El Nuevo Vivero, blanquinegro como nunca

El Badajoz trabaja sobre su coliseo para adornarlo con los colores que más identifican a la afición con el equipo de la ciudad

MARCO A. RODRÍGUEZ

Vivimos tiempos en los que la imagen es primordial. Así lo entiende el nuevo CD Badajoz apadrinado por el empresario andaluz Joaquín Parra, que está mimando la estética que puede comprobarse públicamente al mismo tiempo que realiza el trabajo oscuro de profesionalización de un club cuyo máximo deseo es ese precisamente: acceder en el corto-medio plazo al fútbol profesional. Y como la imagen es básica, lo primero es cuidar tu casa, aunque no sea en propiedad sino una especie de alquiler. Con la aquiescencia del Ayuntamiento de Badajoz, si bien queda por cerrar el espinoso asunto del contrato de cesión, los operarios -costeados por el nuevo inversor- trabajan a buen ritmo en un profundo lavado de cara del coliseo blanquinegro. Unas labores que pueden resumirse con una frase: el Nuevo Vivero será, por fin, más blanquinegro que nunca.

Desde los bolardos que impiden a los cafres de turno hacer de las suyas en los alrededores del aparcamiento, a las paredes de los pasillos del interior o los túneles que conducen al campo desde los vestuarios, pasando por las taquillas, las columnas que sostienen su espesa armadura... Todo se identifica, al fin, con los verdaderos colores del centenario equipo. Un gran letrero en la fachada principal del estadio sobre un enorme fondo negro indica a las claras quién es el inquilino de la instalación. Un Badajoz que camina por la senda correcta inmerso en el proyecto más ambicioso desde la refundación. «La idea es identificar el estadio con los colores del equipo, el blanco y el negro. La verdad es que yo nunca entendí tanto azul en el Nuevo Vivero. Ahora la gente sabrá mejor que aquí juega su equipo. Esperemos que ayude a atraer a los socios, que eso es lo fundamental para que tenga continuidad», sostiene Álvaro Trigo, director general de la entidad albinegra.

Repartidos por cuadrillas, más de una decena de operarios soportaban al mediodía de este viernes las altas temperaturas mientras se afanaban en adecentar un estadio que además de su carácter vetusto añadía uno casi impropio, el abandono.

Ahora es el blanco y el negro el que impera en cada rincón. Y eso que queda mucho por hacer. Se pueden comprobar cómo los asientos van despoblando los fondos, unas butacas que el Badajoz está cediendo a clubes interesados. Por ejemplo, el Villar de Rey agradecía en su Twitter los 470 facilitados. Desde el jueves, precisan los obreros, se está tapando el foso con una malla metálica, todo el perímetro, por lo que menos trabajo para los recogepelotas. En el interior, las labores atañen a zonas como los vestuarios: ayer se estaba alicatando ya el local y falta el visitante. Al gimnasio se le ha dado una buena capa de pintura para que al hacer las pesas los futbolistas visualicen al club al que pertenecen. Y mientras se acometen tales obras, el césped está siendo tratado y presenta un aspecto considerablemente aceptable para la fecha en la que nos encontramos.

A Marbella con cero deudas

Un estadio del que se despidieron ayer plantilla y técnicos a primera hora de la mañana. La expedición partió en bus hacia Marbella, donde realizará el 'stage' de preparación de una semana en el Football Center. El club sigue acordando partidos de pretemporada y con el Recreativo de Huelva el acuerdo es total, si bien ambos tienen el hándicap de no contar con estadio disponible debido a la recuperación del césped. Será en torno al 12 y 14 de agosto y su celebración más probable apunta a Cartaya.

Dos aspectos acompañaron la partida hacia la Costa del Sol. Uno, la cifra de abonados a 19 de julio ya supera a los obtenidos la temporada 2018/19. Son 3.507, según informó el Badajoz anoche en redes sociales. Y dos. Como no solo de imagen se puede vivir, el club anunció que las aportaciones económicas del grupo inversor que lidera Parra permiten disfrutar de una deuda 'cero'. Todo un lujo en este gremio.