El Villanovense frena al Barça

El omnipresente Casi pugna con Marc Bartra/
El omnipresente Casi pugna con Marc Bartra

El equipo serón realiza un partido muy serio y vuelve a demostrar que no tiene techo

ALEJANDRO CALERO

Villanueva de la serena. El ambiente era de partido grande. La expectación, insuperable. El despliegue, como nunca se había visto en Villanueva. Con todos estos ingredientes a favor, la plantilla serona tenía que corresponder para redondear una noche que los 13.000 espectadores que estuvieron en el Romero Cuerda recordarán con una sonrisa de orgullo patrio. Un sentimiento que se vio reflejado en la alineación titular, con cinco canteranos (Javi Sánchez, Tapia, Calatrava, Pajuelo, Moraga) y ocho extremeños.

Enfrente, un Barça cargado de suplentes -solo con la defensa de Primera- que planteó un partido previsible, plano, sin ganas. Quizá porque esta competición al conjunto blaugrana no le hace gracia hasta las rondas finales. Quizá porque el equipo de Julio Cobos demuestra en las grandes citas que no existen imposibles. Quizá porque en el fútbol de poco sirven los millones si no se corre.

El Villanovense supo en todo momento cuál era su tarea. Las órdenes eran estar bien agrupados atrás, no conceder demasiados espacios en ataque y sorprender a la contra. El plan se ejecutó a la perfección. En los primeros minutos, Moraga aprovechó un resbalón de Vermaelen para avisar de que el toro no era manso. Su disparo salió cruzado. El partido entró en una dinámica de posesión tediosa del Barça, centros laterales sin respuesta y arreones del equipo local.

Casi volvió a realizar una exhibición de entrega, con un trabajo defensivo que oxigenaba al mediocampo serón. Nunca más que hoy, el bloque volvió a estar muy por encima de cualquier individualidad. El esfuerzo era constante para evitar las internadas del conjunto blaugrana, que abusó de las incorporaciones por banda de Mathieu, en parte porque el Villanovense vigiló de sobresaliente los pases interiores.

Y en este contexto, llegaron los mejores minutos serones, que fue perdiendo miedo al rival. Empezó a creer en sí mismo. Javi Sánchez lo demostró con un remate de espuela en un saque de esquina que tocó el travesaño. Antes, Moraga volvía a comerse la banda y Casi, disparaba alto.

Como era de esperar, el peso del partido lo llevó el equipo de Luis Enrique, sin alardes. El técnico salió del área técnica sin mucho entusiasmo, muchas veces ayudado por Unzue. No le preocupaba dejar la vuelta abierta, como acabó pasando. Lo único que quería era pasar el trámite y pensar en otros compromisos. Un reflejo de ello fueron sus cambios. Tan solo dio entrada a Aitor, en detrimento de Kaptoum.

Volver a empezar

En el descanso, el guion volvió al inicio. A una defensa rigurosa del Villanovense, que tenía como principal misión guardar el orden. A un Barcelona dominador de la pelota en tierra de nadie, cuya defensa hacía bostezar a quien no tuviera vínculos. Y a ratos, a la grada del Romero Cuerda, que en cada ataque de los verdes se venía arriba.

El entrenador local, consciente del desgaste de los suyos, movió el banquillo rápido, dando refresco a Elías, Calatrava y Casi. Gracias a esto, superaron la presencia en ataque del Barça, que continuó fiel a su estilo aunque sin capacidad de sorpresa. Y, pese al paso de los minutos, sin prisa.

Lo intentó Sandro, con un tiro que se fue alto. Hizo lo propio Munir, pero Fuentes apareció para atrapar en dos tiempos. Las opciones de meter del equipo catalán aumentaban, a la vez que el físico del Villanovense empezaba a pagar los estragos de correr sin la pelota. Estuvo mucho tiempo sin aproximarse al área de Masip, pero en los últimos 15 minutos, de nuevo, se abrió el partido.

Un córner botado por Jairo hizo recuperar la ilusión a los hinchas, que casi celebran un gol en un contra bien ejecutada del Villanovense. Casi se hizo con la posesión de la pelota y lanzó un centro, que se paseó por el área para que un extenuado Pajuelo tuviera la ocasión más clara del partido. Casi cayéndose, aunque completamente solo, realizó un disparo mordido. A partir de aquí, tocó remar.

Estuvo inteligente en el último tramo Trinidad. Cortó un avance de Mathieu cuando encaraba puerta, sin rivales por delante. Fue la amarilla mejor empleada del partido, que no tuvo apenas moviola. El árbitro, Prieto Iglesias, pasó desapercibido, y eso es sinónimo de una buena actuación.

En los últimos minutos, se sucedieron las llegadas blaugranas. Primero, un disparo de Sandro, que volvió a irse desviado. En el 85', un córner que remató Bartra, obligando a Fuentes a estirarse, en la mejor parada de la noche. Y dos minutos después, un tiro de Aitor que atrapó el portero emeritense en dos tiempos, evitando que el balón se fuera a córner. Y en el descuento, Cubi volvió a mostrar su ben estado de forma apareciendo cuando Aitor encaraba puerta.

Neutralizado el aluvión solo quedaba disfrutar, seguir disfrutando del momento. Los gritos de «si se puede» resonaban en el estadio serón. Los aficionados se vieron envueltos en una mezcla de sensaciones entre la felicidad por la buena imagen dada, y la desesperación porque el partido que soñaban desde pequeños se acababa, con un empate que sabe a victoria.