Nuevo Vivero, veinte años de sinsabores

Esqueleto del Nuevo Vivero en las primeras fases de las obras en abril de 1998. :: hoy

El 2 de diciembre de 1998 se inauguraba el estadio con el amistoso Badajoz-Extremadura

Javi Pérez
JAVI PÉREZBadajoz

Gardel dejó para la posteridad que veinte años no es nada, pero para el Nuevo Vivero ha sido mucho y con todo tipo de avatares. Con más tristezas que alegrías. Se inauguró a ritmo de tango el 2 de diciembre de 1998 en plena efervescencia del proyecto de Marcelo Tinelli. La majestuosidad de la obra y el traslado al ansiado campo desde el vetusto Vivero sirvió de decorado al ilusionista argentino en su entusiasmo por llevar el Badajoz a Primera. La ciudad reclamaba un estadio nuevo, más moderno y cómodo que el glorioso viejo Vivero que tantas vivencias y buenos momentos dejó para la nostalgia en la afición blanquinegra. En realidad, el terreno de juego era algo más pequeño: 103x68 por los 105x69 del centenario campo. El templo de las emociones daba paso al nuevo escenario de las ilusiones donde se empezaba a construir el sueño de Primera. Cuatro años y medio duró su cartel de plata.

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Con la mudanza a la nueva casa comenzaron los problemas para el Badajoz que desembocaron en 2003 en el descenso a Segunda B. A partir de ahí todo fueron decepciones. Descenso administrativo a Tercera por impagos dos años después y liquidación de la Sociedad Anónima Deportiva en 2012. Entre medias, la primera alegría aquel 23 de mayo de 2010 con el primer ascenso vivido en el Nuevo Vivero a Segunda B de la mano de Adolfo Muñoz. Hasta ese momento, los seis ascensos anteriores del Badajoz -cuatro a Segunda y dos a Segunda B- se produjeron con el legendario viejo Vivero como testigo de las grandes gestas blanquinegras. Al de Mancha Real, y tras la refundación del club, siguieron otros tres a Regional Preferente y Tercera, además del conseguido en Calahorra a Segunda B.

El estadio fue concebido para cubrir las necesidades del club blanquinegro y sus sueños de grandeza tras un lustro en Segunda. Pero el Badajoz fue cayendo en desgracia hasta el punto que se dio una situación impensable con el Cerro de Reyes en superior categoría en la 2009-10 y reclamando su derecho a jugar en el Nuevo Vivero. La entidad albiazul tenía el visto bueno del Ayuntamiento, pero solo lo llegó a utilizar para entrenar una vez a la semana. Aunque después se produciría otro escenario imprevisto tras la desaparición del CD Badajoz SAD en 2012 y la UD Badajoz (y posterior Badajoz CF) erigiéndose en el nuevo inquilino del estadio como la gran alternativa al fútbol pacense. El Santa Teresa también jugó en el Nuevo Vivero en tres ocasiones para despedir las ligas 2015-16 y 2016-17 ante Fundación Albacete y Tenerife, respectivamente; y recibir al Atlético de Madrid en septiembre de 2017.

«Un césped siempre perfecto»

Badajoz y Extremadura protagonizaron el cartel de su puesta de largo aquel 2 de diciembre de hace veinte años. Un partido de Primera para la fría noche del estreno. Curiosamente este domingo tendrá que soplar las velas con los focos apagados, pues debido a una nueva resiembra el partido correspondiente a esta jornada y que justo coincidía con su efeméride se ha trasladado al Francisco de la Hera. De nuevo la conexión azulgrana dos décadas después. La inauguración en partido oficial fue un 'Viverazo' del Toledo con Quini, pichichi de Segunda, como autor del primer y único gol cuatro días después. Carlos Torres marcaría el primer tanto blanquinegro ante el Sporting el 20 de diciembre.

Lleno en el día de la inauguración co nel CF Extremadura:: HOY
Lleno en el día de la inauguración co nel CF Extremadura:: HOY

El césped ha sido el principal caballo de batalla en todos estos años. Y eso que en su puesta de largo los expertos presumían de un moderno sistema de riego con 25 aspersores que aseguraban una distribución de lluvia impecable y un drenaje que sólo disponía el Nou Camp y que le permitiría estar «siempre en perfectas condiciones». Pero apenas diez meses después aparecerían los problemas. Y con una penosa imagen que casi dio la vuelta al mundo. El 8 de septiembre de 1999 el estadio pacense albergaba su primer partido internacional con el España-Chipre clasificatorio para la Eurocopa de 2000. El terreno de juego presentaba algunas calvas y se las tuvieron que ingeniar para disimularlas con pintura verde. Aquel encuentro sería recordado por la plaga de langostos. En 2006 repetiría como sede del España-Liechtenstein.

El Nuevo Vivero acogió en 2006 el España-Liechtenstein, en la fase clasificatoria de la Eurocopa 2008:: HOY
El Nuevo Vivero acogió en 2006 el España-Liechtenstein, en la fase clasificatoria de la Eurocopa 2008:: HOY

Después de muchos intentos de resiembra y tratamiento sobre la hierba, en 2015 el Ayuntamiento intentó buscar una solución definitiva y procedió a levantar el césped para sustituirlo por nuevos tepes. Una actuación que coincidió con la celebración del encuentro España-Portugal femenino del 1 de diciembre.

Como ese halo de melancolía que envuelve a las letras del mito bonarense, dos décadas después el Nuevo Vivero pide un lavado de cara. Una reforma que el grupo Premium Sport contemplaba acometer este verano, pero que sin el convenio de cesión no puede llevar a efecto.

El estadio se levantó sobre una superficie de cuatro hectáreas y una capacidad para 15.000 espectadores, pero su proyecto estaba concebido para una ampliación hasta 30.000 sin alterar el desarrollo de la competición. Una posibilidad que se planteó acometer al presentarse el Nuevo Vivero como sede de la fallida candidatura ibérica para el Mundial 2022.

Una obra de gran envergadura a la que ya desde su inicio demandaba de una ciudad deportiva. El alcalde Miguel Celdrán la descartaba por una zona de recreo que nunca fue tal. «De momento no se ha pensado. Lo que se hará inmediatamente es preparar todo el entorno del campo, con el ajardinamiento, arbolado y un parque de esparcimiento».

 

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