Diego Merino ya ejerce como técnico del Mérida

Diego Merino en su etapa como entrenador del Moralo. :: m. c. /
Diego Merino en su etapa como entrenador del Moralo. :: m. c.

Firmó a primera hora de ayer, llega acompañado de su ayudante y preparador físico y se pasó todo el martes trabajando en las oficinas del Romano

M. G.MÉRIDA.

El Mérida cambia de cromo. pero no de perfil. El banquillo del Romano lo seguirá liderando un tipo joven de la ciudad al que le sobra ilusión y esfuerzo y que tiene por delante una carrera prometedora. Antes se llamaba Santi Amaro y ahora, Diego Merino. Las 'pegas' también son las mismas: si Amaro se estrenaba esta temporada en Segunda B, Diego Merino cuenta con tan solo ocho partidos de experiencia en la categoría. «Pero solo hay que verle cómo trabaja en los entrenamientos. Cómo se explica, su propuesta y métodos, el hambre.», cuenta de él uno de sus exjugadores.

Diego Merino Rivera (Mérida, 1988) llega acompañado de su ayudante y de su preparador físico: Jorge Gómez, al que conoció en su estancia en Navalmoral el curso pasado, y Héctor Carrión, con el que ha trabajado desde que llegó a la cantera del Rayo Vallecano en 2012. Los tres firmaron sus contratos en la mañana de ayer y se pasaron todo el martes en el estadio dialogando con el presidente y el director deportivo y preparando tanto las sesiones de la semana como el partido del próximo domingo en la Nueva Condomina.

Las conversaciones con el club se iniciaron el pasado lunes por la mañana y el 'feeling' entre el nuevo cuerpo técnico y los responsables del club, a pesar de no conocerse de antemano, sorprendió para bien a ambas partes. «Estamos convencidos», es la palabra que más repiten los nuevos gestores de la plantilla del Mérida, que serán presentados hoy a partir de las 13.00 horas, después de dirigir la primera sesión de entrenamiento con sus nuevos pupilos.

«Estoy muy feliz. Esto es algo muy especial para mí», fueron las primeras palabras de Diego Merino, difundidas anoche por el departamento de comunicación del club. «No soy quien para definirme, pero tengo mucha pasión. El fútbol es mi vida, y ahora mi vida va a ser el Mérida. Confío plenamente en la plantilla, y por eso estoy aquí. También te seducen las personas, la confianza de Paco (Puertas) y Rubén (Andrés). me siento muy identificado con la idea que tienen».

Diego Merino se vio obligado a colgar las botas desde muy joven debido a una grave lesión de rodilla. Desde ese mismo instante empezó a entrenar en su club, el Emérita Augusta, hasta que el Valdelacalzada decidió entregarle un proyecto de Tercera División con tan solo 23 años. Aquella temporada lo situó en mitad de la tabla y fue protagonista de la categoría por la forma de jugar de su equipo. No tardó el Rayo Vallecano en llevárselo a su cantera para ir ofreciéndole, cada temporada, un equipo y un reto mayor. De hecho, Paco Jémez lo promocionó en el club para que algún día le entregaran el primer equipo.

Cansado de esperar, dio el salto al profesionalismo: abandonó el club y esperó ofertas. Y le llegó la del Extremadura UD para dirigir a un equipo recién ascendido a Segunda B. Entre que no le salieron las cosas y los problemas internos de vestuario, duró tan solo ocho jornadas. Al curso siguiente, se encargó del Atlético Astorga, con el que se quedó a un punto del playoff de ascenso. Objetivo que consiguió el año pasado con el Moralo, al que llevó hasta las semifinales por el ascenso tras acabar tercero en Liga.