Diego Merino sustituirá a Santi Amaro

Santi Amaro, cabizbajo en el choque ante el Villarrubia. Diego Merino, durante un partido de la pasada temporada. :: j. m. romero / m. c./
Santi Amaro, cabizbajo en el choque ante el Villarrubia. Diego Merino, durante un partido de la pasada temporada. :: j. m. romero / m. c.

La imagen del equipo ante el Villarrubia y las palabras del ya extécnico en rueda de prensa son el detonante del cambio en el banquillo del Mérida

M. G.MÉRIDA.

Paco Puertas les comunicó a Santi Amaro, Juanma Barrero y Germán González su destitución a primera hora del lunes. Y hasta que lo confirmó públicamente casi a última hora de la noche, el club se centró en acelerar la firma del finiquito del cuerpo técnico saliente y negociar el contrato del próximo entrenador, que será el emeritense Diego Merino, quien vendrá con su equipo de trabajo.

El director deportivo no hablará de la situación y de las causas del despido de Santi Amaro hasta que se presente al nuevo entrenador a lo largo de esta semana. «Los malos resultados en el arranque de la temporada y la posición en la clasificación han sido el desencadenante de la decisión», informa el club en el comunicado. Una victoria en siete partidos, doce goles encajados y con la salvación a dos puntos.

La decisión del presidente se aceleró tras la imagen del equipo ante el Villarrubia y las declaraciones posteriores de Amaro en sala de prensa. «Para lo bueno y para lo malo estamos en el Mérida. Este estadio, cuando las cosas van bien, te lleva en volandas y cuando las cosas van menos bien, es muy exigente. Y eso se nota. Durante el partido hay que morir todos juntos, porque esa es nuestra liga. Tenemos que ser conscientes de los apuros que vamos a pasar y cuanto antes cambiemos el chip, mucho mejor».

Leyéndole entre líneas, como siempre que se ha manifestado Amaro cuando le preguntaban por el objetivo de la temporada, se refiere a que se ha renovado a doce futbolistas que venían de Tercera, se ha fichado a cuatro jugadores de equipos que acababan de descender y que había muchos jóvenes que debutaban en la categoría. Y que el coste de la plantilla y del cuerpo técnico, que no del presupuesto en total, está entre los tres más baratos del grupo. De ahí que pidiera en cada comparecencia pública unión y paciencia.

El domingo, tras el 0-1 del Villarrubia, el equipo se comportó como un flan en lo anímico y en lo mental. El estadio pesó a varios jugadores, que dieron una peor versión de lo que se espera de ellos. Fue el peor partido de la temporada del equipo. Y sin embargo, desde el vestuario se tiene la impresión de que fue así porque el equipo se confió por su gran primer cuarto de hora. Lo vio tan fácil que «empezamos a ahorrarnos los últimos cinco metros de carrera. Dejamos de recuperar posiciones y replegarnos».

Casi siempre en la cuerda floja

Santi Amaro ha sido el técnico que más veces ha caminado por la cuerda floja en la historia del AD. El curso pasado estuvo a punto de ser destituido hasta en cuatro ocasiones, pero las victorias en jornadas posteriores y la trayectoria del equipo lo salvaron una y otra vez. Esta vez no ha sido capaz de librarse.

El presidente, que admite que el equipo ha competido en todos los partidos menos en el del pasado domingo, entiende que al equipo le faltaban cosas y que el camino no era bueno. El cuerpo técnico, por su parte, se lamenta de que no se hayan valorado los condicionantes que han lastrado al equipo en este arranque liguero: el 'problemón' de los porteros, las graves lesiones en jugadores claves, el periodo de adaptación que requiere una plantilla con estas limitaciones.

Amaro y su cuerpo técnico, que aceptan la decisión con dolor porque, como siempre han repetido, «este es nuestro club, son ya muchas etapas en él, desde puestos diferentes y con un esfuerzo y una ilusión siempre enormes», dejan sus cargos tras un campeonato inmaculado de Tercera (y su posterior ascenso) y siete partidos en Segunda B. Lo sustituirá otro emeritense, Diego Merino, que a última hora de ayer aún no había cerrado los últimos flecos. Aunque no fue la única opción que Paco Puertas y Rubén Andrés pusieron ayer sobre la mesa.