La paradoja de la BBC

Bale y Cristiano Ronaldo, ambos ausentes frente al Eibar. /
Bale y Cristiano Ronaldo, ambos ausentes frente al Eibar.

La goleada frente al Eibar reabre el debate sobre la tiranía del tridente ofensivo del Real Madrid

ÓSCAR BELLOTMadrid

El fútbol, a veces, arroja estas paradojas. El Real Madrid ha completado sus dos mejores partidos de la temporada despojado del tridente ofensivo que desde hace cuatro años constituye su imagen de marca más poderosa. Frente al Sevilla, a comienzos de enero en la ida de octavos de final de la Copa del Rey, cuando asfixió al cuadro de Sampaoli con una presión elevada que cortocircuitó el ataque de los hispalenses, ejecutados al descanso con dos tantos de James y otro de Varane, y ante el Eibar en Ipurua este sábado, donde abortó a base de goles y virtuosismo el conato de crisis desatada tras la derrota en Mestalla, la milagrosa y polémica victoria en el Estadio de la Cerámica y el agónico empate el día en que Las Palmas estuvo a punto de asaltar el Santiago Bernabéu. Contra los andaluces no exhibió ni una de las siglas de la BBC. Frente a los armeros sólo la inicial de un Benzema, eso sí, excelso.

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Huérfano del trío que acapara todos los focos cuando está sobre el césped, el conjunto de Zidane mostró en ambos choques su faceta más solidaria, con una proximidad entre las líneas que se resquebraja cuando se juntan el francés, el portugués y el galés, remisos todos ellos a colaborar en tareas defensivas. Consciente de que no podía encomendarse a su demoledor poderío rematador, el equipo blanco se amparó en el juego coral, con un grupo de meritorios que insuflaron ilusión y sacrificio a un cuadro que muchas veces cae en la apatía ante la indolencia a la hora de armar las jugadas en la que demasiadas veces incurren sus cracks. De ese espíritu comunitario se contagió incluso el más abúlico de todos ellos, un Benzema que frente al Eibar se fajó como nunca, picado tal vez por primera vez en su orgullo por unas críticas que hacían sangre de su infortunio goleador en la presente campaña liguera. Su proteica actuación, firmando dos tantos, asistiendo en otro e iniciando la contra que desembocó en el cuarto, silenciará al menos por un tiempo los dardos a un ariete que sólo había brillado en los últimos meses en Champions y en el Mundial de Clubes.

Se benefició especialmente el galo de la ausencia de Cristiano Ronaldo en Ipurua. La mutación experimentada en la posición del luso en los últimos meses ante su pérdida de explosividad le ha llevado a cohabitar con Benzema en el área. La convivencia no siempre se ha traducido en suma, sino que ha derivado en resta en muchos partidos. Pese a que pocos delanteros centro tienen el altruismo del '9' merengue, el francés se ha resentido por la instalación en sus dominios del portugués, bajando notablemente sus registros goleadores. Las permutas de posición de anteriores temporadas, que Benzema acogía con alborozo, han sido reemplazadas en ésta por un destierro o el riesgo de colisión, y al galo le está costando acostumbrarse a ello. No tuvo que hacerlo ante el Eibar, convertido en amo y señor del área que custodiaba Yoel, y Karim recuperó la sonrisa en el que supuso su partido oficial número 350 desde que viste la camiseta blanca.

La clave de bóveda

Sin Cristiano Ronaldo carece el Real Madrid de su asesino más letal. El de Madeira acumula 25 goles esta temporada, 18 de ellos en Liga. Pero, curiosamente, el equipo no se ha resentido de sus ausencias. El portugués se ha perdido diez partidos este curso, con un balance de nueve victorias y un empate para el cuadro de Zidane. En esa decena de encuentros, el Real Madrid ha marcado 34 tantos (3,4 por choque), frente a los 83 que ha anotado en los 31 en los que sí ha estado presente (2,67 de media). Sin él, los blancos han encajado once tantos (1,1 por duelo) y con él han visto perforada su meta en 39 ocasiones (1,25).

La intermitencia de Bale a causa de sus lesiones ha forzado al Real Madrid a acostumbrarse a vivir sin su concurso. Autor de nueve goles en los 20 encuentros que ha disputado esta campaña, siete en Liga y dos en Champions, el galés se perdió el Mundial de Clubes, donde Lucas Vázquez cubrió su baja para erigirse en uno de los jugadores más destacados del torneo. Gana con el gallego el conjunto de Zidane equilibrio, capaz el de Curtis tanto de echar una mano en el centro del campo como de guardarle las espaldas al lateral cuando éste se incorpora al ataque. Más aún si, como ante el Eibar, dibuja el técnico una línea de tres por detrás del punta.

El poblamiento del mediocampo es, en realidad, la clave de bóveda que explica los dos partidos más aplaudidos del Real Madrid esta campaña. Cinco centrocampistas ante el Sevilla -Casemiro, Modric, Kroos, James y Marco Asensio- y otros cinco frente al Eibar -Casemiro, Modric, James, Lucas Vázquez y Marco Asensio-, que permitieron maniatar al adversario a la vez que lanzaban el ataque. Algo que también se dio en otro encuentro notable de los madridistas, el que disputaron frente al Atlético en el Calderón. Faltó ante los rojiblancos Benzema, lo que permitió disponer a Cristiano como único referente, con Lucas Vázquez, Bale e Isco sumándose a Modric y Kovacic en la medular. Otro ejemplo más de los beneficios de dejar de considerar innegociable la BBC, algo que a Zidane hace unos meses le parecía anatema pero que ya no afirma con tanta rotundidad. 4-3-3 o 4-2-3-1; o lo que es lo mismo: BBC sí o BBC no. El debate, una vez más, está abierto.

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