Decepción en el Nuevo Vivero

Toni Abad se lamenta en uno de los partidos del Badajoz de esta temporada. :: J. V. ARNELAS/
Toni Abad se lamenta en uno de los partidos del Badajoz de esta temporada. :: J. V. ARNELAS

El Badajoz asume su caída y hace autocrítica para intentar salir de una situación que empieza a preocupar en toda la familia blanquinegra

Javi Pérez
JAVI PÉREZBadajoz

«Hemos sido un equipo indolente, sin actitud y así es imposible». Así de rotundo y directo resumía Patxi Salinas el decepcionante partido en Talavera de la Reina. No hay más lecturas posibles. El Badajoz volvió a encadenar otro mal partido y ya acumula cuatro jornadas sin ganar, las tres últimas sin ver puerta. El sentir general entre directiva y vestuario es el de preocupación por haber caído en una situación peligrosa, pero especialmente se ha instalado un clima de decepción entre los aficionados blanquinegros. Esa ilusión que parecía contagiar en el arranque liguero se ha ido diluyendo hasta el punto de que esa confianza pende ahora del hilo del Nuevo Vivero este domingo ante el Linense. Ese partido marcará el veredicto de una masa social que estaba entusiasmada con el nuevo proyecto y que empieza a temer con inquietud otra temporada de sufrimiento.

El equipo pacense mordió el pasto en El Prado y el técnico blanquinegro reprochaba la falta de concentración y compromiso al saltar al campo. «Sólo ha existido un equipo en el campo y ha sido el Talavera. Es cierto que el partido se nos ha puesto cuesta arriba desde el minuto 10 con el 2-0. La primera jugada es muy sencilla de defender y no lo hemos hecho. Ha sido un partido en el que nos han ganado en todo y con esta actitud sumar puntos fuera de casa es imposible».

Kike Royo sufrió en sus propios guantes el descalabro de El Prado. El equipo pacense recibió en un mismo partido casi los mismos goles (4) que en las siete jornadas anteriores (5). «Borrón y cuenta nueva! Ayer día para olvidar, pasar página y pensar ya en el domingo. Fastidiado por la situación pero convencido de que le vamos a dar la vuelta». También daba la cara en las redes sociales uno de los capitanes y emblemas del Badajoz como Guzmán. «Pedir perdón por el partido de ayer a toda la afición, os aseguro que somos los primeros que somos conscientes de dónde estamos y lo que representamos y vamos a luchar y a trabajar para cambiar esta situación». Otro de los pesos pesado del vestuario pacense que hacía autocrítica y asumía las culpas es César Morgado. «Hoy lo mejor sería callarse, pero que no se tengan dudas. Aquí se va a dejar el pellejo todo dios por revertir la situación».

Al Badajoz le espera una semana dura de digerir hasta el domingo que intente resarcirse frente a La Balona y recuperar el crédito del Nuevo Vivero. «Evidentemente estamos preocupados, conscientes de que estamos en una situación delicada. Estamos con 9 puntos en la jornada 8 y el domingo hay que ganar sí o sí. Es una final para nosotros. Estoy preocupado y muy decepcionado con el partido que hemos hecho», admitía Patxi Salinas.

El Badajoz asume su caída paulatina hasta asomarse al abismo. El conjunto pacense ha entrado en una espiral negativa que empezó en San Fernando. Hasta su visita a La Isla gaditana, los blanquinegros ofrecían argumentos en su juego para contar con el aplauso de la grada. Los resultados en casa no llegan, pero el Nuevo Vivero reconocía el juego, la entrega y la ambición por buscar siempre la victoria. Además, tenía el colchón de los dos triunfos a domicilio en Villanueva e Ibiza y el equipo transmitía motivos para soñar. Pero en Bahía Sur el Badajoz encalló y por juego dejó muy mal sabor de boca a los aficionados pacenses desplazados a San Fernando. Siguieron otros dos encuentros más sin marcar. En Talavera volvió a repetir los mismos síntomas que en tierras gaditanas con el agravante de recibir una goleada estrepitosa. El equipo tensa la cuerda de la paciencia de su afición.

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