El Badajoz se ahoga en su sequía

Un aficionado muestra a Guzmán su indignación con el equipo. :: PAKOPÍ/
Un aficionado muestra a Guzmán su indignación con el equipo. :: PAKOPÍ

El equipo blanquinegro cae víctima de sus miedos y el Nuevo Vivero pide la salida de Salinas

Javi Pérez
JAVI PÉREZBadajoz

El Badajoz entra en terreno peligroso. El equipo blanquinegro se hunde en sus propios miedos y muestra síntomas muy preocupantes. A pesar de su empuje y su insistencia por buscar a la desesperada el empate se vio un equipo sin alma, nervioso, impotente y que nunca dio sensación de poder darle la vuelta al marcador. El Badajoz toca fondo. No le salió nada y encadena cinco partidos sin ganar, los últimos cuatro sin ver puerta. El Nuevo Vivero despedía a Patxi Salinas y a los jugadores con una gran pitada.

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El Badajoz se encontró de golpe con el peor escenario posible. No esperaba un comienzo tan trágico. En sus circunstancias era el mazazo definitivo para entregarse y quedar hundido entre el nerviosismo y la impotencia. Manejar esa situación con dos goles en contra a los veinte minutos resulta complicado para un equipo tocado y con sus urgencias. El Linense sabía lo que tenía que hacer en el Nuevo Vivero y lo aplicó a la perfección. Esperaba su momento. El tiempo corría a su favor y jugaba con las dudas del Badajoz. Los visitantes trataban de dar velocidad a la pelota y sorprender a los de Patxi Salinas a la contra. A los pacenses les costaba superar su férrea línea defensiva y a pesar de las diagonales de David Martín siempre chocaba contra el muro balono. José Ángel tuvo la primera ocasión del encuentro en el lanzamiento de una falta directa que salió rozando el larguero. Quería el conjunto de Patxi Salinas tener el control en medio de una puesta en escena muy trabada, pero solo le duró el primer cuarto de hora. Justo hasta el penalti que señaló el colegiado al ver caer a Juan Delgado ante Mario Gómez dentro del área. El delantero balono engañó a Kike Royo y ponía al Nuevo Vivero a punto de estallar en mil pedazos. No lo hizo en ese instante por la dolorosa forma de verse por detrás en el electrónico, pero sí cuatro minutos más tarde cuando Pirulo colocaba el segundo en un mal despeje de Kamal dentro del área que aprovechó para remachar al Badajoz en sus tormentos.

0 CD Badajoz

Kike Royo; Toni Abad, Mario Gómez, César Morgado, Eneko Zabaleta (David Aparicio, min. 66); David Martín (José Higón, min. 46), Kamal (Cidoncha, min. 46), José Ángel, Guzmán; Éder Díez y Francis Ferrón.

2 Linense

Montoya; Sergio Rodríguez, Joe, Carrasco, Pierre; Gato, Chico, Sana, Juampe (Abel Moreno, min. 77); Pirulo (Kibamba, min. 82) y Juan Delgado (Kike, min. 62).

Goles:
0-1: Juan Delgado de penalti, min. 17. 0-2: Pirulo, min. 21.
Árbitro:
González Hernández (castellano-leonés). Expulsó con roja directa en el Linense a Sergio Rodríguez (81). Amonestó en el Badajoz a Mario Gómez (16), Ferrón (36), Toni Abad (65), Julio Cidoncha (71) y José Ángel (87) y en el Linense a Juampe (30), Juan Delgado (35), Carrasco (36), Sana (72) y Montoya (87).
Incidencias:
Unos 4.000 espectadores en el Nuevo Vivero. Los jugadores del Badajoz saltaron al césped con una pancarta en la que se leía 'Afición+equipo, Juntos somos invencibles'. Rubén Tanco, flamante campeón de la Copa de España de Ciclismo Adaptado en Badajoz, invitado en el palco.

Y ocurrió lo que más temía Patxi Salinas. En cuatro minutos el equipo pacense se veía con la losa de un 0-2 en el marcador y la paciencia del Nuevo Vivero se hizo notar con los primeros pitos. En el arranque del partido las intenciones eran buenas y la afición mostró con aplausos en cada esfuerzo su disposición a apoyar y remar juntos en busca de esa ansiada victoria local. Pero claro, con el resultado en contra el desánimo y desencanto volvía a florecer y el público se sentía con derecho a expresar su malestar con el equipo. Dos zarpazos de la Balompédica sirvieron para hurgar en la ansiedad blanquinegra. Los nervios aparecieron y del dominio y control se pasó a la precipitación y desconcierto. Francis Ferrón pudo amortiguar la dramática caída con un disparo a la media vuelta que rebotó en un defensor lo suficiente para desviar a córner lamiendo el poste.

El Badajoz tiró de corazón y amor propio más que de ideas y claridad de juego. El equipo blanquinegro hacía aguas por todos lados y la Balona trató de ahogarle en su propio río revuelto. Kike Royo se lució con un paradón a tiro de Juampe, que seis minutos después saldría de su marca con un sensacional recorte con todo a su favor y golpeó alto. El Linense insistía en hacer más daño con sus vertiginosos contragolpes. El Badajoz pedía a gritos un tiempo muerto para tranquilizarse, recomponerse y aclararse, pero antes del descanso el lateral derecho Sergio Rodríguez daba otro susto con un remate que se le fue arriba. La bronca no se hizo esperar cuando los jugadores enfilaban camino de vestuarios.

PAKOPÍ

Salinas hizo algunos retoques de piezas, pero no de dibujo. Dio entrada a Cidoncha y José Higón por Kamal y David Martín en busca de una remontada a la heroica. No había ganado el Badajoz en su estadio y encadenaba tres encuentros sin marcar. Reto mayúsculo para dinamitar la cámara acorazada linense. Los de Jordi Roger gestionaban el juego y el reloj a su antojo. Salieron los pacenses con la intención de marcar rápido y lo pudieron lograr en un centro que Ferrón cabeceaba ligeramente desviado. Pero la más clara la tuvo Éder Díez a un metro de la portería que envió por encima del larguero ante la incredulidad y desesperación del Nuevo Vivero.

El Badajoz estaba roto y se sostenía por la esperanza de marcar a base de impulsos. Se olvidó del juego y se empeñó en colgar balones. La Balona se aprovechaba de los espacios para romper por velocidad contra la portería de Kike Royo. En esas salidas en tromba de los visitantes subían los decibelios en contra de Salinas. Tampoco se libraban los jugadores del enfado monumental de la grada. El técnico vasco puso su última carta sobre el verde dándole todo el carril izquierdo a David Aparicio por Eneko Zabaleta, el único jugador de campo que había disputado todos los minutos hasta el momento.

Impreciso y desquiciado, el Badajoz no encontraba la fórmula para reencontrarse con el gol. Los pacenses insistían en meter balones al área sin encontrar premio. José Ángel también pudo acabar con ese maleficio con un remate de cabeza en boca de gol que se marchó alto. Tiraban de coraje y orgullo, pero no era suficiente. El Linense tenía bien atado el encuentro y no se lo iba a dejar escapar.

El Badajoz firma el peor arranque en casa de toda la historia, contando al centenario club blanquinegro, sin ganar los cinco primeros partidos como local.

El Nuevo Vivero mostró su indignación con una pitada general a todo el equipo y pidiendo la marcha de Salinas, que se quedó a pie de banquillo aguantando el chaparrón. Los jugadores tampoco se escondieron y a pesar de la desolación se acercaron al Fondo y Tribuna para recibir las críticas y pedir disculpas a la afición.

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