Segunda B

Otro gol de oro de Éder Díez

Los jugadores del Badajoz celebran el gol/Pakopí
Los jugadores del Badajoz celebran el gol / Pakopí

El Badajoz defiende su escasa renta de penalti en un final agónico con uno menos por la expulsión de Petcoff

Javi Pérez
JAVI PÉREZBadajoz

El Badajoz tiró de oficio para volver a la senda del triunfo y recuperar la fortaleza del Nuevo Vivero. Éder Díez sigue siendo garantía de victoria. Cada vez que el delantero vasco marca su equipo gana. Su amigo José María Nolé le lleva la cuenta y ya son 17 seguidos contando los seis del Badajoz y los anteriores en su aventura portuguesa y Pontevedra. Marcó de penalti en un partido muy sufrido y un final angustioso por la expulsión de Petcoff. No fue su mejor encuentro, pero sí de esos que edifican y fortalecen al vestuario.

1 CD Badajoz

Kike Royo; Toni Abad, Cristian Pérez, César Morgado, Candelas; José Higón, Kamal (Adama Fofana, min. 67), Petcoff, David Martín; José Ángel (Francis Ferrón, min. 74) y Éder Díez (Eneko Zabaleta, min. 82).

0 Granada B

Lejárraga; Garrido, Héctor, Neva; Jean Carlo, Isi (Juancho, min. 51), Andrés García, Víctor Morillo (Isma Ruiz, min. 66); Yael (Nacho Buil, min. 75); Rubén Sánchez y Ontiveros.

Árbitro:
Pérez Hernández (madrileño). Expulsó por doble amarilla a Petcoff (56 y 80). Amonestó en el Badajoz a Kamal (33) y en el Granada B a Garrido (37).
Gol:
Éder
Incidencias:
Unos 3.500 espectadores en el Nuevo Vivero. Ambos equipos hicieron el pasillo de honor a los juveniles del Badajoz que por la mañana se proclamaron campeones de Liga Nacional y con ello el ascenso a División de Honor con cinco jornadas por disputarse. Y en el descanso los diferentes equipos de la cantera del Badajoz ofrecieron una vuelta de reconocimiento por todo el campo.

El Badajoz sacó con ventaja una primera parte espesa y plomiza. Le costaba al conjunto pacense hilvanar jugadas chocando una y otra vez contra el doble cinturón de seguridad que había impuesto Pedro Morilla. Las bandas no existieron. El Badajoz parece haber sufrido un cortocircuito en su sistema eléctrico y no encuentra esa chispa en David Martín y José Higón que dinamitaba los partidos.

La luz iba y venía como si estuviera algún cable suelto que impidiera la continuidad a la circulación. Tampoco estuvo preciso en el pase, con menor intensidad que en la serie victoriosa del Nuevo Vivero y cuando se disponía a iniciar una ataque lo hacía a trompicones. El Granada B se plantaba con cierta facilidad en el área de Kike Royo y se permitía dar algún susto al cancerbero blanquinegro como un contragolpe liderado por Isi que se paseó por delante de la portería sin encontrar rematador. Seguidamente un remate de Garrido al larguero fue invalidado por fuera de juego.

El Badajoz no se sentía cómodo. Apenas tenía presencia en las inmediaciones de Lajárraga hasta que una ráfaga de tensión hizo saltar los plomos. José Ángel, que era quien más había intentado dar sentido al juego, provocó la sobrecarga sobre la línea nazarí. Garrido empujaba al capitán blanquinegro dentro del área y el árbitro Pérez Hernández no dudó en señalar penalti. Éder Díez cogió el balón y puso por delante al Badajoz a siete minutos para el descanso. El conjunto de Nafti veía la luz a una media mitad sin brillo. Poco más ofrecieron ambos contendientes que una disputa por dominar el centro del campo.

El segundo acto comenzó con un paradón de Lajárraga a disparo de José Ángel. Y eso animó al equipo pacense. Se le veía más decidido a mirar hacia la portería contraria y eso arrugó al filial granadino.

Y de nuevo apareció san Kike con una espectacular palomita para impedir el empate. El portero riojano tiene manos de superhéroe y voló en una maniobra acrobática para neutralizar un envenenado centro-chut de Yael. Nafti no terminaba de verlo claro y quería tener más control de la situación. Prescindió de Kamal, bien con la mopa atrapapolvo pero menos acertado con el abrillantador, y metió a Adama Fofana para contener el empuje granadino. El técnico visitante intentaría probar con nuevas alternativas arriba, pero la defensa pacense. José Ángel dejó su sitio a Francis Ferrón.

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El Badajoz sabía que se movía en el alambre. Pero en esa faceta de equilibrista se desenvolvía bien. Buscaba rematar la faena con una contra que pillara y pudo encontrarla en una de las arrancadas de 'kaiser' de César Morgado, pero su centro no llegó Éder Díez y el remate posterior de José Higón se marchó desviado. Luego le tocó el turno a David Martín que encontró espacios para encarar, marcharse y colgar un centro que Francis Ferrón cabeceó con potencia para lucimiento de Lajárraga en un soberbio despeje.

La expulsión de Petcoff complicó las cosas para el Badajoz, que ya solo pensaba en defender su preciado botín. Nafti volvió a reajustar a su equipo dando entrada a Eneko Zabaleta por el infalible Éder Díez. Tocaba sufrir de nuevo. La agonía y desesperación se apoderaba de la grada. Máxima tensión a pie de campo. Incluso jugadores y banquillo del Granada B reclamaron un penalti en el descuento donde el árbitro tuvo que mediar para tranquilizar los ánimos. Un final de suspense que ya se ha visto otras veces en el Nuevo Vivero. Y con final feliz.