SEGUNDA B

Adiestrando once Naftis

Mehdi Nafti podrá sentarse en el banquillo del Badajoz por primera vez. :: pakopí/
Mehdi Nafti podrá sentarse en el banquillo del Badajoz por primera vez. :: pakopí

El entrenador del Badajoz quiere sacar la versión más intensa y agresiva de sus jugadores para evitar fases de desconexión durante los partidos

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

Nafti fue durante su trayectoria un jugador aguerrido, intenso y agresivo. Un todocampista que ocupaba mucho terreno de juego y que era puro derroche físico. Iba al choque si la acción lo precisaba y nunca rehuía el contacto, siendo un futbolista contundente y difícil de desbordar. La técnica no era su fuerte, pero era consciente de ello y jugaba el esférico sin alharacas, fácil, en corto, cediéndolo a quienes eran más duchos en esos menesteres. Pero, sobre todo, el franco-tunecino era acero puro mentalmente, enchufado los 90 minutos, ejerciendo de pulmón de su equipo y siendo un despliegue de carácter constante.

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Por eso, el actual entrenador del Badajoz no dudó en ponerse como ejemplo para transmitir lo que quiere sacar de su plantilla. «Me gustaría tener once como yo en el campo». Era un modo directo y sin adornos retóricos de expresar que necesita un equipo «con más intensidad, agresividad y picardía». La primera fase del partido ante el Don Benito la pasada jornada en el Nuevo Vivero preocupó al técnico blanquinegro, con un Badajoz muy frágil, desconectado y carente de mordiente. Una pobre puesta en escena cuyos daños pudieron ser irreversibles si los calabazones llegan a atinar en alguna de las dos ocasiones claras que tuvieron en esos instantes.

«Estoy conociendo a mis jugadores más profundamente, de manera individual, y en líneas generales son buenos chicos, demasiado buenos para mí». Silencio dramático en la sala de prensa, en la que flotaba cierto desconcierto por tal afirmación, y Nafti aprovechó esa pausa para generar más expectación y dar énfasis a su discurso. «Ellos poseen el talento que yo no he tenido, pero me gustaría que contaran con más maldad, no sé hasta que punto esto se puede trabajar o viene de serie. A nivel defensivo hay trabajo por delante, pero nos falta esa picardía».

Al margen del comienzo indeciso de los suyos el domingo, Nafti se mostró más contrariado aún por conceder oportunidades al rival tras lograr el gol que les adelantaba en el marcador en el descuento. «El Don Benito tiene un córner en el minuto 95 y eso no puede pasar». Insiste mucho en minimizar lo máximo posible los desajustes tácticos que se siguen produciendo y que fueron plausibles ante los rojiblancos.

La victoria en casa concede al plantel mayor permeabilidad anímica para que las ideas de Nafti calen e impregnen los automatismos de los jugadores, que siguen interiorizando el estilo del nuevo preparador blanquinegro. «Hemos insistido en lo que habíamos hecho la semana pasada y añadiendo más conceptos y más variantes. Por supuesto aún nos falta pero la gente va asimilando y mejorando cada día».

La realidad ahora mismo del Badajoz ejemplifica a la perfección que el fútbol es, en un porcentaje muy elevado, cuestión de tendencias y estados de ánimo. La situación del conjunto pacense ha pasado de crítica a estable, aunque sigue en observación para evitar una recaída. El efecto balsámico de dos victorias permite relativizar la gravedad de sus males y enfocarse en las soluciones. Ahora, instalado en un cómodo ecuador de la tabla clasificatoria, atisba a la misma distancia el playoff y el descenso tras llegar a ocupar la plaza de promoción atenazado por un bloqueo que duraba cinco partidos sin conseguir el triunfo. «Yo intento saber por qué el equipo no había ganado en casa anteriormente y tengo respuestas para mí, para mi cuerpo técnico y mis jugadores». Así de enigmático se mostró Nafti en referencia a la incapacidad manifiesta que mostró el Badajoz de Patxi Salinas de brindar un triunfo a su afición.

A vueltas con el césped

Aquel controvertido «campo de mierda» sigue coleando y parece que seguirá teniendo recorrido. Con esas palabras se refirió el técnico blanquinegro al estado del verde del Nuevo Vivero en la rueda de prensa posterior al pasado derbi. Unas declaraciones que rápidamente se viralizaron y que no han sentado del todo bien en la parroquia pacense. Nafti, lejos de envainar la espada, volvió ayer a la carga en su cruzada, aunque de un modo más sutil y menos escatológico que en su última comparecencia. «Al principio de la temporada el césped del estadio del Cartagena estaba bien, pero el día del Sanluqueño vi mucha arena y no sé cómo se encontrará ahora. Pero con casi total seguridad estará mejor que el nuestro».

El Badajoz podrá contar con todos sus jugadores disponibles para enfrentarse mañana al Cartagena (18.00 horas) a excepción de su máximo goleador, Francis Ferrón, que cumplirá esta jornada su partido de sanción. Nafti asegura que baraja variantes en su pizarra, especialmente para hacer frente a la baja de su ariete, y reconoció que realizará varios cambios en el once con respecto a los que salieron de inicio ante el Don Benito.

El técnico franco-tunecino cuenta ya con su ficha tramitada y podrá sentarse en el banquillo en lo que será su debut oficial.

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