Kike Royo vuelve a sacar sus guantes de oro

Kike Royo vuelve a sacar sus guantes de oro

Petcoff dinamita el derbi para el Badajoz que pese a tener el control, acaba sufriendo y pidiendo la hora ante un Villanovense que nunca tiró la toalla

Javi Pérez
JAVI PÉREZBadajoz

Emoción, goles, paradones, tensión, dureza y suspense. El derbi entre Badajoz y Villanovense tuvo todos los ingredientes propios de un duelo de cercanías. Hasta con protagonismo de los dos porteros con intervenciones espectaculares. Se lo llevó el equipo blanquinegro, pero tuvo que sudar de lo lindo y emplearse a fondo para defender una renta de 2-0 con la que tenía prácticamente encarrilado el partido. El Villanovense respondió con coraje. Nafti se encontró con su propia horma de zapato con un rival peleón, combativo y que nunca se dio por vencido. El técnico blanquinegro ha conseguido que el Badajoz sea duro de pelar en el Nuevo Vivero.

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Fue un primer cuarto de hora de tanteo entre los dos equipos. Mucho respeto, tensión y esa adrenalina que destila siempre un derbi. El Vilanovense quería buscarle las cosquillas al Badajoz con Xavi Puerto y Carrasco muy activos arriba. Tener a los pacenses atareados atrás era la mejor fórmula para frenar ese ímpetu inicial que le meten los blanquinegros a los partidos. En esos minutos no hubo centro del campo y sí mucha profundidad por las bandas, especialmente en las de David Martín y el debutante Braim. Petcoff trataba de imponer cierto orden, pero tenía que retrasar mucho su posición para coger la pelota y ponerla en circulación. Así los primeros avisos llegarían a balón parado. Primero del Villanovense en una falta directa de Tapia que Kike Royo atrapó sin problemas. Y seguidamente respondería el Badajoz para adelantarse en el marcador en una ejecución perfecta de Petcoff desde la media luna engañando a Isma Gil.

A partir de ahí los blanquinegros se aprovecharon de las prisas seronas para cogerle a la contra. El Villanovense llegaba por arreones pero se encontraba con un dique difícil de superar. Los de Cobos se mantenían en pie por impulsos, pisaba más el área, aunque la defensa pacense no le dejaba desenfundar la cartuchera. Le faltaba pegada arriba. El Badajoz no terminaba de rematar el partido. Pudo hacerlo en varias aproximaciones de Ferrón pero enfrene tuvo a un inspirado Isma Gil y en una gran jugada de Higón que se la dejó a Petcoff desde atrás que se le marchó alta.

2 Badajoz

Kike Royo; Toni Abad, Mario Gómez, Cristian Pérez, Eneko Zabaleta; José Higón, Damián Petcoff, Cidoncha (Kamal, min. 56), David Martín (Ezequiel Lamarca, min. 68); Francis Ferrón (Adama Fofana, min. 80) y Éder Díez.

1 Villanovense

Isma Gil; Rafa Navarro (Sergio Domínguez, min. 58), Espín, Esteban Muñoz (Poley, min. 58), Tapia; José Ramón, Pajuelo, Javi Sánchez, Braim (Raíllo, min. 79); Xavi Puerto y Carrasco.

goles
1-0: Damián Petcoff, min. 17. 2-0: David Martín, min. 54. 2-1: Carrasco, min. 66.
Árbitro,
Alberola Rojas (castellano-manchego). Amonestó en el Badajoz a Cidoncha (35), Petcoff (69) y Cristian Pérez (90) y en el Villanovense a Esteban Muñoz (15), Rafa Navarro (36) y Carrasco (90).
incidencias
Unos 4.500 espectadores en el Nuevo Vivero, un centenar de seguidores del Villanovense en Preferencia. Los presidentes de ambos clubes Pablo Blázquez y José María Tapia y la vicepresidenta de la FExF Ángeles Aguilera, en el palco. El grupo de Coros y Danzas de Badajoz actuó antes del partido.

Francis Ferrón es el que mejor ha entendido el mensaje de Nafti. Baja, pelea, presiona, busca, juega de espaldas, asiste, descarga, retiene, se mueve entre líneas... El Villanovense había ofrecido poco, aunque llegaba con cierta facilidad y no hizo más daño por falta de dinamita.

El Badajoz bajó un poco la intensidad en los minutos finales del primer acto y dio aire al Villanovense. Pajuelo empezó a aparecer de enganche y las subidas de Braim seguían siendo un peligro.

Tras la reanudación, los serones salieron a neutralizar la ventaja. Adelantaron líneas y metieron al Badajoz en su campo. Braim la tuvo pero un mal bote del balón le hizo desestabilizar su posición de tiro y que se le fuera alta. A pesar de ese empuje, el equipo de Nafti tenía el partido donde quería. Los blanquinegros se sacudían de esos acelerones tocando zafarrancho de combate. En una de esas, apareció David Martín por las inmediaciones del área y escurrirse como un ratoncillo de sus marcadores para colocar el segundo. El habilidoso extremo blanquinegro encontraba la recompensa que hace seis días se le había negado ante el Sanluqueño.

El Badajoz se las prometía muy felices, pero el Villanovense sacó su orgullo para meterse en el partido. Nafti hizo un cambio de fichas lógico por la amarilla de Cidoncha por Kamal. Cobos sacó a Poley y Sergio Domínguez. Entre tanto, Carrasco recortaba distancias en un doble remate que se encontró a la primera con un paradón de Kike Royo, pero en el rechace no perdonó. Los pacenses se asustaron y dieron un paso atrás. Y como viene siendo ya una costumbre se pasó a la exhibición de Kike Royo. Sin reponerse del susto, el portero blanquinegro volvió a salvar a su equipo apenas un minuto después con otro paradón espectacular. El Nuevo Vivero resoplaba. El Villanovense se lo creía. El técnico serón cargó de munición con la entrada de Raíllo y Nafti trató de poner calma a la locura de partido que se había convertido con el debut de Adama Fofana. Músculo para frenar el peligroso correcalles. Los serones se mostraban encantados de tener contra las cuerdas al Badajoz. Los minutos pasaban y el encuentro ganaba en tensión. Los decibelios subían en la grada y en el césped. El juego se endureció y en cada acción saltaban chispas. Incluso el Nuevo Vivero protestó un penalti en una subida de Toni Abad que se vio arrollado por Javi Sánchez y que el colegiado no consideró.

El Badajoz se defendía con uñas y dientes. Pedía la hora a gritos. El Villanovense cada vez apretaba más. Kike Royo agigantaba su figura ante los ataques serones. Pero en el otro área Isma Gil también apareció para evitar la sentencia en un doble remate de Éder Díez y José Higón a bocajarro ya con el 90 cumplido.