Se buscan alicientes en Cáceres

Ángel Marcos sostiene que «siempre hay algo que jugarse». :: m. núñez/
Ángel Marcos sostiene que «siempre hay algo que jugarse». :: m. núñez

El Cacereño persigue una victoria balsámica ante otro rival, La Roda, que se está jugando la vida

FERNANDO GALLEGO CÁCERES.

El Cacereño está en la obligación de buscar alicientes. Sí o sí. Así es que pongámonos a ver:

Por todos aquellos amigos lesionados/tocados: Plata, Belforti, Pizarraya y José Ramón que están totalmente fuera y Jairo, Gaspar, Martins, Aarón o Checa que llevan varias jornadas jugando con dolores.

Por la honra/dignidad del vestuario, acusado desde hace semanas de venderse al mejor postor. Maletines a terceros y tal, ya entienden ustedes.

Por echarle de una vez por todas un cable al Arroyo, porque La Roda es un rival directo en la lucha por la permanencia y se lo debe tras lo del Sevilla Atlético, Córdoba B y Almería B.

Por no repetir el último tramo del pasado ejercicio, que convirtió una temporada notable en una aceptable tras encadenar diez partidos sin ganar. Ahora lleva seis derrotas de los últimos siete encuentros.

Y por la afición, sobre todo, porque si no va a terminar por abandonar por completo y en la última jornada va a haber en el Príncipe Felipe más gaditanos que cacereños, y eso no es.

Por cualquiera de uno de estos cinco impulsos el equipo verde debería imponerse de una vez por todas ya a alguien. Que ya es hora. Lo único en contra que tiene es precisamente lo único que le ha hecho perder tantos partidos entre marzo y abril: que su rival se juega mucho más que él. Entre otras cosas porque ya no se juega nada, por mucho que Ángel Marcos lleve convenciéndoles de que sí, de que si la Copa y sus contratos del próximo año y de que si la abuela fuma. «Somos los primeros a los que nos interesa ganar. Por nosotros, para recuperar sensaciones, para hacerle un favor al vecino (Arroyo)...», apunta Marcos. «Porque aunque parezca que no nos jugamos nada, siempre hay algo que jugarse», vuelve a repetir.

Pero es que de aquí a final de temporada, los cuatro rivales que le esperan se juegan mucho o por arriba o por abajo. La Roda del conocido Alberto Monteagudo es ahora La Roda del conocido Pedro Sánchez de la Nieta, o sea que el Cacereño está pinchado por los cuatros costados. Y máxime si, además, por allí anda el amigo Matías Saad, exverdiblanco que ya el curso pasado saboreó estas hieles. «Creo que el equipo siempre arranca bien, haciendo las cosas como las tiene que hacer, pero como nos cuenta tanto marcar... el desánimo cunde rápido y nos venismo abajo», aporta tal vez una de las claves el técnico.

Con los mismos puntos que el Arroyo, los albaceteños llegan con el sabor de una derrota en la última jornada pero el aliciente de dos victorias en las semanas precedentes ante Cartagena y Sevilla Atlético. Es decir, que crece por momentos. Y si uno crece y el otro decrece. «Bueno, ante el Cartagena hicimos un buen partido. Esa es la línea, con esas sensaciones», aclara Marcos. No obstante, al fin y al cabo, todo depende del Cacereño, de si encuentra el aliciente o no. Porque desde siempre se ha dicho que un equipo que juega sin presión es sinónimo de buen fútbol. ¿O no?