La curva de la felicidad blanquinegra

Partido entre el Badajoz y el San Fernando, con buena entrada de público en el Nuevo Vivero. / J. V. ARNELAS
Partido entre el Badajoz y el San Fernando, con buena entrada de público en el Nuevo Vivero. / J. V. ARNELAS

Tras medirse a dos de los favoritos, el Badajoz afronta ahora un tramo de tres partidos ante equipos que luchan por eludir el descenso antes de enfrentarse al Melilla

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

El Gran Premio llega a su fin y la bandera a cuadros ya puede otearse en el horizonte. No ha sido ni muchos menos una carrera tediosa y reserva una dosis de emoción para el final gracias a un Badajoz empeñado en animar el Grupo IV. Su salida fue a trompicones y plagada de contratiempos. Transitaba sin ritmo de competición, zigzagueando y sometido a continuos pinchazos que ralentizaban su avance. Los remiendos no daban resultado y colapsó. Entonces, llegó un nuevo jefe de mecánicos y, tras un paso por boxes, se realizaron unos ajustes tácticos y una puesta a punto anímica para sacar todo el rendimiento a una máquina de gran cilindrada. Y funcionó.

La plantilla se enfundó el mono de trabajo, metió la directa y con un pilotaje magistral ya coquetea con la cabeza de carrera. El motor carbura y de momento no da síntomas de fatiga pese al intenso consumo de combustible de la remontada. Primero recortó distancias al San Fernando tras vencerle en el cuerpo a cuerpo en el Nuevo Vivero y la semana pasada enseñó la rueda delantera al UCAM, que sucumbió al envite perdiendo fuelle. Los murcianos tienen la silueta blanquinegra fija en su retrovisor. Ante ambos posee una ventaja añadida, las bonificaciones del golaveraje, que en caso de empate le permitiría ganar posiciones.

El Badajoz sigue marcando la vuelta rápida y su meteórico avance le proporciona opciones reales de subirse a un podio que en Segunda B cuenta con cuatro escalones. Los de Nafti no pueden permitirse contemporizar, dependen de un error de conducción de al menos uno de sus rivales y no desviarse ni un ápice. «El jugador, inconscientemente, se puede relajar y en vez de esforzarse 30 metros hacerlo 20, y a mí no me gusta ahorrar en entrega, porque cada vez que lo hemos hecho lo hemos pagado muy caro», argumentó Nafti en la rueda de prensa previa al partido del domingo (Nuevo Vivero, a las 12.00 horas).

En las dos últimas jornadas, el trazado se ha revirado en ese camino para meterse en los playoffs con una sucesión de horquillas cerradas, las que ha superado con nota apeando al Cartagena, líder en aquel momento, y al UCAM, cuarto. Curvas cerradas que han permitido atravesar el umbral de un estado de felicidad que inunda a la afición pacense. Ahora se aproxima un tramo más liviano, menos técnico y exigente, pero igualmente importante para no perder comba. Mantener la concentración será vital para no dilapidar lo conseguido hasta la fecha. «Sería una lástima que ahora se bajase la intensidad», sostiene el técnico.

El Badajoz afronta una zona bacheada muy traicionera en la que sufrió un rapapolvo importante en la ida. El 3-0 que le endosó el Jumilla es, sin duda, la peor derrota desde que el entrenador franco-tunecino está al frente del banquillo y la segunda más abultada de la temporada tras la cosechada ante el Talavera (4-0). De manera que, pese a que los murcianos atraviesan una racha negativa de resultados y se han situado a tres puntos del puesto de promoción de descenso, ya mandaron un aviso al Badajoz. Bien es cierto que poco queda de aquel equipo al que Nafti no había tenido tiempo aún de imprimirle el rodaje suficiente para contar con fiabilidad en la parrilla.

Los pacenses saldrán a la pista de su feudo sabiendo lo que hicieron el día antes (hoy) San Fernando (en casa) y UCAM (a domicilio), que se miden al Granada B y al Murcia respectivamente. Y, esta vez, el técnico blanquinegro no escondió que estarán atentos a lo que ocurra en esos duelos. «Echaremos un vistazo a esos partidos», reconoció con una sonrisa de complicidad. Durante toda la temporada ha asegurado que la clasificación era subsidiaria para él y que no hacía cábalas respecto a las posibilidades de alcanzar una posición determinada. Ahora el discurso es distinto, porque también lo es el rumbo de los acontecimientos, situándose a dos puntos de los puestos de privilegio.

Tramo menos exigente

La hoja de ruta blanquinegra le depara una travesía casi sin oscilaciones acusadas, visitando al Almería B, colista, el próximo sábado, y recibiendo al Atlético Malagueño, penúltimo, la jornada siguiente. No puede permitirse pasarse de frenada porque en la siguiente curva, la del Melilla en el Municipal Álvarez Claro, no hay margen de error. Sin duda será el examen de conducción más duro que le depara en el tramo final.

Paso a paso. Nafti no se fía. «El Jumilla me impresionó en la ida por la velocidad en las transiciones y por el físico». Sin embargo, el gran desafío es la plaga de bajas en defensa con la que llega el Badajoz al choque. Candelas y César Morgado no estarán por sanción y Cristian se lo perderá por lesión. Se espera que el periodo de convalecencia del zaguero leonés ronde las tres semanas. Eneko, que será el lateral izquierdo titular, también sufrió un percance durante la semana, aunque parece que no tendrá problemas para ser de la partida. Jordan Greenidge es duda con unas molestias en el tobillo, aunque el delantero inglés no ha tenido aún oportunidades y su ausencia será menos acusada.

La hinchada se encargará de arrimar el hombro para remar contra esas adversidades. Todo apunta a que habrá un gran ambiente en el Nuevo Vivero, aunque no se espera, a priori, que se llegue a la entrada registrada ante el Cartagena. Unos 1.300 aficionados han retirado hasta ayer las localidades anticipadas que el club puso a la venta por cinco euros.