugó en el juvenil blanquinegro e Isi en el primer equipo. Fuera del arco, los Macarro o los Morgado son historia albinegra. Y mientras, la saga Ortega continúa.

 

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