SEGUNDA B

La confianza en Juan García, clave para la salvación del Don Benito

Juan García y Germán se abrazan tras la salvación. :: e. domeque/
Juan García y Germán se abrazan tras la salvación. :: e. domeque

Los altibajos no hicieron cambiar de opinión a Patri, director deportivo, sobre la continuidad del entrenador pacense

ESTRELLA DOMEQUE DON BENITO.

El matrimonio entre Juan García y el Don Benito sigue intacto 268 días después del regreso a Segunda División B. Una relación que, como todas, ha pasado por altibajos importantes en ese tiempo, como ya ocurriera en Tercera División. Sin embargo, la confianza mutua ha seguido inquebrantable, pese a los obstáculos encontrados en el camino. La salvación era un motivo más para seguir creyendo en un proyecto que a esa fe sumaba la humildad de uno de los presupuestos más bajos de la categoría.

«Siempre hemos hecho hincapié en insistir y en creer, sin dejar de intentarlo. En ese vestuario se creía y pese a que no salían los resultados había un trabajo detrás y una tranquilidad en que las cosas caerían por su propio peso, porque al final el trabajo da sus frutos», expresaba Juan García tras la que puede ser la derrota más dulce que haya sufrido como entrenador.

El verbo 'creer' habrá sido uno de los más repetidos en el seno del club rojiblanco esta temporada. Creer cuando muchos les daban ya por desahuciados. Creer cuando los resultados no jugaban a su favor. Creer tras las lesiones de Sebas Gil y de Isma Heredia. Y seguir creyendo en la figura de Juan García cuando otros habrían perdido la paciencia. Por eso el entrenador pacense recalcaba que «es importante creer en situaciones extremas, esperar a que el trabajo dé sus frutos».

Es el triunfo de la fe en un proyecto que contó siempre con el apoyo de la directiva. Pero con una figura clave, el director deportivo: «El éxito tiene un nombre propio que es el de Patricio Moreno».

La decisión más fácil, entre comillas, habría sido un giro de timón en enero y embarcarse en una nueva travesía desconocida. Sin embargo, Patri tenía claro desde el principio quién debía llevar el rumbo de este Don Benito y decidió cambiar únicamente algunas velas de ese barco. Se marcharon jugadores como Adri, Mango, Karim o Mamau, pero llegaron algunas de las piezas claves de la segunda vuelta como Sillero, Santana o Néstor. Otros como Abraham Pozo o Gonzalo se adaptaron justo a tiempo a la categoría. Todos aportaron.

«No hay que olvidar a los que estuvieron aquí hasta diciembre, que también sumaron», recordaba aún sobre el césped del Vicente Sanz, «es de valorar que seamos nosotros los que escribamos esta parte de la historia y tengo que felicitar a este grupo humano que es para quitarse el sombrero».

El responsable de todo ello, para Juan García, es Patri. El mismo que un 1 de marzo de 2017 colgó las botas, a mitad de temporada, para hacerse cargo del Don Benito cuando no corrían tan buenos tiempos. Lo hizo de la mano de Juancho Pozo, como segundo entrenador, y con Germán Rojas defendiendo la camiseta rojiblanca. Hoy los tres son pilares fundamentales al lado de Juan García que confiesa que «Patri creía en nosotros desde el principio y no se ha equivocado. Nos da equilibrio y confianza, creyó ciegamente en nosotros porque ha visto el trabajo realizado a diario».

Pero un equipo nunca llega lejos si no va de la mano de su afición, que este año les ha arropado en todo momento, «hasta cuando venían mal dadas, la gran mayoría ha estado ahí y veían que lo dábamos todo en el campo». Así, cuando parecía que era imposible, la grada gritaba «¡Sí, se puede!», logrando convencer a los suyos de que así era. Y el equipo devolvió ese cariño cumpliendo con lo prometido en el lema de principio de temporada: «Venimos para quedarnos».

Nadie sabe cuánto durará esta historia que suma ya las páginas de estos 268 días de bronce y que cierra este capítulo con final feliz. Pero dure lo que dure, el Don Benito se ha ganado el respeto de una categoría que para muchos al principio les quedaba grande.