Al Real Madrid titular le va la marcha

Marcelo celebra el gol de la victoria. /
Marcelo celebra el gol de la victoria.

Marcelo resolvió una final después de que Parejo castigase la apatía de los titulares de Zidane cuando ganaban por la mínima

IGNACIO TYLKOMadrid

Pepe Mel coincidió con el sentir creciente en la afición madridista al término del choque del miércoles en Riazor. Al Madrid B «es más jodido ganarle que al A», manifestó el técnico del Deportivo de La Coruña tras ver cómo su equipo era víctima del vendaval futbolístico desatado por Isco, James, Marco Asensio, Morata, Lucas Vázquez y compañía. El viernes, víspera de la visita de su equipo al Santiago Bernabéu, Salvador González 'Voro' le dio una nueva vuelta de tuerca al debate al indicar que lo que a él le gustaría es «jugar contra el Madrid C, el filial». La semana ha sido pródiga en apodos para el conjunto blanco. Segunda unidad, Real Madrid B, plan A y B y un largo etcétera de denominaciones para resumir el despliegue de talento y sacrificio de una serie de meritorios que cada vez que saltan al césped meten más presión a Zinedine Zidane para que les conceda el papel estelar también en los grandes escenarios y no sólo en los pequeños teatros. Nada de ello perturba, sin embargo, al francés, que se agarra a la hoja de ruta trazada desde comienzos de temporada, por lo que todo apunta a que devolverá el protagonismo a buena parte de los intocables para medirse al alicaído conjunto ché en la primera de las cinco finales que le restan en el pulso liguero con el Barça y con la vista puesta ya también en la ida de las semifinales de Champions frente al Atlético.

«No creo que sea injusto, al revés, tengo un inmenso respeto a mis jugadores y luego claro que tengo que elegir», se defendió Zidane al ser interpelado por una política de rotaciones que le ha dado extraordinarios réditos en lo que va de campaña pero que tiene la paradoja de enviar al banquillo en los choques clave a algunos de los futbolistas que mejor han respondido cuando les ha otorgado su confianza. «Hay otros equipos donde los suplentes no juegan ni un minuto o cuando los necesita el entrenador ya es tarde», agregó un preparador que subrayó que «todos son importantes» y así se lo está demostrando con sus alineaciones. «Tengo que elegir once y hay partidos que siempre juegan los mismos, por eso se habla de plan A y B, pero para mí no es así», zanjó.

Sea como fuere, la versión que el Madrid exhibirá ante el Valencia se parecerá más a la A que a la B. Ausentes por lesión Coentrao, que nunca contó; Pepe, al que con suerte se recuperará para el arreón final; y Bale, que habrá de estar semanas entre algodones rogando para que sus compañeros le saquen el billete a su Cardiff natal, el Santiago Bernabéu contemplará a buena parte de los intocables. Keylor Navas, Sergio Ramos, Casemiro, Modric, Kroos, Cristiano Ronaldo y Benzema, todos ellos ausentes en el once que dispuso Zidane en Riazor, recuperarán la condición de titulares, en detrimento de Morata, Lucas Vázquez o James. Resta la duda de si será Isco o Marco Asensio el encargado de suplir a Bale en un choque en el que los primeros espadas habrán de demostrar si son o no capaces de saltar el elevado listón que le han colocado sus teóricos relevos.

El turno de descansar le correspondería a Marcelo, el tercero del plantel que más minutos acumula (3.338), superado únicamente por Kroos y Cristiano Ronaldo. El brasileño, que se encuentra a una sola victoria de convertirse en el extranjero con más triunfos en la historia del Real Madrid, podría dejar su puesto en el lateral izquierdo a Danilo, con Nacho como pareja de Sergio Ramos en el centro de la zaga después de que Varane, que regresó tras su lesión en Riazor, se quedase fuera de la convocatoria.

Muchas bajas en el Valencia

Enfrente estará un Valencia plagado de bajas y que encadena dos derrotas consecutivas que han extendido el sentir de que la escuadra, una vez se ha quedado sin objetivos, piensa ya más en la próxima temporada que en la actual. Diluido el 'efecto Voro' y con la continuidad del técnico más allá del 21 de mayo cada vez menos probable, los del Turia necesitan alicientes para competir. Podrían hallarlos en esa enemistad con el cuadro capitalino que se remonta a los tiempos del fichaje de Mijatovic.

En su ayuda acuden también los precedentes, que demuestran que el Valencia, independientemente de su estado anímico, nunca se arruga cuando se cruza en el camino del Real Madrid. Dos empates y una sola victoria blanca constituyen el balance de los tres últimos enfrentamientos entre ambos equipos en el coliseo del Paseo de la Castellana. Tampoco han corrido buena suerte los merengues en sus visitas a Mestalla, una de las cuales, la de la temporada 2015-2016, puso el último clavo en el ataúd de Rafa Benítez como preparador. Ejecución aquella, tras el 2-2 en el estadio ché, que dio paso a la era Zidane. Pero el francés, que debutó en ese recinto como jugador con la elástica blanca, tampoco ha salido indemne del fervor valencianista cuando tiene al Real Madrid enfrente. El mismo Voro ya le hizo capitular en el partido correspondiente a la 16ª jornada que hubo de ser postergado en su día por la disputa del Mundialito, cuando el Valencia de Prandelli se iba a pique, y que acabó jugándose en febrero, ya con el de La Alcudia al frente del timón y un Valencia revitalizado que noqueó a un once muy parecido al que este sábado dispondrá Zidane con dos goles al poco de comenzar el choque. Se perdió así una de las dos balas en la recámara madridista -queda la de Balaídos- en un campeonato que ya no le deja margen de error.