SEGUNDA B

El Badajoz, el más castigado del grupo IV

Ferrón recibe una amarilla en el choque ante el Don Benito, en el que fue expulsado. :: pakopí/
Ferrón recibe una amarilla en el choque ante el Don Benito, en el que fue expulsado. :: pakopí

Varios jugadores blanquinegros se han perdido en total trece partidos por sanción entre expulsiones y acumulación de amarillas

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

Mehdi Nafti ha insistido hasta la saciedad en que su plantilla adolecía de maldad, colmillo y agresividad. También puntualizó que un elevado porcentaje de los jugadores tienen un perfil muy técnico, pero que son poco diestros en el otro fútbol, el de las faltas tácticas, la picardía y el de las acciones que bordean los límites del reglamento. «Son demasiado buenos chicos», argumentaba pocas semanas después de su llegada.

En ese sentido, el Badajoz ha apretado... y los árbitros también. El conjunto pacense es, con diferencia, el club más castigado en todo el grupo IV de Segunda B. Su plantel se ha perdido la friolera de trece encuentros esta temporada merced a cinco expulsiones y ocho ciclos de cinco amarillas. Ante el Recre este domingo no estará Petcoff, el más perjudicado por este motivo. No viajará a Huelva (Nuevo Colombino, a las 17.00 horas) por acumulación de amonestaciones (al igual que Julio Cidoncha) y será el tercer choque en el que no pueda jugar (los dos anteriores tras ver sendas rojas ante Talavera y UCAM).

José Ángel y Francis Ferrón no participaron en dos jornadas, una por ser expulsados (el pacense ante el Ibiza y el algecireño contra el Don Benito) y otra por ver la quinta amarilla. Kike Royo completa la lista de jugadores al que el colegiado mandó prematuramente al vestuario. Fue ante el Jumilla, en el minuto 83. Mientras que Mario Gómez, Cristian Pérez, César Morgado y Kamal son los otros futbolistas del Badajoz que ya han cumplido el primer ciclo de amonestaciones. Los próximos pueden ser Éder Díez, Guzmán Casaseca y Eneko Zabaleta, que están apercibidos. Para este último supondría su primera ausencia del curso, ya que ha disputado todos los partidos.

Los blanquinegros dominan con autoridad este ranking, ya que el siguiente escalón lo ocupan Cartagena, San Fernando, Linense y Sanluqueño, todos ellos con ocho sancionados, seguidos por Recreativo Granada, Ibiza, Almería B y Murcia, con siete, y UCAM, Talavera, El Ejido, Marbella, Villanovense y Sevilla Atlético, con seis.

En su etapa de jugador Nafti era un preciso delineante de las aristas más físicas del balompié, interpretando sus entresijos a la perfección. Pronto dejó claro que su prioridad era reclutar soldados para esa causa: «Me gustaría que hubiera once como yo en el campo», ironizaba en la víspera del duelo con el Cartagena.

El empate concedido ante el Atlético Malagueño en los instantes finales o la debacle ante el Jumilla son dos de los paradigmas de cabecera del técnico blanquinegro para apretar las clavijas al equipo por sus desconexiones. Las sensaciones son que en líneas generales el Badajoz ha mejorado en esos menesteres, aunque los números no son tan rotundos. Con Patxi Salinas encajaron nueve goles en once partidos y con Nafti han recibido once tantos en diez encuentros. Además, uno de los déficits más acusados por los pacenses, la concentración en los primeros compases de los partidos, ha seguido generando dificultades, por ejemplo, ante Jumilla y Don Benito, aunque en las últimas fechas sí se percibe una mejoría.

Dos de dos en 2019

De momento, el Badajoz es, junto a Ibiza, Recre y Cartagena, el único que ha ganando los dos encuentros de 2019 y defensivamente parece más entero y menos vulnerable. Aunque el técnico franco-tunecino es prudente y no quiere relajaciones. Así lo manifestó tras la goleada ante el Sanluqueño, cuando la euforia brotaba a borbotones tras la exhibición de juego y la borrachera de goles (4-0) para iniciar el año. «Si no metes el segundo el rival se crece. Ellos han hecho muy poco y hemos podido ir al descanso 1-1. Ha habido momentos mejorables». Nafti se refería a la ocasión de Dani Muñoz en los últimos minutos del primer tiempo, cuando Kike Royo se estiraba para evitar la réplica de los gaditanos. Ese alegato del preparador blanquinegro resume una tendencia recurrente en los guiones que protagoniza el Badajoz, que muestra superioridad, controla la posesión y genera ocasiones, pero errores puntuales en un área u otra comprometen los resultados.