Adiós Cacereño, adiós

El guardameta del Cacereño, Vargas, reclama fuera de juego poco después de rematar Mendi para abrir el marcador (0-1) con polémica/
El guardameta del Cacereño, Vargas, reclama fuera de juego poco después de rematar Mendi para abrir el marcador (0-1) con polémica

En otro mal partido, el equipo de Ángel Marcos dice adiós a cualquier aspiración para luchar por la cuarta plaza

FERNANDO GALLEGO

Está el Cacereño más cerca de la cuarta plaza en puntos que en sensaciones, y eso que la jornada de ayer la terminó a ocho de distancia. El equipo de Ángel Marcos volvió a jugar mal, como ante el Almería o el Melilla o el Lucena en semanas anteriores, y bajo esta imagen resulta un tanto utópico que pueda llegar con opciones al tramo final de temporada. Es cierto que las bajas, todas ellas capitales, le restan más de la mitad de sus prestaciones, pero por segunda semana consecutiva un rival que lucha por salvarse le doblegó en todas las facetas del juego casi durante todos los minutos: el Córdoba B defendió mejor, controló el medio del campo a su antojo y conveniencia y llevó mucho más peligro al área de Vargas del que recibió.

Sobre todo en el último tramo del encuentro, que fue cuando se desencadenó todo. Tras una primera parte casi infumable, el técnico cordobés se fue a por el partido tras el descanso. Metió a un delantero centro de refresco como Mendi y cambió a un mediocentro defensivo como Gonzalo por un mediapunta como José Antonio González. Y su equipo se lo agradeció: desactivó por completo el centro del campo del Cacereño y empezó a mirar a Vargas cada vez más de cerca. En el 67' Checa pudo cometer penalti sobre Mendi, en el 69' Vargas desvió a córner una medio volea de José Antonio González (libre de marca en el punto de penalti) y en el 71' se armó la 'marimorena'.

El Córdoba B bota un córner, despeja la defensa verdiblanca, desde el balcón del área Damián abre a la derecha mientras achica el Cacereño, Mendi se tira para intentar cazarla y el balón entra por el segundo palo mientras Vargas levanta la mano reclamando fuera de juego. El línea de tribuna iza el banderín hasta la altura del pecho... pero rápidamente lo baja y se pone a correr hasta el centro del campo. Y con él todos los jugadores verdes sobre el campo y el banquillo, rodeándole, para reclamarle el fuera de juego que iba a señalar. En las imágenes se aprecia que Toni Sánchez pudiera romper la posición ilegal de Mendi, pero el línea duda, levante y luego rectifica. Y la polémica, otra vez con el Córdoba B de por medio, ya está servida. «El árbitro ha cambiado mucho de la primera a la segunda parte», reflexionó luego Ángel Marcos en rueda de prensa. «No se por qué, pero el cambio ha sido brusco». Más leña.

No obstante, que el gol fuese o no legal y que el línea dudara en darlo no significa que el Córdoba no estuviera avisando que iba a picar. Ya estaba siendo superior a su rival y lo merecía. Se notaba que se estaban jugando salir del descenso. En cambio, lo que no se notaba es que el Cacereño se estuviera jugando la cuarta plaza. Otra vez el equipo actuó sin tensión, sin presionar la salida del balón y el centro del campo rival, sin buscar el área contraria de manera desesperada. Y con el marcador en contra fue peor: ya ni siquiera llegaba, totalmente devorado por la ansiedad y la necesidad.

¡Y lo que es el fútbol! Con uno menos tras la expulsión de Iván Pérez por doble amarilla a cinco minutos del final y la resignación de la pérdida, Pizarraya se sacó el tiro más peligroso del Cacereño en todo el partido en el 89'. Lo despejó Razak. De ese córner recogió Valverde el rechace para enchufarla desde treinta metros por toda la escuadra. El empate valía tan poco como la derrota, pero era un empate al fin y al cabo. Sin embargo, fue sacar de centro el Córdoba B, recoger la bola Dani Espejo y lanzarse como un loco desesperado a por Vargas desde el centro del campo. Era misión imposible, porque le separaban de él cincuenta metros y tres defensores del Cacereño. Sin embargo, él era flash y los zagueros verdes hermanas de la caridad, y se plantó sólo ante el cancerbero local para, un minuto después, volver a darle al filial cordobés los tres puntos.

Tres puntos que se merecía porque quiso más la victoria y porque jugaron mejor que un Cacereño que acabó desquiciado con la actuación arbitral. Primer gol y expulsión de Iván Pérez aparte, el choque acabó con una falta clara en el lateral del área sobre José Ramón. El árbitro no la pitó y, cuando los jugadores locales se fueron a por él, decretó el final del partido. Un partido que, polémica al margen, le queda un muy mal sabor de boca al equipo verde.