SEGUNDA B

El Mérida empata entre dudas

Álex Jiménez, autor del 1-0 romano, cabizbajo por el 1-1. / J. M. ROMERO
Álex Jiménez, autor del 1-0 romano, cabizbajo por el 1-1. / J. M. ROMERO

De más a menos, sufrió en la segunda mitad para mantener las tablas ante una Balona que rozó el botín máximo

JAVI LAIRADOMÉRIDA.

La Balona había sido poco menos que un paño de lágrimas las dos últimas veces que había visitado el Romano. Una especie de baño y espuma que el equipo romano necesitaba en aquel momento para respirar. Y, aunque estamos a principios de septiembre, las apreturas del fútbol provocaban que el equipo local llegara a este envite con la necesidad de comenzar a sumar de tres en tres. Había puntuado por debajo de sus méritos tanto en el debut ante el Don Benito como en el viaje a Sanlúcar. Un tercer tropiezo consecutivo podría hacer emerger dudas a la superficie del club. Y con lo que cuesta estabilizar los proyectos en el deporte rey, más valdría no pisar arenas movedizas. Parece que el empate final le permite bordearlas. Al menos, una semana más.

1 MÉRIDA

1 LINENSE

Mérida
Curro Harillo; Cubo, Gómez, Jiménez, Héctor; Curro (Del Castillo, min. 46), Poley, Dani Espinar (Gaspar, min. 78); Melchor (Mena, min. 68), Cristo, Pino.
Linense:
Javi Montoya; Jordan, Vega, Carrasco, Tomás; Abdoul, Molina; Igor (Koroma, min. 88), Moussa Bandeh (Albisúa, min. 73), Malagón, Dopi.
Goles:
1-0: Álex Jiménez, min. 19. 1-1: Tomás (p), min. 42.
Árbitro:
Cid Camacho. Amonestó a Melchor, del Mérida; y a Abdoul, Dopi y Carrasco, del Linense.
Incidencias:
Estadio Romano, alrededor de 3.000 espectadores, según datos ofrecidos por el club.

Amaro volvió al 4-1-4-1, idea que parece fija para los choques de casa. Mejora la circulación de pelota y no parte tanto al equipo. Quizá por el intenso calor reinante, el juego arrancó espeso. El Mérida presionaba arriba y lo hacía bien, pero una vez recuperado el cuero, costaba dotarlo de velocidad. Tanto que hasta el minuto 12 no se pisó ningún área. Fue en un centro desde la izquierda de Héctor, que debutaba en la categoría, que Melchor no atinó a rematar. No alteró el ritmo del choque, pero sí lo hizo Álex Jiménez a los 20 minutos, tras una falta perfectamente tocada por Gonzalo Poley al segundo palo, donde el central madrileño apareció adelantándose a su marcador para rematar de cabeza abajo y adelantar al Mérida por primera vez en el curso.

El tanto aplatanó aún más al choque. Intentó La Balona crecer por las bandas apoyado en sus magníficos laterales, que doblaban a los suyos y llegaban a situación de peligro. Una jugada iniciada por Jordan acabó en centro de Igor y en Moussa fallando lo infallable casi bajo palos, lanzando la bola arriba. La ocasión despertó a un Mérida que perdía metros por momentos. Melchor estuvo cerca del gol tras un rechace, y en una jugada perfecta de todo el ataque romano Cristo acabó llegando demasiado forzado al remate, sin poder dirigir su disparo. Hasta el descanso, el Linense aceleró. Se tradujo esto en un disparo lejano de Manu Molina al larguero sorprendiendo a todos y en el gol del empate. Fue de nuevo de penalti, como hace siete días. El árbitro sancionó unas manos de Jiménez, lo que Tomás convirtió en gol. Fue un golpe muy duro, justo antes del descanso. Había trabajo psicológico por delante.

Inexperto

El Mérida había dado en esa primera mitad muestras de falta de empaque, de equipo inexperto, y perdía a su hombre más hecho justo tras el paso por vestuarios, Curro pedía el cambio. Difícil reacción para un equipo recién llegado. Muchas líneas que conectar y poco hilo para hacerlo. La Balona dominaba el juego pero no trataba de avanzar líneas, le bastaba con saberse con el control.

La segunda parte no se desperezaba. Costaba que ocurrieran cosas, que el juego tuviera continuidad, que los atacantes ganaran sus duelos a sus pares. Y, de hecho, la ocasión más clara en muchos minutos a la redonda fue un centro chut de Melchor que se fue envenenando conforme se acercaba a meta y acabó por estrellarse en el poste de un superado Montoya. Necesitaba el partido poder gritar. Igor Martínez rozó el tanto en un cabezazo que provocó la primera estirada de Curro Harillo con el escudo romano. Lo celebró la grada. Fortaleció Amaro aún más la zona ancha, que el Mérida ni olía desde la baja de Curro, metiendo un cuarto centrocampista. Rápido niveló Roger con un medio más. Crecer a partir de recuperar la pelota.

Mandaba el Linense, al que le costaba encontrar el último pase, pero se sentía cerca de la victoria. La tuvo de nuevo Igor Martínez en una contra en la que se puso a pensar demasiado delante de Harillo, dando tiempo a Gómez para llegar al cruce. El Mérida no lo veía claro. Se mostraba incapaz de sacudirse el dominio lo suficiente como para arañar al rival y dudaba atrás. Mal escenario. Los últimos minutos escenificaron esas dudas, pero el marcador ya no se movió. Empate que deja a todos sin saber si reír o llorar.