Un curso de matrícula

Los jugadores del Mérida celebran el ascenso en el Romano. :: J. M. ROMERO/
Los jugadores del Mérida celebran el ascenso en el Romano. :: J. M. ROMERO

La nota general del Mérida es la mejor que se le puede otorgar a un equipo: le obligaron a subir en pretemporada y ha cumplido a la primera con cada uno de los objetivos

M. G.MÉRIDA.

Hace ya una semana que la Mérida futbolística amanecía de resaca. Su equipo regresaba a Segunda B y cumplía con el objetivo marcado el pasado verano. Curso, por tanto, de matrícula de honor. Aunque algunos miembros del vestuario contribuyeran a esa nota más que otros. De esa nota-rendimiento dependerá el interés del Mérida en contar con ellos para la próxima temporada.

Casi Zamora

El Mérida acabó el curso siendo, junto al Coria y al Moralo, el equipo menos goleado del grupo. Y ahí el principal culpable fue Javi Sánchez. Lo jugó todo excepto el partido con el Arroyo en la primera vuelta (en la previa de la final de la Copa Federación, con el plan de activar al segundo portero) y los duelos ante Valverdeño y Pueblonuevo en el tramo final (con el título ya en el bolsillo).

Más información

Competitivo al máximo, Javi Sánchez fue el gran protagonista al inicio de temporada y en la final por el ascenso ante el Socuéllamos: ni un solo gol y dos penaltis parados en la tanda. Junto a él, dos porteros con un futuro prometedor: Alberto Ortiz, que jugó un partido ante el Arroyo y la final de la Copa Federación (no encajó ni un solo gol en esos dos partidos) y Krsto, que recibió un gol en los dos partidos que jugó.

Entre Álex y Chino

La línea defensiva del tramo final no tiene nada que ver con la línea defensiva que comenzó el campeonato. La primera crisis del curso, tras el empate en Llerena y la derrota en Navalmoral, supuso un antes y un después en la zaga. Arrancaron Víctor Calatrava y Mario Ramón y terminaron Javi Chino retrasando su posición y Salvi en el lateral izquierdo. Por encima de todos los defensas, primero Álex Jiménez, que se ha consolidado como un central, mínimo, de Segunda B; y después Javi Chino, por su insaciable jerarquía. Y después, los laterales derechos. Esa ha sido la demarcación mejor cubierta de todas. Han cumplido con nota tanto Adri Montesinos, en un año durísimo para él en lo personal, como Juanjo Chavalés. Héctor ha sido la revelación de la temporada, con un rendimiento brutal. Y en la retina, los partidos de Paco Puertas en Plasencia, Cáceres y Coria; y el tramo final de Salvi, llegado en el mercado de invierno.

El centro del campo ha sido el hilo conductor de toda la temporada. Empezó mal el equipo el curso porque el centro del campo no carburaba y cuando el equipo mutó en invencible es porque el centro del campo era una máquina de hacer las cosas bien. Por encima de todos ha destacado Curro, que cuando se centró tras lo de Navalmoral fue pieza indiscutible en el engranaje y el fluir del equipo.

Y un escalón por debajo, tres nombres: Santi Villa, corriendo como un juvenil y compitiendo como un tipo de su bagaje futbolístico; Muneta, al que le costó arrancar y ha acabado repartiendo delicias de fútbol; y Dani Espinar, el mejor fichaje del club en el mercado de invierno.

Cristo y nadie más

El resto, aunque en un tercer plano, no han desentonado casi nunca: Puyi es referencia de futuro, tras lo que ha crecido este año, y Heo ha tenido sus momentos muy buenos. Eso sí, se esperaba mucho más de Samu Martínez en la segunda vuelta y de Dani Cadena en la primera. A Pizarro ni lo llegamos a ver.

Y arriba, el primer nombre de todos, es el de Cristo. No hay adjetivos para él esta temporada. Insuperable en su mejor temporada de todas: por goles, asistencias y ascendencia en el equipo. Escribir que ha sido la Liga de Cristo se queda ya hasta corto.

E inmediatamente por detrás de Cristo, los goles y el trabajo de Joaqui Flores, cuya regularidad ha sido incuestionable, sobre todo en el tramo final del curso; la aportación de Migue Montes, más al juego y crecimiento del equipo que a nivel estadístico; y Kevin, que ha contribuido más de lo que él mismo se cree, tanto en goles como en trabajo. Miguel Ángel Espinar dio lo que se esperaba de él en el playoff. Y Joel Sanabria, Javi Martín y Paco Tomás salieron durante la primera vuelta porque el equipo necesitaba un tipo de delanteros de diferentes características

Y el culpable de todo, Santi Amaro. Llegó al banquillo como un auténtico novato y cierra el año con un caché tan fortalecido como consolidado. La Liga de Cristo los domingos. y la Liga de Amaro de lunes a sábado.