Del infierno al cielo en seis meses

Abril 2019. Los jugadores celebran con la afición la agónica victoria ante el Jumilla. :: CASIMIRO MORENO/
Abril 2019. Los jugadores celebran con la afición la agónica victoria ante el Jumilla. :: CASIMIRO MORENO

Los jugadores del Badajoz han pasado de villanos tras la debacle ante el Linense a héroes con una segunda vuelta de escándalo que les ha colocado en playoff

J. P. BADAJOZ .

Entre las dos imágenes que acompañan esta información hay apenas seis meses de diferencia. Del infierno al cielo. Del «Salinas vete ya» y «jugadores mercenarios» al «Nafti quédate» y «orgullosos de estos jugadores». De una pitada monumental al aplauso unánime con bufandas al aire y gritos de «Badajoz, Badajoz». Así es el fútbol. Estados de ánimo. Y ahora el equipo blanquinegro lo tiene por las nubes y con su afición forma un binomio perfecto.

21 de octubre de 2018. Con la derrota ante el Linense (0-2) el Nuevo Vivero explotó. El enfado fue tan tremendo que los jugadores se tuvieron que acercar a la grada a pedir disculpas y aguantar el chaparrón. Todo el equipo soportó resignado a pie de césped las críticas y especialmente los capitanes José Ángel y Guzmán, que se mezclaron entre los seguidores más crispados a dar la cara. El público pedía la cabeza de Patxi Salinas. Ya en el túnel de vestuarios, José Ángel lloraba sin consuelo posible. Abatido por fallar a los suyos.

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12 de mayo de 2019. La afición despide a jugadores y técnico con una ovación de vuelta al ruedo. Oreja y rabo. Los héroes del playoff comparten el momento con sus seguidores. Agradecidos. El público clama por la renovación de Nafti. José Ángel lloraba sin poder contener la emoción. De pura alegría. Regresó a su casa movido por un sueño y lo ha cumplido. Ahora quiere dar otro paso más. El salto estratosférico.

El Badajoz ha vivido una auténtica montaña rusa de emociones en estos últimos seis meses. Un contraste que queda muy bien recogido en estas dos fotografías. De octubre a mayo han pasado por momentos de desolación, decepción, impotencia, frustración... que se han tornado en ilusión, euforia, éxtasis, felicidad infinita... De villanos a héroes. Entonces el equipo caía en puestos de promoción de descenso a Tercera. En mayo va a luchar por subir a Segunda. En esta segunda vuelta la conexión con el Nuevo Vivero ha sido brutal.

Octubre 2018. Los capitantes José Ángel y Guzmán dan la cara ante el enfado de la afición::
Octubre 2018. Los capitantes José Ángel y Guzmán dan la cara ante el enfado de la afición:: / PAKOPÍ

De un equipo sin alma a tener un corazón salvaje. Casta, orgullo, trabajo, coraje, convicción. Esta transformación radical tiene nombres propios. El primero el de Mehdi Nafti. El técnico milagro. Y una idea que ha calado en el vestuario. Les dio confianza y les hizo creer. Kike Royo y su parada mágica en el penalti ante el UCAM. La jugada clave que lo cambió todo. Un portero de Champions. Kamal como protagonista goleador en ese doble duelo para decantar la balanza que ha permitido al Badajoz sobrarle una jornada. Guzmán y su sangre fría para lanzar el penalti con el dedo roto ante el Jumilla. Partidos al borde del infarto. Éder Díez y sus goles de oro. Garantía de victoria. El torbellino indomable de Francis Ferrón. Arte y carácter. Cóctel explosivo para lanzarse al playoff. La magia de Petcoff. Un jugador de otro planeta, la misma patria que el 'Pelusa'. El rayo de Higón. La electricidad de David Martín. El pulmón de Cidoncha. El recorrido de Toni Abad, Eneko Zabaleta y Juanjo García. El triplete extremeño de Candelas. Los imperiales César Morgado, Cristian Pérez y Mario Gómez. La capitanía de José Ángel. La paciencia de Pawel. Sin olvidar a Miguel Espejo y su conquista de Granada en el periodo de transición.