Los once metros derriban al Mérida

Javi Chino, del Mérida, es expulsado por el colegiado. /ADG MEDIA
Javi Chino, del Mérida, es expulsado por el colegiado. / ADG MEDIA

Dos tantos de penalti del Sanluqueño dejan sin respuesta a un Mérida que compitió hasta los goles y que se deshinchó tras ellos

JAVI LAIRADO

La lesión de Javi Sánchez, las dudas en la portería, la ausencia de Krsto y la llamada de dos porteros juveniles para el partido de ayer hicieron el suficiente ruido durante la semana como para olvidar una premisa importante sobre el Mérida: su segunda parte ante el Don Benito en el Romano fue espectacular, dominando todos los registros y supuso un chute de energía a un equipo que se había retirado al vestuario al descanso superado y cabizbajo. Le había marcado un camino. Sobre todo, en intensidad. Esto es Segunda B, y si no igualas al rival en esa premisa, tienes poco o nada que hacer. Y cualquier error, individual o colectivo, te manda a la lona. Cosas del fútbol directo.

Comenzó el choque eléctrico, con el Sanluqueño atacando por la derecha. Geijo, un veterano curtido en mil batallas, no acertó con un cabezazo en plena área chica, y Santi Villa respondió casi al momento cazando un rechace en la frontal y disparando con su pierna mala muy alto. Pareció calmarse la cosa, pero El Palmar es un estadio donde no hace falta mucho para que ocurran cosas cerca del área. Así, cualquier balón largo que Geijo lograba bajar traía peligro, mientras en la otra portería, la asociación entre los dos puntas, Espinar y Pino, daba al Mérida los segundos que necesitaba y, además, su entendimiento generaba buenas sensaciones en las inmediaciones del área.

3 At Sanluqueño

Isma Gil; Navas, Madrigal, Álex Cruz, José Romero; Álvarez (Darío Guti, 54'), Abenza, Antonio Jesús; Nando Quesada, David Segura (Peter, 84'), Geijo (Güiza, 82').

0 Mérida

Irigaray; Cubo, Chino, Jiménez, Salvi; Melchor (Mario Gómez, 63'), Del Castillo, Curro, Santi Villa (Cristo, 81'); Pino (Mena, 73') y Miguel Ángel Espinar.

Goles
1-0: Geijo (p), min. 59. 2-0: Darío Guti (p), min. 80. 3-0: Mario Abenza, min. 90
Árbitro
Gálvez Cascón, mostro dos cartulinas amarillas a Javi Chino, del Mérida, por lo que fue expulsado en el minuto 58. También amonestó a Miguel Ángel Espinar y a Salvi.
Incidencias
Estadio El Palmar, alrededor de 1.300 espectadores.

Fue un disparo lejano de Villa el que provocó la primera parada de un guardameta. Se cumplía el minuto veinte. Seguro Isma Gil. Y salvador a la siguiente, en una muy buena jugada colectiva de los romanos, con Espinar dejando a la llegada de Curro, que acabó chutando con su pierna mala para de nuevo lucir a Isma Gil. Las dos líneas de cuatro de Amaro cumplía su cometido, impedían cualquier tipo de pase interior y además se imponían en los duelos por la segunda jugada. Eso sí, la participación de sus dos puntas fue reduciéndose paulatinamente. Como el ritmo del partido, que decayó durante ese tramo final de la primera mitad del choque. A ambos equipos les costaba darle continuidad al juego, que sus ataques persistieran e hicieran al rival recular sobre su área. Sin más, se llegó al descanso, con objetivo cumplido para el Mérida: había asustado al rival y su portero juvenil, Irigaray, se marchaba con las manos impolutas.

Las manchó nada más volver de vestuarios, en un centro lateral sin peligro que le sirvió para coger confianza. Apretaba el Sanluqueño por momentos, y Quesada lanzó una falta que se marchó tan cerca de la escuadra que durante algún segundo pareció gol.

Los locales habían aumentado velocidad y prestaciones. Cedía metros de forma peligrosa el Mérida, que solo encontraba a Espinar para salir. Un centro desde la derecha de Melchor fue rematado por el nueve, mordido, casi con el tobillo. Cambió Abel Gómez su dibujo introduciendo a Darío Guti para estirar más al equipo, darle compañía a Geijo. Muy pronto encontraron premio. Y además doble. Geijo sacó un penalti en un balón colgado desde media distancia. Además, supuso la segunda amarilla para el capitán romano, Javi Chino, por lo que, tras transformar el mismo Geijo la pena máxima, el panorama del duelo cambiaba por completo.

Trató de cuadrar Amaro el equipo introduciendo un segundo central para no tocar nada más, pero, con uno menos, la presión a la salida rival decayó, al Mérida le costaba horrores recuperar la pelota, sufriendo en cada transición por fuera de los locales, que se sentían fuertes. David Segura hacía sufrir por la banda izquierda a su par con la ayuda del ida y vuelta de Madrigal, y los dos puntas se repartían las segundas jugadas, sin que el Mérida supiera como contrarrestarlo. Mena saltó al campo para dar el primer paso: recuperar el cuero. Tener claro qué hacer con ella sería el siguiente paso. Antes de tener respuestas, un nuevo penalti le derribó del todo. Lo cometió Salvi, de nuevo sobre Geijo, que esta vez dejó que fuera Darío Guti el que anotara el segundo gol del partido. El choque estaba finiquitado.

Trató Cristo de darle algo de vida a su equipo cazando algún rebote cerca del área, pero el Mérida ya estaba muy lejos de todo: ni llegaba a robar ni encontraba salidas. No perdió la cara al partido, pero era ya consciente de que se iría con cero puntos en el casillero. Abenza redondeó el resultado con un disparo plácido desde la media luna del área. Resultado muy duro.