SEGUNDA B

Nafti, el antídoto contra la ansiedad

Nafti dirige a los jugadores del Badajoz en su primera sesión de entrenamiento. :: CASIMIRO MORENO/
Nafti dirige a los jugadores del Badajoz en su primera sesión de entrenamiento. :: CASIMIRO MORENO

El técnico franco-tunecino tiene como principal reto recuperar la confianza de la plantilla y aislarla de los vicios anímicos adquiridos en la anterior etapa

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

«Hay que desafiar la adversidad, enfrentar al enemigo sin temor». Así rezaba uno de los postulados de la película 'El club de los poetas muertos' que Mehdi Nafti necesita inculcar a sus hombres ejerciendo de John Keating. El Badajoz es ahora una academia plagada de talentos constreñidos por factores coyunturales que eclipsan sus virtudes, luciendo como un grupo vulgar y opaco. El yugo clasificatorio, la sequía goleadora, la falta de comunión con la afición, la incapacidad para brindarles un triunfo en el Nuevo Vivero... todo ello, removido por la coctelera del cambio de entrenador, ha dejado un poso que impide destapar el tarro de las esencias de los jugadores.

Más allá de esquemas tácticos, el mensaje de Patxi Salinas no cuajó y tampoco supo ejercer de revulsivo para levantar la mermada moral de la tropa cuando el escuadrón zozobraba. Ese es el principal reto del técnico franco-tunecino, que cada futbolista encuentre su camino en el verde y recupere la confianza en sí mismo y en el equipo. Es justamente el segundo requisito al que se refería Pablo Blázquez en la presentación para justificar su fichaje: la capacidad de liderazgo, una aptitud que brilla más cuando el escenario es sombrío.

Tendrá trabajo por delante, la herencia es una rosa con muchas espinas que podar. «Hablando con los capitanes me han dicho que la plantilla se ha bloqueado. Cuando las cosas no salen te haces preguntas, ¿qué tengo que hacer para mejorar?». Unos interrogantes que flotaban sin respuesta en la atmósfera del vestuario creando un limbo de incertidumbre que mutó a ansiedad. «El hecho de no estar sueltos en el terreno de juego te hace bajar el rendimiento». Este ha sido el diagnóstico diferencial que Nafti ha extraído tras el reconocimiento de un paciente cuyos síntomas se han manifestado con preocupante frecuencia en las últimas fechas. Ahora deberá aplicar el tratamiento adecuado para mitigar un mal endémico que trata de atajar a tiempo para evitar que se convierta en crónico. «El trabajo esta semana ha sido recuperarlos anímicamente, y han estado receptivos y con ganas de aprender». No hay recetas milagrosas, pero el derbi ante el Don Benito (domingo, Nuevo Vivero, 17.00 horas) posee un componente placebo capaz de proporcionar una mejoría mucho más potente que la inyección de tres puntos. «Es el día perfecto para recuperar esa complicidad con la grada, la confianza y notar esa unión».

LAS FRASESMehdi Nafti Entrenador del Badajoz «El trabajo de esta semana ha sido recuperarlos anímicamente, y han estado receptivos» «Entrenando, a nivel de potencial ofensivo, es el equipo con más talento que he tenido»

La actitud es uno de los preceptos vertebradores del catecismo del gremio de entrenadores y Nafti pregonó ayer con el ejemplo en su comparecencia previa al choque, extrayendo lecturas positivas de una situación convulsa. «Cuando llega un entrenador nuevo se empieza desde cero y todos llaman a la puerta para tener un hueco. Lo que he visto esta semana como bloque, jugadores preguntando, poniendo interés. me gustaría verlo todas las semanas. Hay equipo para asumir cierta responsabilidad en el terreno de juego».

Mañana será pronto aún para distinguir el Badajoz de Nafti en el césped. El propio preparador reconocía que le han faltado horas para introducir en la dinámica de los entrenamientos las pautas que quiere automatizar en la plantilla. Respecto al papel de Miguel Espejo, aplaudió la mejoría experimentada, especialmente en cuanto a intensidad y organización, pero no desveló si habrá continuidad en las ideas que pudieron vislumbrarse en el partido ante el Recreativo Granada.

La puntería de los atacantes

Su alocución se tornó enfática y grandilocuente a la hora de referirse a la puntería de sus pupilos. Lanzó un guiño a sus atacantes, cerrando filas en torno a sus delanteros en un momento en el que su rendimiento está cuestionado. «Entrenando, a nivel de potencial ofensivo, de definición, en el área es el equipo con más talento que yo he tenido. Entrenando, ahora quiero verles aquí el domingo». Elogio, motivación y reto, la sesión de coaching de Nafti pasó de la pizarra al micrófono de la sala de prensa.

El único momento en el que torció el gesto con desaprobación fue cuando apareció la palabra presión, el depredador psicológico más devastador para un deportista, cuya ferocidad han sufrido los blanquinegros. «Si tienes presión por ganar en casa ante tu gente apaga y vámonos. Presión no, tenemos responsabilidad y, sobre todo, muchas ganas de darle una alegría a la afición, que salgan el domingo con una sonrisa e identificándose con el equipo». Desecha cualquier variable que emponzoñe una moral que precisa el oxígeno de tiempos mejores y, especialmente, de un triunfo doméstico liberador.